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S.O.S., los Beatles riverenses

Polo Alcayaga, Saúl Milner y Armando Baltián hablaron con CAMBIO 2000 y memoraron hermosas épocas de juventud y amistad integrando el grupo que, con sus innovaciones, revolucionó en cierta manera las formas musicales de esos años.

RIVERA (Cambio 2000).- Luego de 53 años, una mirada hacia el pasado, hace revivir hermosos momentos. Leopoldo “Polo” Alcayaga nació en Pehuajó y, a los 5 años, se mudó a Rivera, conociendo primero a Armando Baltián, con quien jugaban con barro y piedra. Saúl Milner vivía en el campo, pero cuando su familia se mudó al pueblo, formaron amistad. “Nos conocimos en la edad de piedra, en el periodo neolítico”, exclamaron entre risas, en diálogo con CAMBIO 2000, para memorar hermosas épocas de juventud, amistad y música.

En esa época se juntaban en las esquinas, en calles de tierra, donde el farolito en la mitad de la esquina que estaba atado con alambre de un lado a otro, cuando había viento se mecía llevando la luz ida y vuelta. “Era la única iluminación que había en el pueblo”, afirmó Saúl.

En esos años no se veía televisión, no había entretenimientos en la casa, la gente salía a conversar con los vecinos, se reunían en las esquinas y los chicos jugaban al fútbol, porque no había algo que los atrapara para estar en sus casas.

Ya en el secundario, antes de tercer año, les empezó a gustar la música y se disfrazaban de músicos para carnavales.

Polo contó que se mudó a Tres Lomas, donde en la pensión conoció a un chico un año menor que él, que tenía un grupo de folklore, y decidió acompañarlo a tocar un par de veces.

Le sugirió dejar este estilo de música por algo más moderno. En 1966, los ídolos eran Los Iracundos, que habían sacado su primer LP.

Cuando Alcayaga regresó a Rivera, se encontró con que Armando ya estaba en un grupo musical con los hermanos Stiep, los dos relojeros.

Saúl, por otra parte, ya había tocado con Godo, contaba con experiencia de ir de baile en baile.

Decidieron, entonces, hacer un grupo musical. Saúl tocaba el órgano, Armando el bajo, Polo la batería y les faltaba un integrante más que cantara y tocara la guitarra.

Tito Guillerón (ya fallecido) fue quien terminó de formalizar este grupo, que contaba con algunos conocimientos, pero Saúl le enseñó, en la cocina de la mamá de Alcayaga, los acordes con la guitarra… y a practicar.

Los primeros bailes

LOS PRIMEROS AÑOS. Los integrantes de S.O.S., en la década del 60/70.

“Empezamos a vender bailes sin tener instrumentos”, confesaron entre risas.

Pero con esos contratos, recurrieron un domingo a la quinta de Antonio Lapaco, que en ese momento era Intendente de Adolfo Alsina y por su labor en la semana se mantenía ocupado. Le explicaron qué les sucedía, y sin ningún inconveniente los ayudó con un “cheque en blanco”.

“Viajamos a Buenos Aires, a Casa Daiam, lugar donde vendían instrumentos musicales en ese momento, y volvimos cada uno con lo que necesitaba”, contaron.

“El tema fue después, cuando se enteró la mamá de Polo”, recordaron. Hubo reto por cómo habían abusado de la confianza del Sr. Lapaco, ya que el mismo, tenía amistad con la familia.

“Recurrimos a él porque no teníamos otra alternativa”, aseguraron.

En el primer baile que tuvieron tocaron en la localidad de Rolón.

“La diferencia de nuestra época con la juventud de ahora, es que no son apasionados como éramos nosotros, teníamos locura por esto, no había nada más importante, podríamos dejar lo que fuera por la música, por eso llegamos hasta donde llegamos”, recalcó Polo.

“Nosotros armamos el grupo y nunca teníamos nada, siempre necesitábamos herramientas, pinzas, y demás, Armando trabajaba en una imprenta y el dueño nos abastecía con todo los que necesitábamos, el señor Meninge, que un día nos dice: ‘si ustedes me dejan, yo les voy a poner el nombre a la banda: Grupo S.O.S, porque siempre estábamos pidiendo ayuda, todo el tiempo”, contaron. Y así fue como quedó plasmado el nombre.

“Tocábamos en la vereda, parábamos el transito”, dijo Saúl. De martes a viernes, todas las noches, ensayaban en la despensa de la casa de la mamá de Alcayaga. Las copas de la alacena vibraban porque el volumen que manejaban era igual al de los bailes.

“La sociedad en esa época era diferente, en un radio de 100 km había seis o siete bailes, o a veces más, no había ruta. Contábamos con el tren que facilitaba el movimiento y trasportábamos los equipos”, resaltaron.

