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Otro visitante en Monte Hermoso: esta vez fue un lobo marino

«Lo ideal es dejarlos que salgan. Tenemos que entender que nosotros hacemos uso de un atractivo turístico pero que, en realidad, el mar y la playa son el hábitat natural de un montón de especies», destacó Natalia Sánchez, directora del museo de Ciencias Naturales del balneario.

Un lobo marino intentó salir del mar en Monte Hermoso, probablemente para descansar de su ruta migratoria, pero finalmente debió regresar al mar al verse rodeado de turistas.

Ocurrió anteayer en la bajada de Luzuriaga —a la altura del Parador Punto Blanco— cuando el animal pasó la rompiente pero al estar rodeado de gente, no pudo salir.

Natalia Sánchez, directora del Museo de Ciencias Naturales, explicó que cuando una persona se acerca a la costa a recibirlo, el animal no sabe si lo quiere ayudar o lo va a maltratar.

Por esa razón, siempre va a intentar defenderse y, en esos casos, puede hasta morder o lastimar, mas allá de las enfermedades que pueda llegar a transmitir, como es el caso de los lobos marinos.

«Lo ideal es dejarlos que salgan. Tenemos que entender que nosotros hacemos uso de un atractivo turístico pero que, en realidad, el mar y la playa son el hábitat natural de un montón de especies», destacó.

Indicó que en el mar hay poblaciones que son estables y otras, migratorias, como el caso del lobo marino, las tortugas, pingüinos, algunas aves y la famosa orca. 

«Siempre tenemos que tratar de respetar al animal. Cuando nosotros hacemos un viaje muy largo en algún momento necesitamos parar en una estación de servicio, comer algo, usar un sanitario, estirar las piernas y cargar combustible», explicó.

«Los animales también necesitan combustible, que es el alimento, y necesitan descansar. Si paran en un lugar a descansar y yo lo estoy obligando a que vuelva al mar, lo estoy estresando», señaló.

Asimismo comentó que ha visto animales morir detrás de la rompiente del agotamiento físico que tiene por no poder salir a la costa.

«Muchos piensan que si el lobo sale del agua se muere. Y no es así. El lobo marino pasa más del 80 por ciento fuera del agua, solo la usa para trasladarse, alimentarse o aparearse o para jugar y refrescarse, excepcionalmente», remarcó.

Las tortugas, especies vulnerables y en extinción, llevan otro protocolo. al igual que en el caso del delfín o de la ballena, casos en los que hay que hacer una evacuación rápida.

Recordó que en febrero los pingüinos estarán en migración y es probable que aparezcan en la costa.

 «Es muy importante saber que no hay que ponerles hielos, como hacen en algunas películas, ellos mismos regulan la temperatura. Si lo pongo en una heladera con hielo, le estoy causando una hipotermia. Nuestros pingüinos no viven en el hielo», dijo.

Destacó que el estrés que le podemos causar a un animal como un lobo marino encapuchándolo, trasladándolo al mar en un vehículo que hace ruido, con gente sacando fotos y perros que se acercan, puede ser muy nocivo. 

«Está en su hábitat natural y hay que darle el espacio para que pueda continuar su ritmo de vida», añadió. (La Nueva.)

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