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“Me necesitan preso”

Por Lautaro Peñaflor Zangara

En diciembre de 2017 el gobierno de Cambiemos promovió el tratamiento de la llamada “Reforma laboral”: un paquete de leyes tendientes a modificar las normas que rigen en los contratos y modalidades laborales.

Sucedió pocas semanas después de las elecciones legislativas de ese año. En ellas el oficialismo obtuvo triunfos en importantes distritos, incluso la provincia de Buenos Aires, y anunció que entrarían en un proceso de “reformismo permanente”. La promesa incluía los mencionados cambios en materia laboral y también alteraciones en el régimen previsional.

Fue este el aspecto que más polémica generó en sectores de la ciudadanía, y en los movimientos sociales, al punto que en la sesión legislativa en la que se trataban las mencionadas temáticas, una gran cantidad de personas se manifestó afuera del Congreso.

Frente a la movilización sucedió lo que podía preverse: carros hidrantes, balas de goma y golpes, consecuentemente con la respuesta represiva que el gobierno supo dar frente a la protesta social durante todos estos años. Fue tal la magnitud de la situación que obligó a postergar la sesión del 14 de diciembre al 18.

En la segunda ocasión el despliegue policial una vez más fue fenomenal, y también -nuevamente- lo fue la represión a la gran cantidad de manifestantes.

Entre ellos estaba Sebastián Romero a quien muchos seguramente recuerden como “el loco del Mortero”, porque fue retratado disparando pirotecnia. Al momento de hoy, a pesar de las intensas búsquedas, no lograron encontrarlo. La cifra de la recompensa para quien aporte datos sobre él fue elevada y es millonaria, superior incluso a la que se ofrece en casos de lesa humanidad.

A quien sí encontraron fue a Daniel Ruiz, militante político compañero de Romero y trabajador petrolero de Comodoro Rivadavia. Hace pocos días, casualmente, cumplió un año en prisión preventiva.

Ruiz sufrió el desempleo en los 90 y, después, trabajó en los pozos de petróleo. Allí la jubilación es a los 50 años, lo cual no resulta ilógico considerando las condiciones insalubres, el clima hostil con jornadas que llegan a 17 grados bajo cero y las tareas de fuerza.

Con la reforma previsional que se pretendía aprobar, las jubilaciones pasarían a ser a los 65 años y no era el único rubro que se vería perjudicado. Aún hoy resuena que los cambios en materia jubilatoria, tarde o temprano, sucederán.

A pesar de que impactarían de lleno en uno de los problemas más preocupantes en el país que es el empleo joven. Aunque Pan American Energy facture 4.000 millones de dólares por año, ejemplificando cómo una ley de esas características sólo puede desequilibrar todavía más la balanza.

Daniel es el único detenido por los hechos de diciembre de 2017. Sostiene que su estadía en prisión es una manera de condicionar a Romero para entregarse: su conducta en la prisión es excelente y está allí por un delito excarcelable, cuya pena de prisión puede quedar en suspenso. Al día de hoy, no tiene condena ni fecha de juicio.

En un país en el que el 57% de las personas en prisión lo están por preventiva -es decir, aún sin condena- la sola sospecha de que pueda existir un caso de extorsión institucional con una persona de por medio, enciende todas las alertas. “Me necesitan preso”, dijo hace pocos días en entrevistas periodísticas.

Ante la falta de respuestas, Ruiz comenzó una huelga de hambre. ¿Quién se responsabiliza si algo malo (peor, mejor dicho) sucede con él? Denuncia que la justicia no lo escucha y ser oído es un aspecto fundamental en todo proceso penal.

Dos años más tarde podemos concluir que los votos no se traducen en apoyo irrestricto ni son un cheque en blanco y que, tarde o temprano, los excesos en el ejercicio del poder también son condenados. (Artículo de opinión para CAMBIO 2000)

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