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Mara Gómez: “En el momento que supe que había Covid en el hogar, sentí que el mundo, al menos el mío, se venía abajo”

La propietaria de residencia de abuelas en la cual se registran casos positivos para Covid-19, habla de cómo transcurren estos días junto a sus “amadas nonas”, cómo advierte la presencia del virus y, entre otros temas, cuenta sobre la importancia del apoyo generalizado que ha recibido y recibe.

MARA GÓMEZ Y ELSITA. La propietaria del hogar con la abuela que recientemente cumplió 102 años.

CARHUÉ (Cambio 2000).- “En el momento que supe que había Covid en el hogar, sentí que el mundo, al menos el mío, se venía abajo”, dijo Mara Gómez a CAMBIO 2000 en un diálogo telefónico de la tarde del último domingo, mientras hacía un alto en la ardua tarea que le está imponiendo la presencia del Covid-19 en su residencia geriátrica de calle Ramón Razquin.

Quebrada, con un profundo dolor que se deja traslucir en cada palabra, Mara contó que fue “una noticia inesperada que llegó después que observé que una de las abuelas estaba con temperatura, otras con algo de tos, y me resultó extraño que fuera al mismo tiempo. Siempre estamos muy atentos ante esas cuestiones, y por el momento que atravesamos, nos mantenemos especialmente alertas; eso hizo que de inmediato llame al Dr. Enzo Gasparri, tal como se nos indica, para implementar el correspondiente protocolo”.

“Estaba muy preocupada, y le transmití al médico mi inquietud; temí enseguida que se tratara de casos de Covid. Así, el Dr. Gasparri se comunicó con la Dra. Paulina Spada, y muy rápidamente se pusieron a disposición. Los profesionales resolvieron trasladar al hospital a esas abuelas que presentaban algún síntoma compatible, le realizaron el test a una de ellas, y el resultado dio positivo”.

“Fue terrible conocer ese diagnóstico, no quería aceptarlo, porque son tantos los recaudos y cuidados que les dispensé y dispenso tanto a mis nonas como a la funcionalidad del hogar, que no entendía cómo pudo haber sucedido. Desde marzo veníamos extremando las medidas de protección, y fue tanto el esfuerzo por protegerlas, que todavía no encuentro una explicación acerca de cómo pudo suceder”, subrayó.

“Nada resultó suficiente”

“Las familias saben cómo las cuidé, de todos mis esfuerzos por preservarlas, pero al parecer nada resultó suficiente. Incluso, hicimos colocar un portero eléctrico al ingreso, para que desde allí los seres queridos puedan comunicarse con el interior; invitábamos a las abuelas a sentarse detrás de la ventana para que vía telefónica puedan mantener contacto con su familia que se ubicaba por fuera, y pudieran verse”, expresó.

“Establecimos la norma de que nadie ingresara, e hicimos cuanto estuvo a nuestro alcance para que tampoco lo hiciera el virus, que inexplicablemente, igual entró. No sabemos cómo; no viene avisando su arribo, y desconocemos hasta el momento el modo en que se produjo; tal vez pude ser yo o una de las chicas que se desempeñan en el lugar, porque ambas hemos dado positivo; y si bien hasta el momento no tenemos los resultados de los test del resto de las colaboradoras, seguramente también son positivas, al igual que mi marido”, dijo.

“Las abuelas son positivas en su totalidad; hasta el momento (domingo), falta conocer los resultados de dos de ellas, a quienes ya se les hizo el PCR, el test rápido, pero sería casi imposible que el resultado sea diferente, porque aquí dentro compartimos todo”, manifestó.

“Personalmente estoy asintomática; recién ahora estoy comenzando a sentir cansancio, pero sinceramente, no sé si es a causa del Covid, o por el estrés que me genera estar atravesando esta terrible situación. De todos modos, existen cosas que ayudan, y la palabra de la gente, de las familias, resulta para mí fundamental; las manifestaciones de cariño y apoyo hacen que pueda atravesar este momento de la mejor manera posible; pero no es nada fácil. Hay quienes se ponen a disposición para colaborar en lo que considere necesario de mi parte, y eso no tiene precio”, puntualizó Mara Gómez.

