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La pandemia se hace agua

Por Maia Franceschelli

Desde el comienzo de la cuarentena la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado a la población global el lavado de manos como método para repeler el virus. Aunque para la mayoría de nosotros esto no representa un mayor problema en nuestra cotidianidad, para muchos se torna una tarea difícil de llevar a cabo.

Tal es el caso del barrio Padre Mugica, conocido como Villa 31, cuyos vecinos hace más de 15 días que no cuentan con agua. Lavarse las manos en el barrio más poblado por metro cuadrado de la Ciudad de Buenos Aires se torna imposible, y la situación se vuelve desesperante.

Estas condiciones de insalubridad agravan aún más el contexto dificultoso que atraviesan las villas. Como relata Matías Máximo para Cosecha Roja, ante la “nueva” situación de escasez que la vecindad comenzó a atravesar, muchos comenzaron a acumular agua en distintos recipientes, generando así las condiciones para que se reproduzca el dengue.

La falta de agua para cocinar en los comedores complica aún más las cosas, sobre todo cuando el aumento de personas que se acercan para no morir de hambre no para de crecer. 

En tan sólo una semana, dicha villa pasó de tener 1 caso confirmado de COVID-19 a 107, y hasta el último jueves (7 de mayo) ya se contabilizaban 198 contagios. El distanciamiento social en un barrio con alrededor de 40 mil personas -comprendidas en la Villa 31 y 31 bis-, en condiciones de hacinamiento y con falta de servicios esenciales, resulta cuanto menos tortuoso.

Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), la empresa estatal que debería proveer el servicio de agua potable, se reunió con el Gobierno de la Ciudad con el objetivo de arribar a una solución.

Si bien luego de este encuentro se habrían reactivado las obras, frenadas en febrero del este año, las organizaciones barriales continúan advirtiendo que persisten las irregularidades en distintos sectores en el suministro de este servicio fundamental.

La justicia porteña resolvió días atrás que es el Gobierno Porteño quien debe garantizar el acceso al agua a todos los habitantes de la ciudad en igualdad de condiciones, a pesar de que el Jefe de Gobierno, Rodríguez Larreta, se había declarado incompetente.

Esta situación no es aislada. Según el mismo Gobierno, al pasado miércoles, se confirmaban un total de 301 casos positivos de COVID-19 en todas las villas, siendo 6 las personas fallecidas por esta causa.

Expresaba para Infobae Joana Ybarrola, referente barrial de la organización La Poderosa: “Celebramos las medidas necesarias de prevención y cuidado que se tomaron frente a la pandemia, pero en nuestros barrios se nos está haciendo imposible seguir estas normas. ¿Cómo hacés si vivís hacinado con más de 10 personas en una habitación o si compartís el baño con otras 3 o 4 familias y sin agua potable? Es imposible”.

La curva de contagios de COVID-19 en las villas de la Ciudad de Buenos Aires sigue en ascenso. Sus habitantes, eternos relegados y señalados culpables de todos los males de nuestra sociedad, se están muriendo.

Si miramos para un costado, no estaríamos haciendo nada distinto a lo que venimos realizando. Quizás sea la oportunidad para reclamar la igualdad que tanto exigimos para todos, y que no todos tenemos. (Artículo de opinión para Cambio 2000)

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