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San Lorenzo vuelve a Boedo con un estadio de lujo

Cómo será el nuevo estadio en Avenida La Plata. El plan para revitalizar el barrio, aportar más espacios públicos.

No hay mito que no nazca de una historia prodigiosa, que no tenga protagonistas extraordinarios. No hay épica que no se proponga objetivos imposibles, que no nazca de una determinación irracional. No hay resurrección sin descenso a los infiernos, sin que una muerte tormentosa permita experimentar la gloria de volver a la vida.

De todo eso sabe San Lorenzo, el que es de Almagro, el que está en el Bajo Flores y el que nació en Boedo. El que sueña con volver a su “Tierra Santa”. Por eso es tan singular la historia de este club de barrio que habla de historias universales, de epopeyas bíblicas.

Un club fundado por un cura salesiano y un grupo de chicos, una saga de gloria y de despojos, un exilio forzado como el del pueblo judío, una diáspora y un regreso a Sión. El ansiado retorno cuervo a su Boedo natal empezó hace décadas, pero tuvo su última etapa el mes pasado cuando empezaron las audiencias públicas para discutir la Ley de Rezonificación que permitirá construir un nuevo estadio donde estuvo el mítico Gasómetro.

En las presentaciones, que concluyeron el viernes 19 de marzo (justo el Día del Socio y la Socia Refundadores), se escucharon más de 800 testimonios: 91.7 % a favor de la construcción. Ahora sólo queda la segunda y definitiva lectura para la sanción de la Ley que cambiará el Código.

Antes de que todo eso suceda, ya se conoce el proyecto de los españoles IDOM que se ofrecieron a diseñar un estadio moderno y sustentable para 45 mil personas, con los más altos estándares de la FIFA y la Conmebol. Pero que, sobre todo, cumpliera con las expectativas afectivas y simbólicas de los hinchas, además de poder convertirse en un polo cultural y deportivo que revitalice al barrio.

Altura. La tribuna Norte, Sur y Este tendrán una altura reducida para respetar a los edificios cercanos.
Altura. La tribuna Norte, Sur y Este tendrán una altura reducida para respetar a los edificios cercanos.

El desarrollo de la idea se apoyó en el plan maestro que realizaron los arquitectos argentinos de Oficina Urbana, Fabio De Marco y Roberto Converti. Asesores también para elaborar las consideraciones urbanas del proyecto de Ley, los expertos recabaron información en infinidad de encuestas y talleres con los vecinos.

Así, el proyecto se convirtió en mucho más que una cancha de fútbol, como lo asegura De Marco: “Además del estadio, habrá espacios de salud, cultura, educación, deporte e integración barrial. Será la transformación urbana más importante que tendrá la Zona Sur de la Ciudad”.

“El nuevo estadio respirará tradición y memoria. Su diseño abierto y transparente rememora el viejo Gasómetro, mientras los elementos de orgullo local, iconos, figuras notables y momentos históricos, representados, por ejemplo, en los murales del grupo artístico Boedo, serán integrados a las plazas y a los nuevos espacios públicos generados”, explican los arquitectos de IDOM.

La vocación barrial del proyecto se expresa en que incorporará 12.000 m2 de espacio público y verde a Boedo (más de una manzana). Esa superficie estará distribuida en tres grandes plazas, dos al costado del nuevo edificio y una detrás.

Separado. El estadio estará rodeado de espacios públicos que harán de fuelle con el barrio.
Separado. El estadio estará rodeado de espacios públicos que harán de fuelle con el barrio.

Pero, sobre todo, lo característico del estadio será que, al revés que coliseos del mundo que ofrecen una pared ciega hacia afuera, el Gasómetro de IDOM convierte el típico paredón de los estadios en una verdadera fachada viva a la ciudad. Lo logra permitiendo que los espacios de circulación se abran al barrio y pasen a formar parte del tejido urbano.

Es más, sobre Avenida La Plata, el conjunto prevé seis bloques que alcanzan la altura máxima permitida para esa parte del barrio, con funciones administrativas y sociales que abrirán a la calle.

Perspectiva urbana. El estadio visto desde el Sur de la Avenida La Plata.
Perspectiva urbana. El estadio visto desde el Sur de la Avenida La Plata.

A su vez, los locales comerciales y culturales propuestos a nivel de la vereda serán el motor de la recuperación de un barrio que fue languideciendo desde que desapareció el viejo Gasómetro.

En el lado contrario, donde hoy existe el Polideportivo Arquitecto Pando que se trasladará a otro lugar del estadio, permanecerá abierta la Plaza Padre Lorenzo Massa, rodeada por edificios culturales y educativos, todos de altura acorde a las construcciones vecinas.

El estadio Dejando atrás la orientación de la vieja cancha (Este-Oeste), el nuevo campo de juego corre de Norte a Sur, lo que permite alcanzar una capacidad máxima de 45 mil localidades y responder a los estándares FIFA.

Vocación barrial. El proyecto incorporará 12.000 m2 de espacio público y verde a Boedo.
Vocación barrial. El proyecto incorporará 12.000 m2 de espacio público y verde a Boedo.

Para tener el menor impacto posible en el barrio, las tribunas del estadio crecen en altura de manera asimétrica. Son mayores sobre Avenida La Plata, donde están los principales usos comerciales y deportivos; y mantienen una escala acorde a las casas bajas vecinas hacia la calle Mármol, con usos que responden a las necesidades del barrio.

La escala del estadio se adapta al barrio en los lados Norte (calle Inclán), Sur (calle Las Casas) y Este (calle José Mármol) con tribunas más bajas. Pero reserva una platea principal de gran altura que se desarrolla hacia el Oeste (Avenida La Plata).

Esto permite maximizar las ubicaciones más importantes del estadio, con mejor visión del juego y acceso a las zonas VIP y comerciales que tendrá el nuevo estadio.

El estadio tomará la altura máxima permitida para los edificios de Avenida La Plata.
El estadio tomará la altura máxima permitida para los edificios de Avenida La Plata.

“Este gesto, además, es una seña de identidad propia, un recuerdo de otros tiempos, cuando las tribunas del viejo Gasómetro se asomaban al barrio”, explican los autores.

También para reducir la presencia del estadio en el entorno se prevé una cubierta liviana de cables tensados sobre las tribunas.

Pero la estrategia más creativa del equipo español consiste en que la cancha está hundida 7 metros por debajo de la vereda. De esta manera, los espectadores entrarán al estadio por el nivel medio de las tribunas, ascendiendo o descendiendo desde ese punto para encontrar su ubicación específica. El tramo inferior de las gradas estará enterrado y el superior cubrirá las actividades conexas.

Capacidad. Llegará a los 45.000 espectadores sentados.
Capacidad. Llegará a los 45.000 espectadores sentados.

Con esta estrategia, las tribunas alcanzarán la mayor compacidad posible y lograrán que el espectador esté más cerca y casi encima del terreno de juego, con visuales óptimas, cumpliendo siempre con todos los estándares FIFA para competiciones internacionales.

El club que nació con Boedo, que casi lo inventó y lo extraña, está por volver. Una gesta casi bíblica que explica mejor que ninguna que a las ciudades las construyen las pasiones. (Clarín)

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