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Sin actos ni actividades a raíz de la cuarentena, Rivera cumple hoy 115 años de vida

RIVERA. Crisol de culturas y ejemplo de convivencia.

RIVERA (Cambio 2000).- En un contexto totalmente impensado, la comunidad de Rivera, celebrará un nuevo aniversario de su fundación. Sin actos, ni actividades, ni programas, cada riverense transcurrirá el cumpleaños de su pueblo de una manera distinta, en su hogar, con su gente.

Tal vez sea un momento oportuno para retrotraer la mirada y repasar en perspectiva el camino iniciado por aquellos primeros colonos que, a través del esfuerzo y el trabajo sacrificado y solidario en ámbitos absolutamente inhóspitos, pudieron comenzar a gestar un futuro para que las generaciones siguientes pudieran disfrutar. 

El ejemplo y la enseñanza de los Primeros Colonos

Este pueblo de inmigrantes cumple 115 años de su creación. La historia de esta comunidad se liga inexorablemente al proyecto visionario del Barón Mauricio Hirsch, con la creación de fundación Jewish Colonization Association que, en 1891, permitió a cientos de judíos encontrar su espacio para trabajar y vivir, escapados del dolor y la miseria.

El Barón Hirsch fue una persona que impulsó las colonias judías en América. Fue empresario, banquero y filántropo. Estaba convencido de su acción más difícil pero vital que no era otra cosa que abocarse los últimos años de su vida a salvar a miles de familias judías inmersas en el horror. Y así fue…

La historia cuenta que el gobierno de Julio Argentino Roca reconoce el 15 de febrero de 1900 a la Jewish Colonization Association como asociación civil con fines filantrópicos.

En el artículo 3 de su estatuto, la empresa claramente expresa su intención que no es otra que facilitar la emigración israelita de los países de Europa y Asia donde ellos son deprimidos por leyes restrictivas especiales, “donde están privados de los derechos políticos, hacia otras regiones del mundo donde puedan gozar de éstos y los demás derechos inherentes al hombre”.

El estatuto también mencionaba que la Asociación “se propone establecer colonias agrícolas en diversas regiones de la América del Norte y del Sur, como también en otras comarcas”.

Un momento importante se registró en el año 1892 que a través de un decreto del Poder Ejecutivo de la nación se obtiene la personería jurídica, pero no obstante debieron transcurrir alrededor de 12 años para que los futuros habitantes de Rivera establezcan contacto con el representante de la JCA en San Petersburgo, con el objeto de iniciar la búsqueda de tierras para familias judías en Argentina.

Otra fecha clave es el 22 de junio de 1904. Este día se firma el boleto de compraventa de una gran parte de la propiedad de Federico Leloir ubicada al oeste del territorio bonaerense y pasan unos meses hasta que el 30 de noviembre de ese mismo año se precede a la firma de la escritura.

Después de varios avances y retrocesos, en octubre de 1904 los colonos comenzaron a llegar a Buenos Aires. Tiempo después se reunieron en la localidad de Carhué para iniciar luego con carros, el largo, pero esperanzador camino a la tierra prometida.

El trabajo planificado por la Jewish Colonization Association determinaba que los colonos sean  divididos en grupos de 10 a 20 familias. Cada familia recibió una quinta de 5 hectáreas en la colonia, además de una unidad productiva de 150 hectáreas. La distribución se efectuó por medio de un sorteo.

Una de las metas era promover entre los primeros pobladores la creación de un sistema de cooperación, que les permitiera trabajar sus propiedades compartiendo algunos gastos y favoreciéndose juntos.

En principio, los colonos fueron alojados en lugares muy precarios como galpones abandonados. A partir de los trabajos de siembra y cosecha, las familias pudieron iniciar la construcción de su casa de adobe y tener su techo propio.

En el año de la fundación de Rivera, en 1905, se registraban en la zona 25 familias afincadas, que agrupaban en total a 192 personas.

Pero, afortunadamente la tierra y el trabajo solidario permitían que la población en la zona siga creciendo con la llegada de nuevos futuros agricultores a otras colonias de la zona: Cremieux, Montefiore, Guinzburg, Clara, Leven y Philippson. Luego también sucedía lo mismo en las colonias Tres Lagunas, Lapin, Veneziani y Starkmet.

El pueblo estaba en marcha y el progreso también… sólo esperaba que algún día el ferrocarril se transforme en una realidad, posibilidad que ya comenzaba a asomarse en otros lugares, no muy lejanos.

Los documentos históricos dan cuenta que el edificio de la estación ferroviaria se concluye en el año 1908, pero, dos años antes, en octubre de 1906, el ministerio de Obras y Servicios Públicos de la Nación fijó el nombre de Rivera para la misma en honor a Pedro Ignacio de Rivera, diputado, vicepresidente de la Asamblea Constituyente e integrante del Congreso de Tucumán de 1816.

