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“Memorias de una vida”: el proyecto de alumnos de la Escuela Técnica de Carhué que busca revalorizar las historias de los adultos mayores

La iniciativa de los estudiantes de tercer año resalta, a través de entrevistas que pueden leerse en Instagram y en un sitio web, los relatos de sus abuelos. La palabra de Jennifer Sevald, profesora que impulsó este espacio de encuentro, memoria y reflexión.

CARHUÉ (Cambio 2000).- ¿Qué somos las personas, sino nuestras propias historias respecto a lo que nos tocó atravesar en la vida? Esta afirmación bien podría ser el punto de partida de “Memorias de una vida”, proyecto que emprendieron los alumnos y las alumnas de tercer año de la Escuela Técnica N° 1 de Carhué, junto a su docente de Prácticas del Lenguaje, Jennifer Sevald.

La iniciativa busca, a través de entrevistas, recuperar las historias de los abuelos. En medio, claro, van sucediendo muchas cosas: el encuentro entre dos generaciones, la revalorización de la memoria de los adultos mayores, el reconocimiento del otro, la profundización de la empatía y el buen trato, etcétera.

Precisamente, “Memorias de una vida” es una serie de diálogos entre nietos y sus abuelos que, luego de ser trabajados en el aula, pueden encontrarse en el perfil de Instagram con el nombre del proyecto y en un sitio web, al cual se puede acceder desde la mencionada red social.

“Surge particularmente por una situación personal, que tiene que ver con los adultos mayores. El año pasado perdí a mi abuela y releyendo material en el verano me encontré con un texto hermoso, que se llama Pacto de Sangre y es de Mario Benedetti. Justamente el tema de este relato toca la tercera edad, la vida del adulto mayor. Luego me encontré con una novela gráfica que se llama ‘Arrugas’, de Paco Roca. También la canción de Natalia Lafourcade, Alma mía, y el videoclip”, contó la profesora Jennifer Sevald, sobre el origen de la propuesta, en comunicación con el programa REBELIÓN EN LA GRANJA (Radio 2000 Carhué).

“A raíz de esa emoción que sentí con esos textos, pensé que también estaría bueno que los alumnos atravesaran por estos textos emotivos, este video… De a poco fue tomando forma este proyecto. Primero fue una etapa de investigación, sobre el 15 de junio, que es el Día de la Toma de conciencia sobre el abuso y el maltrato en la vejez, y coincide con que junio es el mes de los lectores”, añadió.

El objetivo inicial del proyecto era que culmine con la publicación de un libro que reuniera las historias. Sin embargo, la idea original sufrió modificaciones hasta dar con la forma que finalmente adoptó.  “Cuando llegó el proyecto al aula, se fue modificando, fue tomando otro rumbo. En un primer momento los chicos se enfrentaron a estos materiales y los veían lejanos, no los veían como algo posible. Luego analizaron las imágenes y analizaron que el texto era interesante y que estaba bueno recuperar esas imágenes”, dijo Jennifer al respecto.

Las restricciones por la pandemia de coronavirus también imposibilitaron que los estudiantes, que son unos 20, pudieran ir a residencias o que los entrevistados acudieran a la escuela. Por esa razón, fueron por sus propios familiares. A partir de esta decisión, se generó la parte emocional.

“Ahí se dio, mayormente, la cuestión emotiva porque estaban ellos entrevistando a sus propios abuelos y ver la emoción que les generaba a ellos mismos estar relatando a sus abuelos. Y a sus abuelos, también, verse, escuchar su historia, ver su imagen, ver su relato… esa parte también es emocionante”, relató la profesora.

Asimismo, surgió la idea de crear un Instagram y una página web. “Todos estos relatos que fuimos recopilando, como la idea del libro quedó descartada, decidimos utilizar un medio al que mayormente tenemos acceso, y así surge la cuenta de Instagram del proyecto. Al mismo tiempo, cuando surge esta posibilidad de difundir el proyecto, surge la posibilidad de tener un sitio propio para ampliar el acceso”, señaló Jennifer Sevald.

La entrevista como punto de partida

PERFIL EN INSTAGRAM. “Memorias de una vida” publica las historias en esta red social, desde la cual también se puede ingresar al sitio web.

“Memorias de una vida” fue inspirado por los contenidos que las alumnas y los alumnos suelen ver en el año que cursan. En este sentido, la entrevista es un tema que abordaron teóricamente y pudieron llevarlo a la práctica de una forma que, seguramente, no olvidarán.

