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La vocación de servicio de médicas riverenses que enfrentan la pandemia

Agustina Farías, Vanesa Fuks, Nadia Maiert y Dana Hegel, jóvenes mujeres de Rivera, cuentan a CAMBIO 2000 sus experiencias haciéndole frente al Covid-19 en distintos lugares de la Argentina.

RIVERA (Cambio 2000).- Seguramente jamás imaginaron, mientras estudiaban, que estarían en un escenario como el actual, enmarcado por la incertidumbre que genera un contexto de pandemia.

Dana Hegel, Vanesa Fuks, Agustina Farías y Nadia Maiert son cuatro médicas riverenses que hoy están en la primera línea frente al Covid-19.

Entrevistadas por CAMBIO 2000 dejan sus testimonios sobre cómo transitan este momento que inició hace varios meses; su preocupación por el aumento de contagios y la insistencia por tomar conciencia y asumir responsabilidad ciudadana frente a una situación crítica.

También hablan del tiempo que no ven a sus familiares, a sus afectos y fundamentalmente comparten la pasión por su trabajo y la medicina.

MÉDICA EN NEUQUÉN

Dra. Agustina Farías: “El personal de salud está agotado y devastado por el trabajo diario”

DRA. AGUSTINA FARÍAS. Ejerce su profesión en Neuquén.

Agustina Farías tiene 30 años. Cursó sus estudios universitarios (Carrera de Medicina), en la Universidad Nacional de La Plata, donde los finalizó en el año 2015.

“Al año siguiente, para ser más exacta el 1/06/2016, emprendí un nuevo desafío, esta vez lejos de mi querido Rivera pero también de la ciudad que me vio convertir en médica. Decidí que mi especialidad era Pediatría y que el lugar para concretarlo era Neuquén. Luego del examen y entrevista de por medio, logré uno de los 5 puestos con los que cuenta la Residencia de Pediatría del Hospital Provincial Neuquén – Dr. Eduardo Castro Rendón, hospital de máxima complejidad de la Provincia, así como también de gran parte de la Patagonia”, contó a CAMBIO 2000.

Se recibió de Pediatra en el año 2019 y automáticamente inició su trabajo como médica de planta en el mismo Hospital y servicio en el que se formó. El sistema de residencias de la Provincia cuenta con una cláusula que al finalizar la residencia se deben devolver 2 años como médica de planta dentro de la Provincia. Actualmente está transitando su segundo año de devolución.

Su testimonio

“En cuanto a la situación que hoy le toca vivir al mundo y por ende a nuestro país (Pandemia por Covid-19), si bien el grupo etario con el que trabajo son niños y niñas de 0 a 14 años y no es de los afectados por el virus, al pertenecer a un hospital de máxima complejidad adulto-pediátrico, me toca ver la realidad en primera persona”, expresó la Dra. Agustina Farías.

“Tengo la suerte de estar en un servicio donde, desde la conducción (Jefatura) se tomaron medidas desde el minuto 0, siempre preventivas y un paso adelante de la situación epidemiológica que nos fue tocando atravesar”, dijo.

“Se acondicionaron las salas para recibir tanto a pacientes sospechosos como confirmados; se gestionaron todos los insumos necesarios tanto para la atención como para la protección personal del equipo de salud; se capacitó en diferentes competencias a través de simulación in situ, de baja y alta fidelidad a todo el personal tanto pediatras, especialistas, administrativos, enfermeros, mucamas, camilleros, etc., siempre haciendo hincapié en la importancia y la necesidad de colocación y retiro de protección personal durante la atención y traslado de los pacientes”, puntualizó.

Añadió que “se crearon protocolos de acción dentro del servicio y en la interacción con los demás servicios del hospital, terapia pediátrica, quirófanos, servicio de urgencias y emergencias pediátricas, Hospital de día pediátrico, entre otros”.

También “se cambió por completo la forma de trabajo, nos tuvimos que adaptar a una situación completamente desconocida por todos y aprendiendo al mismo momento”.

La profesional riverense dijo, asimismo, que “se reformuló la atención de aquellos pacientes que por sus patologías (somos el único hospital público que brinda atención a los pacientes pediátricos oncológicos y todas aquellas patologías complejas) deben seguir asistiendo al hospital, generando lugares protegidos, realizando ‘triage’ constante y siempre que sea posible realizando tele-consultas, entre otras medidas que surgen en el día a día”.