Saúl contó que antes de estar en este grupo también tocó con “Abel Sánchez, que tocaba el bajo, el ‘Negro’ Arias que cantaba, Mito Arovich en guitarra, Víctor Roth tocaba la batería y no había teclado”, por lo cual él tocaba el piano.

Luego pudo comprarse un teclado que era tipo acordeón, “era viento y tenía un acelerador al costado y con la rodilla, cuando uno quería darle más aire, sonaba más fuerte”.

Llevaba carbones, cuando se terminaba había que romper una pila y utilizar el carbón de la misma y volvía a funcionar de nuevo. El micrófono era como una flauta gigante.

Con el tiempo, Milner le preguntó a su padre si podría comprarle un órgano. Recién había llegado a Rivera Teresa Eleno, con su casa de electrodomésticos, y tenía en la vidriera un órgano electrónico Philicorda, que casi todas las orquestas tenían.

Recordaron que “el repertorio de la banda contaba con 15 canciones”.

“En cierto modo éramos unos adelantados”

MOMENTOS. Los Beatles riverenses, como los llamaban, en sus años de juventud.

Antes de formar el Grupo S.O.S tocaron con los hermanos Stiep, la banda se llamaba “Los Dinámicos del Ritmo”. Iban a tocar en una estanciera que tenían los hermanos, donde no contaban con electricidad, por lo cual debían llevar baterías de autos para abastecer el amplificador, y la pista del salón era de tierra, la regaban y algún integrante de la comisión le daba bomba a los faroles para iluminar.

Armando recordó haber viajado a Lapin en la caja de un camión, para tocar en un baile, y llegar lleno de tierra. “La idea era tocar”, afirmó.

Recordaron que compraban o conseguían los discos, los ponían en un tocadiscos Winco, “y los escuchábamos mil veces para copiar las notas”.

Diseñaban su propia ropa, comprando la tela piqué, en la tienda de Marcos Pardes. “Era toda una novedad, éramos unos adelantados en cierto modo. Saúl contaba con un saco color verde, Armando con un tono rosa, Polo con un tono rojo y Tito con un color amarillo con un cuello Napoleón y pantalón con botamanga Oxford”, recordaron. También utilizaron camisas con Jabot.

Mencionaron, además, que fueron los primeros en traer luz negra a una fiesta del pueblo, la que resalta los colores flúor, para lo cual contaban con un ayudante que movía constantemente esta luz para que hiciera este show de luces, adicionado al que habían fabricado con lámparas y papel celofán.

Por otra parte, habían puesto en los pedales de la batería timbres que iban al ritmo de la misma, y habían pintado los equipos con pintura fosforescente… “Era hora de volver a tocar pero con esta innovación, apagamos las luces del salón… era Las Vegas, era un sueño hecho realidad”, contaron, para agregar que la gente los ovacionó de una manera única.

El grupo S.O.S duró 4 años, luego tuvieron que irse. El deber de cumplir con el servicio militar les llegó a Polo y Saúl, mientras que Armando se salvó. El día que viajaron a Bahía para la revisación, se encontraron en la Plaza, frente a lo que era Radio LU2, Canal 9 de Bahía Blanca, y tocaron ahí. “Y de regreso de esta ciudad tocamos en Epecuén, de relleno del show de Donald”, contaron.

“Nos alegra haber vivido esa juventud, en una época en que la sociedad acompañaba. Antes la gente pensaba en el baile del fin de semana, pensaba en divertirse, no había ocurrido ningún trastorno social de los que ocurrieron después, como económicos o golpes de estado, etc.”, dijeron.

“La sociedad vivía en un estado de inocencia, se vivía mucho mejor que ahora, a pesar de que no había tecnología. La tecnología no te hace feliz, te da comodidades”, recalcó Alcayaga.

“Nosotros tocábamos de todo”

SAÚL, ARMANDO Y POLO. Compartieron lindos recuerdos de su época con S.O.S.

“Se terminaron los bailes porque empezaron a aparecer las discotecas. Los bailes congregaban a toda la familia, abuelos que bailaban pasodobles, los padres que bailaban la música de los mayores y la música moderna; y los jóvenes igual”, opinaron.

Manifestaron que con S.O.S. “tocábamos de todo”. Y dijeron que en esos años, “si la chica quería tener un novio, estaba a la vista de todos, se le hacía el aguante hasta que se despedían, pero toda la familia acompañaba. La discoteca excluyó a los mayores, ahora si ves a un padre dentro de la misma es porque algún lío sucedió”.

Coinciden en que fueron años hermosos, que la pasaron muy bien, que la vocación y el oído hay que educarlos con la práctica y que, fundamentalmente, se divertían. Pasaron 53 años de la época de “los Beatles” riverenses, banda que conformaron Armando Baltián, Saúl Milner, Leopoldo “Polo” Alcayaga y Tito Guillerón. (Betiana Orinov / Cambio 2000)

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