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Por estos días se presenta la obra literaria que moldeó en su cabeza, su corazón y sus manos, el escritor carhuense Juan Machado

“No hay que jugar en la casa vieja y otros relatos”, trae en sus entrañas historias y vivencias desandadas por el autor en sitios donde la marginalidad en sus diversas formas se vuelve moneda corriente.

JUAN MACHADO. Plasmó en su primer libro sus experiencias por el norte argentino, Bolivia, Perú y Chile.

CARHUÉ (Cambio 2000).- “En el principio estuvo todo. Desde que nos parimos como especie, los hombres y mujeres hemos anclado en la profunda necesidad de contar, contar lo inesperado, lo inexplicable, contar lo perturbador. Y Juan Machado cuenta…”

“… A través de sus desahogos en la poesía, los cuentos y los microrrelatos, plasmó desde sus entrañas sus espasmos de lucha y aunó en letras, en este primer libro, sus experiencias por el norte argentino, Bolivia, Perú y Chile…”, dice Gachi Corradini en el prólogo de “No hay que jugar en la casa vieja y otros relatos”; la obra que moldeó en su cabeza, su corazón y sus manos, el artista carhuense Juan Machado, y que en breve será presentada en sociedad, aunque ya se encuentra a la venta a través de las plataformas Amazon y Mercado Libre, y en la página Web de la editorial IDL, mientras que en unos días más llegarán algunos ejemplares a Carhué.

«Escribir surge de leer; y personalmente leía mucho, demasiado, aunque nunca me había animado a escribir, hasta que en un momento, hace tres años, mi amiga Gachi Corradini me sugiere que escriba un cuento”, dijo Juan Machado a CAMBIO 2000. Y así empezó todo.

“Luego -continuó-, empecé a incursionar en distintos temas, siempre a través de los cuentos, pero con el transcurso del tiempo fui mutando, y este libro es el resultado de lo que me nació en los últimos tres años; inclusive, he hecho arreglos, como el de esa primera producción, que antes de ser enviada a la editorial, tuvo sus cambios, porque también yo cambié”.

“Siempre quise pero nunca pude ser parte de un taller literario, y considero que mi única y gran herramienta de la que me valgo para escribir, es leer; a veces, hay mucho para decir, pero para hacerlo faltan las palabras; y los textos te dan esos recursos que estás buscando para volver literatura lo que te moviliza”, aseguró el autor.

«Arranqué fascinado por el cuento; luego seguí con las novelas, y ahora estoy escribiendo una corta que voy a presentar en un concurso a fin de año”, adelantó.

“Entré a la literatura leyendo a Osvaldo Soriano, que cuenta cosas de esas que te pueden pasar a la vuelta de la esquina; eso me atrapó, luego me metí en Cortázar, y de ahí no salí por un largo período. Mientras que en el último tiempo estoy leyendo a los escritores y las escritoras actuales, como Martín Kohan, Mariana Enriquez, Samantha Schweblin, Selva Almada, Leonardo Oyola, entre otros, que son los que están ganando premios en los certámenes, y me identifican”, manifestó.

«Soy un fanático de Felisberto Hernández, quien escribía cuentos extraños, y de él tienen mucho Schweblin y Enriquez; entonces, si tuviera que definirme, debo decir que escribo cuentos mezclando el terror o el horror, con personajes marginales, ya que eso tiene que ver con las experiencias que he vivido en mis viajes”, aseguró.

«He estado en Jujuy, en Misiones, y demás, trabajando en las villas, con chicos en situación de calle, y lo hice en principio en el contexto de una ONG; luego ya no me gustó hacerlo en ese ámbito, y empecé a andar solo con los pibes de la calle; trataba de retirarlos de allí y los llevaba a una hospedería que pertenecía a Manos Abiertas, hasta que tiempo más tarde entré en La Garganta Poderosa, e inicié mi militancia en los barrios jujeños de Malvinas Argentinas, Azopardo, y Alto Comedero”, relató Juan Machado.

“Luego mis días transcurrieron en Bolivia, viví un tiempo con los campesinos, fui a La Higuera, donde lo mataron al Che; más tarde crucé el desierto de Atacama, pasé a Chile y lo siguió Perú, donde estuve en Arequipa y Cuzco, pero allí ya no hice tanto trabajo de campo; me costó un poco más. De nuevo en Argentina, también con La Garganta Poderosa, me fui a Misiones a trabajar en los barrios, y justamente cuando arribé se estaba dando un brote de sarna en uno de los barrios que se había asentado arriba de un basural. De todo eso iba escribiendo, porque en esos sitios me iban apareciendo los personajes”, contó el escritor carhuense.

También dijo que en “No hay que jugar en la casa vieja y otros relatos”, en principio se incluyen “unos doce cuentos, y tiene una parte de microrrelatos que interpelan de lleno la realidad, hablan de los chicos de la calle y esas experiencias que me marcaron, así como hay una parte de poesías”.

“Además estoy armando un poemario para el año próximo, y por ello en este tiempo me estoy dedicando a la poesía, pero lo cierto es que la obra que acabo de editar es un compilado de todo lo que produje en los últimos tres años”, refirió.

“Ser leído, no tiene nada que ver con ser comprado”

Teniendo en cuenta lo dificultoso que puede resultar lograr editar un libro, Juan Machado comentó cómo pudo hacerlo. “No es nada simple; menos aún en este tiempo de pandemia, donde hay muy pocas editoriales trabajando. Me comuniqué con un par, y terminé cerrando con Imprenta de Libros (IDL). Para hacerlo, estuve ahorrando mucho, y si bien no es una cifra descabellada la que se necesita, no es fácil tampoco. Con suerte, lo invertido se recupera, pero la verdad es que no me interesa hacer plata publicando. Sólo sé que ser leído, no tiene nada que ver con ser comprado”.

“De todos modos, lo más problemático al momento de publicar, fue elegir los textos, corregir, tomar decisiones de incluir cuentos, al otro día leerlos, y querer sacarlos. Esa parte me costó. Pero debo decir que ha sido una linda experiencia, que me pone contento”, resaltó.

Para terminar, y acerca de la presentación en sociedad de su obra, Juan Machado apuntó que “desde la secretaría de Cultura me han propuesto que formalicemos una manera de presentarlo en forma virtual, y lo haremos seguramente en los próximos días, del mismo modo que lo haré en Radio Mandioca, por gentileza de Hernán (Villoria), con quien hago radio, y es quien me ha permitido que lea mis textos, que hasta entonces, no compartía, porque no había encontrado la forma de hacerlo”.

“En su FM, junto a Gachi hacemos un segmento de literatura, participamos de un programa de poesía y tango; y por tal motivo, me sobran razones para agradecerle, tanto como a la propia Gachi, a Sebastián Cariac, por cuya cuenta corrió el texto biográfico de la solapa; y a Pata García, que sumó las ilustraciones”, concluyó el autor, que sigue participando en concursos literarios, y ha sido finalista dos veces de un certamen de cuentos internacional, en el que participan unos cuatro mil escritores.

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