Manifestó que “se continuó con la atención de controles de salud y vacunación, pilares fundamentales que no se deben descuidar”.

“Particularmente en pediatría la atención de patologías NO Covid-19 de forma oportuna define el pronóstico a corto y largo plazo”, expresó, al tiempo que agregó que “desde marzo hasta hoy el servicio se adaptó por completo a esta nueva modalidad de trabajo”.

Agustina Farías dijo que está “agradecida y orgullosa de ser parte del mismo, de la Jefatura y del equipo de trabajo del que soy parte. Jamás sentí ‘miedo’, la capacitación constante y contar con medidas claras y concretas fue fundamental para trabajar de la mejor manera para y por los pacientes y sus familias”.

Puntualizó que “particularmente en Neuquén la situación actual es muy complicada, en las últimas semanas los casos aumentaron desmedidamente y el sistema de salud en general está trabajando al límite de su capacidad, no solo la ocupación de camas y respiradores es un recurso finito, sino que el personal de salud está agotado y devastado por el trabajo diario; el sistema de salud está descuidado y en malas condiciones hace años, además se han suspendido todo tipo de licencias desde el comienzo de la pandemia y muchos compañeros de trabajo se han contagiado y varios de ellos de gravedad”.

“Creo que la sociedad con el correr de los días se fue relajando y eso es lo que hoy nos juega en contra, si bien hay algunas medidas en Neuquén, son mínimas y el poder revertir la situación depende pura y exclusivamente de la responsabilidad social, de solo salir para lo exclusivamente necesario. Es el momento de cuidarnos y cuidar al otro. El personal de salud necesita de la solidaridad de todos”, destacó.

“En lo personal, creo que al igual que todos, jamás pensé que esto podía pasar, lo veíamos tan lejano en otro continente que no pensábamos que nos iba a llegar, incluso en el momento que comenzó, dimensionar la gravedad de la situación llevó tiempo”, expresó la médica riverense.

“Llevo 6 meses de pandemia trabajando de forma constante dentro y fuera del hospital y ya son 8 meses sin poder abrazar o compartir un instante, solo eso deseo, con mi amada familia. Los afectos son el pilar fundamental en nuestras vidas y más en momentos difíciles como estos. Hoy nos toca reinventarnos y la tecnología nos permite acortar distancias”, dijo.

No obstante, expresó que “nada reemplaza un abrazo, pero hoy me conformo con saber que están bien y que cuando todo pase el reencuentro va a ser increíble”.

“Es momento de agradecer el tener trabajo, poder ejercer lo que tanto me apasiona, estar en el lugar que quiero estar y contar con el apoyo infinito de mis seres queridos. No existen banderas políticas ni cuestiones personales cuando de SALUD se trata”, apuntó.

Por último, la médica aconsejó: “El equipo de salud te acompaña en esta pandemia. Cumplí con las medidas sociales de prevención para evitar los contagios. Si te cuidas, estas cuidando a los que te cuidan”.

“Agradezco la oportunidad de poder contar qué es lo que hago y cómo está trabajando el servicio al que pertenezco en esta situación crítica que nos toca atravesar, y vaya mi reconocimiento a todos los profesionales de la salud. Saludos a ‘Mi pueblo querido, Rivera’”, concluyó la doctora Agustina Farías.

MÉDICA EN TRENQUE LAUQUEN

Dra. Nadia Maiert: “Es imprescindible la solidaridad y el respeto por quienes sí se encuentran trabajando a diario en este contexto”

DRA. DIANA MAIERT. Realiza actualmente la residencia en Trenque Lauquen.

Nadia Belén Maiert nació en Rivera, provincia de Buenos Aires. “A los 18 años, al terminar el secundario en dicha localidad, tuve la oportunidad de ir a completar mis estudios universitarios a la ciudad de Bahía Blanca, camino que solemos transcurrir muchos chicos del interior de la provincia”, contó a CAMBIO 2000.

Inicialmente ingresó en la UNS, donde realizó su primera formación en la carrera de Bioquímica, para luego, al siguiente año, poder ingresar, tras varios exámenes, a la carrera de Medicina de dicha institución.