La agencia administrativa de la Jewis Colonization Association (JCA) constituyó el primer edificio del pueblo, al que se le fueron sumando otros negocios de personas que desempeñaban diversos oficios como herreros, carpinteros, comerciantes, entre otros.

Y así se fue construyendo Rivera, sobre las bases de un sistema cooperativo sustentado en el esfuerzo y en el trabajo de pioneros que solo contaban con sus sueños y deseos de progreso. La llegada a lo largo del tiempo de otros inmigrantes, rusos, italianos, polacos, alemanes, convirtió a este pequeño lugar de la Argentina en un crisol de culturas y ejemplo de convivencia.

EPIGRAFE. Rivera-monumento primeros pobladores (2). HOMENAJE LOS PRIMEROS POBLADORES. Monumento emblemático de esta localidad.

El deber de cuidar el legado

Rivera es un pueblo de aproximadamente 4000 habitantes, perteneciente al distrito de Adolfo Alsina, en la provincia de Buenos aires. Dista a 160 km de Santa Rosa, capital pampeana, a 250 km de la ciudad de Bahía Blanca, a 620 km de la Capital bonaerense y a 600 km de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

Sin dudas, la fotografía que representa el espíritu del pueblo riverense está plasmada en el monumento emblemático de esta localidad. Situado en la Plaza Sarmiento, simboliza la llegada de los primeros colonos, el arribo del inmigrante que es recibido por un paisano de estas tierras dando un apretón de manos a quien junto a su familia y algunas pertenencias llega con un carro tirado por caballos.

La actualidad de esta comunidad muestra un lugar donde la tranquilidad y la conservación todavía de ciertos valores, son características palpables en esta población. 

Como ocurre desde hace tiempo, la mayor parte de las instituciones, constituyen el nervio motor de esta comunidad a través de diferentes propuestas educativas, culturales, deportivas, entre otras, que le imprimen una dinámica particular a la comunidad.  

RUTA 60. Una obra fundamental que se finalizó el año pasado, después de más de 30 años de padecimiento.

Cabe mencionar que la concreción de la repavimentación de la Ruta 60 significó, después de más de 30 años de padecimiento, un avance trascendente para esta comunidad. Hoy, después de esta realización, y con otras obras concluidas satisfactoriamente como el Centro Educativo Complementario y la Usina del Arte, que dan respuestas vinculadas en el plano educativo, recreativo y artístico a un nutrido sector de la comunidad, conformado principalmente por niños y jóvenes, son hechos alentadores.

También, cabe recordar como un adelanto destacable y ejemplificador la posibilidad de contar, desde hace algunos años en Rivera con una Planta de Separación de Residuos Sólidos Urbanos (RSU), con todas las ventajas ecológicas que esta obra conlleva.

Pero quedan algunas, no muchas, asignaturas pendientes y están claramente identificadas por la comunidad y sus autoridades. Si bien, la población es consciente que el ineludible contexto actual y la crítica situación económica son factores condicionantes, tal vez, cuando el panorama comience a tranquilizarse, sea el tiempo de comenzar a pensar, evaluar y planificar proyectos sostenibles para los próximos años.

Los caminos vecinales y rurales son desde siempre una dificultad para los que habitan esas zonas, para la gente de campo y para las personas que desarrollan sus actividades vinculadas con la producción agrícola-ganadera.

Otra cuestión que se transformó en un problema para los riverenses es la falta de un hogar geriátrico que pueda dar solución a una demanda de la comunidad que debe buscar respuestas en localidades vecinas con todo lo que estas decisiones implican desde el punto de vista vincular y económico.

La tercera asignatura pendiente que requiere un plan a futuro, que incluya acciones a desarrollar, es el basurero a cielo abierto donde se depositan los residuos orgánicos.

El 5 de abril de 2020 se cumplen 115 años de la fundación de Rivera. Por la pandemia del Coronovirus, que mantiene en vilo a esta población (que cumple de la mejor manera las indicaciones y recomendaciones de las autoridades nacionales), celebra su aniversario en silencio, en honor a sus primeros colonos que marcaron el rumbo y también, homenajeando a todos los habitantes que desde su función o rol en la comunidad, dejaron su huella a lo largo de todos estos años para que esta cuna de inmigrantes siga progresando.  

Algunos libros de la historia de Rivera

• Rivera, afán de medio siglo – autor: Gregorio Verbitsky. Publicado en 1955

• Rivera y Colonias – 75° Aniversario: Metas e imágenes – autor Francisco Loewy. Publicado en 1980

• Espejo de la memoria – Centenario de Rivera y Colonias. Publicado en 2005

• https://www.archivoderivera.com.ar/ «La Historia de un Pueblo» 

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