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Los de Maza subirán este sábado al escenario para una presentación de despedida después de 51 años de trayectoria ininterrumpida

El último show será en Anchorena, el lugar que los vio nacer. Mario Rivas, el único fundador con vida, habló del mismo, y repasó la historia del conjunto y las vivencias compartidas con sus integrantes de todos los tiempos.

MARIO RIVAS. Integrante fundador de Los De Maza.

El próximo sábado 20, Los de Maza subirán al escenario con motivo de la presentación de despedida después de 51 años de trayectoria artística ininterrumpida. Será en Anchorena, desde las 20:00, cuando de manera libre y gratuita, el grupo folclórico, embajador cultural de Adolfo Alsina, tendrá su último show, justamente en el lugar que los vio nacer.

Por tal motivo, CRUZANDO EL PUENTE dialogó con uno de sus fundadores y único componente de la actual conformación, Mario Rivas, quien también repasó la historia del conjunto y revalorizó las figuras de los que fueron sus compañeros a lo largo del tiempo.

En el comienzo del diálogo con RADIO 2000, Mario Rivas reveló que vive “días de emociones encontradas, por lo que fue, y vendrá con esta presentación, y porque cuando las personas nos ponemos grandes, nos volvemos más sensibles. Por eso me pondré a analizar toda la situación, después que pase este show final”.

“En estos 51 años hemos hecho todo lo que pudimos hacer, lo que estuvo a nuestro alcance, y no nos arrepentimos de nada. Hemos actuado en Buenos Aires, hemos grabado discos, hemos estado en todos los canales de televisión, hemos estado fuera del país, y por sobre todas las cosas, hemos permanecido más de 50 años, cuatro personas que por ahí pensamos distinto, pero supimos no mezclar las cosas particulares de cada uno con el conjunto, al que tomamos con mucha seriedad y responsabilidad”, expresó.

Repasando los inicios de Los de Maza, y el primer show realizado en la localidad de Anchorena hace más de medio siglo, Rivas recordó que “el conjunto surgió a través de tres hermanos que había en Maza, los Cangas, que allá por los años 67 ó 68, tenían un grupo folclórico llamado Los Jilgueros, que sonaba muy lindo. En esa época, personalmente me encontraba terminando los estudios en Santa Rosa, y resolví irme a Maza. Coincidentemente, uno de los hermanos que no quería seguir cantando, me vio para que me integrara. Así con los otros dos hermanos, conformamos un trío que duró dos o tres años, actuando en lugares cercanos al pueblo”.

“En ese momento, Miguel Moggia, que ya había incursionado en la música porque estaba en una orquesta, se acercó a nosotros, y le dijimos que el martes siguiente íbamos a estar ensayando, y que si quería, podía arrimarse al lugar; ese día, él llegó antes que nosotros, lo que dejó ver que tenía real interés en sumarse. Así nació el cuarteto, con el cual debutamos el 12 de octubre de 1970 en Anchorena, a 20 Km. de Villa Maza”, resaltó Mario.

“O sea que la presentación por los 50 años y la despedida, estaba pensada para realizarse el año pasado, pero por la pandemia no se pudo concretar. La idea era hacerlo en varios lugares, y ahora que todo al parecer va pasando, resolvimos hacer una gran presentación en Anchorena, que fue donde debutamos, y a la vez, estamos cerca de todos los pueblos de la zona que alguna vez nos han recibido”, puso de relieve.

“El objetivo es que resulte una linda noche, con un show emotivo, en el cual vamos a hacer un racconto de todos esos años. Cantaremos temas de tiempos fundacionales, cuando estaban los dos hermanos Cangas, Miguel Moggia y yo. También de la época de la segunda conformación, donde ya no estaba uno de los Cangas, y se había sumado en su lugar, en 1975, el hermano de Miguel, Roberto Moggia; mientras que en 1987, salió el último Cangas que quedaba, e ingresó Roberto Blanco que es la voz grave del grupo. Hace cinco años, cuando fallece Miguel, entró su hijo Lucas; por lo tanto, soy el único de los fundadores que queda con vida. Y quiero agradecer la decisión de Lucas de ocupar el lugar de su padre, porque eso nos permitió concretar el sueño de llegar a los 50 años”, puntualizó Mario Rivas.

“A su vez -continuó-, Miguel fue un pilar fundamental, y juntos hemos sido los que estuvimos en la organización del grupo y demás, haciendo todo con transparencia y por la vía correcta; tuvimos con él gran conexión, y siento que a partir de su fallecimiento, ya no fue lo mismo; no porque no sonemos bien, porque Lucas canta muy bien y las cosas se hacen correctamente, pero con Miguel estábamos siempre proyectando y soñando cosas nuevas”.

La consagración en Cosquín

ÚLTIMO ENSAYO. Queridos y reconcidos, Los de Maza se despiden hoy. (Foto: Facebook Lucas Moggia).

“La carrera que hemos tenido ha sido muy fructífera; entre las tantas cosas vividas, recuerdo la actuación en Cosquín de 1987, donde llegamos de la mano de Carlos Sánchez, de los Tucu-Tucu, que es nuestro padrino; allí nos habían dado espacio para la interpretación de dos temas propios, pero el público nos pidió otro, lo que para nosotros fue un boom. Tocamos dos candombes, y la gente bailaba arriba de las butacas y no nos dejaba bajar. De ese modo, Carlos Franco, que nos presentaba, no daba lugar al número siguiente, y así tuvimos que hacer cinco temas, y nos tuvieron que mencionar como consagrados por el público. Esa fue una noche inolvidable”, aseguró Rivas.