“Allí hice muchas amistades y nos mantuvimos en contacto con Vane Fuks, quien me ayudó en todo lo que necesité, ya que también se encontraba estudiando medicina pero en una etapa más avanzada. Luego de transcurridos 7 largos pero hermosos años, me recibí un 3 de diciembre de 2016”, expresó.

Al año siguiente, todos los egresados de Medicina, rindieron exámenes para poder ingresar a la Residencia.

Su testimonio

“En el año 2017 ingresé como Residente de Medicina General y/o Familiar en el Hospital P.T Orellana de la localidad de Trenque Lauquen; siendo en conjunto con mi compañera de año, quienes inauguramos la misma y se continuó hasta el momento, sumándose 5 residentes. Actualmente me encuentro cursando mi tercer año de residencia, ya que debido a la pandemia que actualmente nos atraviesa, muchas residencias se extendieron”, manifestó.

“Como todos sabemos -prosiguió-, nos encontramos en un contexto particular, inesperado, atravesando una de las primeras pandemias del siglo XXI, pero no la única en la historia de la humanidad, considerando varias pandemias y epidemias que se fueron sucediendo a lo largo de los años como la de viruela, sarampión, cólera, gripe española y otras”.

La pandemia por coronavirus se inició en diciembre de 2019 en Wuhan, China, y llegó en marzo del 2020 a nuestro país.

“Actualmente en Trenque Lauquen nos encontramos con circulación comunitaria de dicho virus, con un ascenso en el número de casos desde hace aproximadamente 15 días”, expresó.

“Es importante remarcar esto último, para de alguna manera llegar a la población y volver a pedir que reflexionen, sean empáticos y que cumplan con medidas simples como son: distanciamiento social (permanecer a más de 1.5 metros), uso de tapabocas (cubriendo nariz y boca), lavado frecuente de manos (con agua y jabón o alcohol en gel), no aglomerarse, no hacer reuniones, no salir más que lo imprescindible, ya que el personal de salud (recurso finito) y el sistema sanitario están al borde del colapso”, resaltó la Dra. Nadia Maiert.

“Para eso -continuó-, es imprescindible la solidaridad y el respeto por quienes sí se encuentran trabajando a diario en este contexto. Somos muchos los que estamos lejos de nuestras familias y hace meses que no podemos encontrarnos, específicamente 6 largos meses en mi caso particular”.

Para finalizar, la profesional riverense agradeció “la posibilidad de poder contar brevemente mi experiencia y compartir con la población las medidas básicas de cuidado tan simples como necesarias, para cuidarnos entre todos”.

“Todo pasará y espero que seamos más agradecidos, más solidarios, más empáticos, más humildes, más justos y mejores personas”, puso de relieve para finalizar.

MÉDICA EN BAHÍA BLANCA

Dra. Dana Hegel: “Aún nos hace falta tomar conciencia como sociedad de lo que está pasando”

DRA. DANA HEGEL. Realiza la Residencia de Medicina Familiar y Comunitaria en Bahía Blanca.

Dana Hegel tiene 26 años. Se recibió de médica en la Universidad Nacional del Sur de Bahía Blanca en el año 2018. Actualmente se encuentra realizando la Residencia de Medicina Familiar y Comunitaria con sede en la Unidad Sanitaria de Loma Paraguaya, de la misma ciudad.

Su testimonio

“Desde mediados de marzo, cuando se decretó la cuarentena por Covid-19, en Bahía Blanca tuvieron que reorganizarse los servicios de salud para optimizar los recursos y equipos de salud. Esto se hizo a través de la división de la atención en centros respiratorios (donde acuden todas las personas con sintomatología sospechosa de Covid-19), y centros satélites (donde se aborda el resto de los problemas de salud no respiratorios); de esta manera se buscó descomprimir los hospitales de la ciudad”, contó la Dra. Dana Hegel.