“En tercer año doy el contenido sobre la entrevista. Primero aprenden todo el recorrido de cómo hacerlo, qué sería recomendable preguntar, qué cuestión sería interesante saber. También trabajamos cómo hacer biografías y los distintos tipos que había. Ellos tenían la información de cómo hacer y cómo preparar la entrevista”, dijo la docente.

Y añadió que “después surgió cada uno de los encuentros y, cuando podían desgrabar, traían el texto y las imágenes al aula, para contarnos quiénes eran sus abuelos, qué hacían, qué anécdota divertida tenían, cuál era su sueño por cumplir, metas cumplidas…”

La difusión del material obtenido fue otro aprendizaje en sí mismo. “Ha sido un trabajo de aprender sobre la marcha. Cómo hacer un sitio, cómo subir las fotos, cuál es el mejor para realizar la entrevista… ha sido todo el proyecto un camino de aprendizaje, para ellos y también para mí”, reflexiona la profesora de Prácticas del Lenguaje.

“La nube no desaparece, se convierte en lluvia”

La frase pertenece a Buda y es uno de los dos lemas del proyecto Memorias de una vida. Junto a la otra frase de cabecera, “Buenos tratos en el presente, buenos tratos en el futuro”, ilustran el espíritu de la iniciativa: la comprensión, la empatía, el reconocimiento del otro -en este caso los adultos mayores- en sus historias de vida, que es el mayor patrimonio de una persona.

“La pandemia ha generado esta cuestión de separarnos. De vernos virtualmente, pero no encontrarnos. La presencialidad habilita este encuentro, poder debatir y plantear proyectos como este que en la virtualidad no se podrían haber logrado. De a poco estamos volviendo a acostumbrarnos y proyectos como este, unen”, reflexionó la profesora.

“En este caso, une a dos generaciones distintas, que tienen objetivos de vida distintos, que están en etapas totalmente diferentes, con actividades diferentes… quizás los adolescentes no suelen frenar en su día a día y tomar en cuenta qué les pasa a los adultos mayores. Este proyecto los revaloriza, los pone en un lugar sumamente importante, porque lo que estamos reflejando son sus memorias, sus historias, sus sueños… y eso es movilizador también”, agregó Jennifer.

“Particularmente -puso de relieve-, cuando inicio el proyecto les comenté a los chicos mi situación personal y a partir de ahí fue muy emotivo todo el recorrido que hemos hecho juntos. Ellos conocieron a mis abuelos, vieron imágenes que les mostré, conocí a los de ellos, y lo que me alegra de haberles transmitido es el sentimiento de que estas memorias se tienen que registrar, que sus vidas tienen un valor muy grande y es el momento de disfrutarlos, de frenar en la rutina y preguntarles cómo están, y que nos cuenten sus historias, sus anécdotas, sus chistes…”

“En lo personal estoy muy contenta con el proyecto y con la respuesta de los chicos, porque sin ellos el proyecto no hubiera avanzado todo lo que avanzó. Ellos se tienen que llevar todo el mérito. Ha sido súper satisfactorio para mí y muy emotivo para ellos. Valió la pena todo el trayecto”, resaltó la profesora.

Un proyecto que continúa

JENNIFER SEVALD. La docente se inspiró en su historia personal, para transmitir a sus estudiantes la emoción por retratar las memorias de sus abuelos.

“Memorias de una vida” busca continuar reflejando historias y uniendo generaciones a través de ellas. “En un primer momento decidimos ir por nuestros abuelos. Surgió la idea de registrar primero las memorias de vida de sus propios abuelos y después ir por más”, contó la docente.

“En este momento estamos en búsqueda de nuevas historias para contar. Nuestra idea es, ahora que estamos mejor con la cuestión de los cuidados por el Covid, asistir a las residencias y entrevistar a distintos adultos mayores. Hace unos meses los cuidados eran más estrictos. Son 20 estudiantes, por lo que hubiésemos sido muchas personas en un lugar. Ahora sí se están abriendo nuevas puertas”, informó.

“Estamos en búsqueda de historias así que pueden ponerse en contacto con nosotros para registrar a un abuelo, a un tío, a un vecino… obviamente estamos predispuestos a seguir registrando memorias de vida de nuestra localidad”, invitó finalmente Jennifer Sevald.

Las historias de “Memorias de una vida” pueden encontrarse en el perfil de Instagram con el nombre del proyecto y en el sitio web al que se accede desde la red social. (Cambio 2000)

(Foto de portada: Alumnos de la Técnica. Lautaro Lóp.ez, Luciano Bleile, Flavia Roholmann, Jean Olivera, Kevin Babarzi, Alexander Acuña, Lucrecia Castañeira, Gianluca Contrera, Lola Tello y Juan Manuel Arienti. Ausente: Joana Rúa)

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