“Desde la parte profesional, los médicos se han mantenido sosteniéndome y haciéndome entender que en esto no hay culpables; porque yo me sentí responsable; y en este punto ha sido muy importante la intervención de la psicóloga Carla Zarub, que supo contenerme para que pueda encauzar todo lo que estoy viviendo, y me provoca un enorme dolor”, señaló.

Pese a todo, el agradecimiento

“Todas esas manifestaciones de apoyo me llevan a estar agradecida; y por más que reconozco ese respaldo que me brindan las familias, la comunidad en general y los profesionales, nadie puede ponerse en mi lugar, saber que hay muerte en medio de todo esto; y el sentimiento que ello genera, no puede explicarse con palabras”, dijo.

“La pandemia no terminó; sabemos qué puede provocar el virus en las personas mayores; esta es una cuestión que socava cualquier explicación o pensamiento. Y por más que la presencia del Covid-19 se da a nivel mundial, a la culpa y al dolor los siento yo, y que una de mis amadas nonas haya fallecido, me sucedió a mí, lo que no es simple de asumir, por más que estuviera con la fragilidad de su salud quebrantada”, aseguró.

“La actitud asumida por todas las familias es algo que suma en este momento, muchos me han dicho que si pudiesen, entrarían a tenderme una mano; muchos estaban preocupados con que para atender las abuelas, quedábamos solo mi marido, (Daniel Diel) y yo; pero yo les respondo que estoy acostumbrada, que puedo desdoblarme en mil por el bienestar de mis nonas; la cuestión pasaba por el costado anímico, que no era el óptimo y necesario para encarar la tarea”.

“En la medida que transcurren los días, voy saliendo a flote, con la colaboración inestimable de personal de salud, los médicos, las noticias de que las abuelas que permanecen internadas están mejor, y las que quedaron el hogar, están sin síntomas. Eso da cierta tranquilidad, pero nada es garantía de nada en este contexto”, subrayó.

Mara apuntó que “desde los 18 años trabajo con adultos mayores; siento que es mi misión; lo que elegí porque me colma el alma, amo mi actividad, es una pasión, pero jamás imaginé que la vida misma me iba a deparar un momento como el que estoy transitando, con la cabeza puesta en los sucesos que son de público conocimiento, con todas las abuelas y el personal contagiados, algunas internadas, otra fallecida, y una mirada de cara al futuro que es incierta”.

“Las abuelas saben que tenemos Covid-19; se los expliqué, porque debían hisoparlas, porque alguna sintió cansancio, decaimiento, o no tuvo el apetito acostumbrado; e increíblemente, son ellas las que me dan ánimo; me dicen: ¡Nena!, cuídate y ponete bien, porque si no ¿qué hacemos nosotras?”.

Por último, Mara Gómez se mostró agradecida, y dirigiéndose a quienes les dejaron sus cariñosos mensajes de aliento, señaló que “al margen de la crudeza del momento, es una caricia al alma recibir tanto apoyo, de familias, amigos, allegados, e incluso gente que ni conozco. Párrafo aparte merecen los profesionales, el personal de salud, los bioquímicos María Julia Raffin y Pablo Zavalía, los médicos, la psicóloga, y tantos otros”.

“Siento que hago mi trabajo a conciencia y con amor, pero que la gente lo reconozca en una etapa tan especial, es para agradecerlo, sobre todo de parte de los familiares, que están desde hace largos meses sin poder tener contacto directo con las nonas, sin el abrazo, y que luego suceda lo que sucedió, con lo cual, tranquilamente podrían haberme acusado de no haber obrado correctamente, lo que no ha sucedido, y por el contrario reconocen que he hecho las cosas bien, lo que por estas horas, vale muchísimo”, resaltó Mara Gómez. (Cambio 2000)

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