“Actualmente me encuentro realizando mi labor en un centro satélite. Si tuviera que describir mi escenario de trabajo hasta el momento, podría decir que en un principio ante el decreto de la cuarentena estricta la demanda de pacientes era baja, luego fue aumentando paulatinamente, debido a que las personas no concurrían a los hospitales si no a las unidades sanitarias y, además, por una cuestión evidente de que al separar la demanda entre centros satélites y respiratorios, se concentraba la atención de todas las afecciones de salud no respiratorias de un área en un centro satélite, es decir, había menos cantidad de unidades sanitarias para las demandas cotidianas. Comparando en números y tomando estos últimos meses como periodo de tiempo, se puede ver que en la actualidad estamos viendo el doble de pacientes que el año pasado en nuestra Unidad Sanitaria”, expresó.

“En Bahía Blanca se están diagnosticando en promedio 60 casos por día, estamos ante circulación comunitaria del virus y hoy vemos como se colapsa el sistema de salud, desbordándonos. Hoy la capacidad de internación por Covid-19 está llegando a su límite, en varios hospitales se están suspendiendo cirugías programadas por falta de camas, es decir que está habiendo dificultad para resolver patologías que tienen resolución quirúrgica”, puso de relieve.

“En mi opinión -prosiguió-, creo que a pesar de todo lo transitado en estos meses, aún nos hace falta tomar conciencia como sociedad de lo que está pasando, veo a diario muchísimas personas sin tapaboca, a menos de 2 metros de distancia, compartiendo el mate y sinceramente me genera tristeza el estado de relajación en cuanto a la pandemia en el que está gran parte de nuestra sociedad”.

“Logramos mejorar muchos aspectos y prepararnos desde que todo esto comenzó gracias al aislamiento social y preventivo, pero hacer frente a esta pandemia no es solo una tarea del personal de salud, al contrario, la mayor parte de esta batalla la tienen que dar los ciudadanos”, puntualizó Dana.

“Cuídense, cuidando a quienes nos rodean, recordemos que los recursos han mejorado, pero que también los recursos son finitos”, destacó.

“El virus se transmite por nuestras secreciones expulsadas al hablar, toser o estornudar, por eso es importante SIEMPRE cubrir nuestra boca y nariz, estar a dos metros de distancia, no compartir objetos, y si por alguna razón nos juntamos con alguien, que sea en esas condiciones y en lugares ventilados o al aire libre. Considero que para la salud mental y emocional de muchas personas es imposible dejar de ver a sus seres queridos, por eso si lo hacemos debemos tomar el compromiso de hacerlo bajo estas circunstancias”, puso de relieve.

“En lo personal, hace 6 meses que no veo a mi familia, que no voy al lugar que me vio crecer y en donde están todos. Al principio todo esto fue muy duro, me encuentro transitando mis primeros años como médica y jamás me hubiese imaginado atravesar una pandemia desde este lugar, sin dudas fue algo que golpeó fuerte, como a todos supongo; pero hoy y en gran parte gracias al equipo de trabajo que me acompaña, a mi familia que sigue estando acá y del otro lado de la pantalla del celular, y a que (a pesar de todo) puedo trabajar de lo que amo, me encuentro bien; viviendo el día a día sin poner expectativas, cuidándome para poder cuidar, deseando que en algún momento se tome conciencia, que logremos cuidarnos entre todos, y pensando en el reencuentro que es lo que me motiva a seguir”, resaltó finalmente la médica riverense.

MÉDICA EN BAHÍA BLANCA

Dra. Vanesa Fuks: “El temor al colapso del sistema sanitario sigue estando, y no parece que estemos haciendo nada para detenerlo”

DRA. VANESA FUKS. Es médica de guardia de Terapia Intensiva en el Hospital Municipal de Agudos Leónidas Lucero de Bahía Blanca.

Vanesa Fuks tiene 31 años y se recibió de médica en el año 2013 en la Universidad Nacional del Sur. Realizó la residencia en el Hospital Municipal de Agudos Leónidas Lucero de Bahía Blanca y es especialista en Terapia Intensiva desde el año 2018. Continúa trabajando en el Hospital como médica de guardia de Terapia Intensiva.

Su testimonio

“Cuando se decretó la pandemia por coronavirus, desde el Hospital, y en particular desde el Servicio de Terapia Intensiva, se comenzó a trabajar mucho en el desarrollo de un protocolo de atención, tuvimos que adecuar todos nuestros espacios de trabajo, se generaron nuevas áreas de internación con la incorporación de camas, respiradores, monitores, entre otros insumos”, contó a este medio la Dra. Vanesa Fuks.