“Es probable que si nos lo proponíamos, hubiéramos podido escalar un poquito más, y aprovechar ese impulso que nos dio Cosquín, pero esa época no era fácil, porque estaban Los Fronterizos, Los Chalchaleros, los Cantores del Alba y no era simple entrar en ese círculo, lo que sí sucedió a partir de Soledad, cuando empezaron a salir Los Nocheros, y otros grupos de folclore de proyección, que son buenos, pero nosotros, a quienes no nos gusta el folclore con batería por ejemplo, nos inclinamos por el tradicional. Pero es una cuestión de elección en base a lo que nos agrada”, señaló.

“Personalmente -prosiguió-, veo a Los Tekis en los festivales de folclore tocando cumbias, y no me gusta, pero sí a la gente que lo pasa muy bien; e incluso lo hace la misma Sole; también he visto al Chaqueño cantando con Los Palmeras o con Los Decadentes, pero es algo que no se puede cambiar, porque es aceptado, aunque lamentablemente va perdiendo fuerza el folclore tradicional, aunque todavía haya adeptos al mismo, porque con frecuencia, al bajarnos del escenario, mucha gente sobre todo grande de edad, nos manifiesta que el que hacemos nosotros, es el folclore que les gusta; pero la música también va evolucionando y no podemos ir en contra de la corriente”.

Mario Rivas recordó luego a “Juan Carlos Echevarría, con quien hicimos varios temas; y con él creamos la zamba en homenaje a Epecuén. Mi desempeño laboral fue en el Banco Nación, y en un determinado momento estuve trabajando en la sucursal de Carhué; un día él fue al banco y me invitó para que fuera a su casa a comer un asado, y a escribir algo. Ya teníamos la música creada por Miguel, y esa noche estuvimos hasta las 5:00 AM y terminamos componiendo ese tema, que para la gente del lugar, es muy emblemático; y cuando presentamos esa zamba al público de Carhué, fue bravo, porque veíamos a la gente emocionarse y llorar”.

“Después la cantamos en el programa de Juan Alberto Badía, en radio Continental, y por todos lados; incluso, no hace mucho tiempo la cantamos en el festival de Puan, y a la pasada, a la mañana siguiente fuimos a la misa en Carhué, e ingresamos a la iglesia cantando la zamba a Epecuén, lo que fue espectacular. Pero no fue el único tema dedicado a Carhué, porque también hicimos El Molino de mi Pueblo, que fue el puntapié inicial para empezar a grabar en Buenos Aires, porque José Luis y Oscar Marino nos dieron una mano para poder hacer esa primera grabación de la que surgió un longplay que ellos obsequiaron a los clientes del molino. Y en Carhué, también cantábamos en un programa de LU 25 que conducía Víctor Albarrán y se llamaba Domingos Estelares”, recordó.

Más adelante, y acerca de si la del sábado es realmente una despedida, en virtud de que mucha gente está pidiéndoles que sigan haciendo historia, Mario Rivas aseguró que “sé que esa noche va a pasar de todo. Tengo un amigo en Lonquimay que va a nuestro lado, y nos compuso una zamba que se llama ‘Para que sigan cantando’; pero no sé qué va a suceder. Tal vez, cuando esto pase, nos sentemos a analizar la situación”.

Y agregó: “Nosotros propusimos el final, pero no sabemos que nos deparará el futuro; quizá suceda que pasen unos días, y empecemos a extrañar ya no cantar, pero ya lo veremos, porque ahora estamos con la cabeza puesta en esta fiesta, que será en un campo de fútbol, y en la que pensamos participará mucha gente, porque así nos lo están manifestando, y sabemos que habrá gente de Riglos, Anchorena, Lonquimay, Salliqueló, Carhué y toda nuestra zona de influencia, aunque hayamos estado en todo el país”.

“Esto es en agradecimiento a la gente que siempre nos aceptó durante tantos años, y por eso lo hacemos con entrada libre y gratuita, e invitamos a todos aquellos que quieran acercarse. Hemos invitado también al intendente Andres, y al senador Hirtz, a quien conocemos desde hace años, cuando formaba parte del conjunto Los Carahué”, manifestó.

“Esperamos sea una linda noche, que permita disfrutar, y repasar la historia de tantos años en los que hicimos música con tanta pasión; no fue por un tema económico, porque no nos ha resultado tan rentable, pero sí porque nos ha generado tantas gratificaciones, el acercamiento a la gente, que nos pedía autógrafos y quería sacarse fotos con nosotros; y esas son cosas que llenan el alma, y quiere decir que hemos hecho algo que funcionó”, destacó el músico.

“Recuerdo que empezamos con un repertorio con el que imitábamos a Los del Suquía; y a los cinco años de haber iniciado, en Rolón nos tocó actuar en la misma fiesta que ellos, y tuvimos que cambiar el repertorio forzosamente”, contó para finalizar Mario Rivas, invitando a la gente a sumarse este sábado al festival, donde habrá también grupos invitados y servicio de cantina.

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