“Tuvimos que estudiar y aprender todo lo nuevo sobre este virus, del poco material científico que había disponible hasta el momento. También se tomaron medidas para evitar exponernos al virus y enfermarnos: realizamos talleres para practicar la colocación y retirada de los equipos de protección personal, se diseñó todo un circuito de ingreso a nuestra sala de internación, incluyendo una salida con duchas y vestuarios, que nos implican cambiarnos de ropa 3 veces durante una jornada de trabajo. Por el tipo de trabajo en terapia intensiva, la manipulación de la vía aérea de los pacientes, nos expone mucho más a sus secreciones respiratorias y, por ende, al virus”, manifestó.

“Seguíamos día a día lo que ocurría en China, en los países de Europa, nos comunicamos con colegas en España e Italia, que nos contaban detalles de cómo estaban viviendo ellos esta pandemia. Nos apenamos por todos los profesionales que murieron por coronavirus. Pensamos en la posibilidad de enfermarnos, y en generar en la medida de lo posible, un back up de profesionales de otras especialidades que puedan reemplazarnos en la atención de los pacientes críticos, quienes recibieron un entrenamiento básico también”, dijo.

“Vivimos varios meses de incertidumbre, a veces angustia, y de un estrés difícil de describir, una especie de impasse… esperando, sabiendo que lo peor estaba por llegar. En ese tiempo, empezaron a llegar los primeros casos de Covid-19 ‘importados’, vimos a otros colegas de la ciudad enfermarse, yo misma estuve en aislamiento por contacto estrecho”, señaló.

“Pero cuando atendí el primer paciente, lo hice con total tranquilidad. La tranquilidad de trabajar con un equipo humano excelente, de enfermeros, kinesiólogos, mucamos, camilleros; todos preocupados por cuidar tanto la vida del paciente como la de sus compañeros. Nos controlábamos uno al otro de tener toda la protección correctamente colocada, así como de retirarla sin contaminarnos. Pasaron los primeros días luego de ese primer paciente, que nos preguntábamos si habíamos logrado evitar el virus, y así fue”, relató la profesional de Rivera.

“Por un par de meses hubo pocos casos graves de Covid, y hasta inocentemente creí que íbamos a poder darle fin a la pandemia. Tal vez quería creerlo porque hace más de 6 meses que no veo a gran parte de mi familia, ni pude conocer a mi sobrino que nació durante la cuarentena”, subrayó.

“Con los cambios de fases de cuarentena, empezaron a aumentar los casos. La gente está cansada de la cuarentena, todos estamos económicamente golpeados. Vi con tristeza marchas anticuarentena, gente tomando mate en los paseos de la ciudad. Creo que mi estado de ánimo pasó de angustia a impotencia, a enojo…”, relató.

“Recuerdo que, en la guardia de ayer (12/9) ocupé la última cama de terapia intensiva. Cuando terminaba mi jornada, había en la sala general otro paciente esperando un respirador… que no había.

La última paciente que atendí, es la mamá de un colega… Antes de tener que dormirla e intubarla para conectarla en el respirador, con el poco aire que tenía, me contó que hacía 5 meses que no veía al hijo. Durante toda la cuarentena él entraba en la casa y le dejaba los víveres que necesitaba en la puerta. Esta última semana, ella lo vio justo al entrar, y no se pudo contener y lo abrazó, él se despegó rápido y la retó. Con la mala suerte de que él estaba cursando una infección asintomática por Covid, que se contagió trabajando. Sus lágrimas no eran tanto por el miedo, ni por la sensación de ahogo y falta de aire que tenía, sino porque no quería que su hijo se sienta culpable”, expresó.

“El miedo siempre está, no es un miedo a enfermarme yo, pero sí a exponer a mi familia. También está el miedo a que se terminen las camas, que se terminen los respiradores, a no poder ayudar a todos aquellos que lo necesiten. Por ahora estamos pudiendo resolverlo, derivando pacientes a otros hospitales, pero el temor al colapso del sistema sanitario sigue estando, y no parece que estemos haciendo nada para detenerlo”, concluyó la Dra. Vanesa Fuks. (Cambio 2000 / NG)

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