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La otra pandemia

Por Maia Franceschelli

En un contexto donde la pandemia continúa presente, el afán por poner en pausa la cotidianeidad no ha podido aplicarse en todos los ejes. No al menos en las problemáticas que continúan presentes.

En la madrugada del pasado 24 de Marzo, fecha conmemorativa del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, paradójicamente, el Hospital de Santa Victoria del Este, en Salta, daba a conocer el fallecimiento de otro niño integrante de la comunidad wichí, del paraje La Curvita de esa localidad. Su diagnóstico: bajo peso y sepsis, una complicación potencialmente mortal de una infección. Tenía 1 año y medio.

La madrugada del día siguiente, el mismo hospital informaba la muerte de otro niño wichí, de la comunidad Vertiente Chica. Esta vez en su domicilio, con claros signos de deshidratación.

Como si ello fuera poco, el viernes 27 muere la hermana del niño fallecido el día 24, también con un cuadro de deshidratación y gastroenteritis: tenía 5 años y pesaba 12 kilos.

En lo que va de esta década, ya son 14 los casos declarados de niñas y niños que mueren por desnutrición, deshidratación, abandono.

El acceso al agua, fundamental en esta emergencia sanitaria que atravesamos, no resulta sino ser, en muchísimas realidades, un privilegio inaccesible.

Y no sólo para las comunidades originarias sino también para muchos sectores de la sociedad, siempre los más vulnerables, los cuales se han incrementado en los últimos tiempos.

En este contexto, el secretario de Obras Públicas de Santa Victoria Este, Pedro Lozano, denunció ante el medio Salta/12, que no pudieron llevar agua a las distintas comunidades porque el “pozo carguero”, del que se abastecen los camiones cisternas, quedó encerrado en el predio de Aguas del Norte, la empresa salteña que brinda el servicio.

“El pozo en el que cargábamos lo cerraron con alambre tejido y no podemos entrar”, denunció Lozano.

En diálogo con Página 12, afirmaba, “la gente de las comunidades me llama por la falta de agua. Y como no tenemos en Santa Victoria queríamos avisarle al Ejército si podía llevarles”.

Pero, comentó que al intentar llegar a los referentes de la fuerza de seguridad su paso fue restringido en la entrada de Santa Victoria Este. Allí se apostaron referentes de Gendarmería Nacional y la Policía de Salta. El objetivo: hacer cumplir el aislamiento preventivo y obligatorio dispuesto por el gobierno nacional.

¿Qué ocurre entonces con todas estas personas? Si la incertidumbre por el coronavirus está a flor de piel en las ciudades y comunidades que cuentan con todos los servicios públicos, desespera en las que no cuentan siquiera con un recurso tan vital -y hoy más indispensable que nunca para prevenir contagios- como lo es el agua.

¿Y el Estado? Ese que tan bien está actuando frente a la pandemia, ¿qué hace? Intenta ocultar información. En los certificados de defunción, rara vez la desnutrición aparece como causa de base de los fallecidos. La cantidad de muertes que conocemos hasta hoy, surge por el seguimiento realizado por medios de comunicación, tanto masivos como independientes.

El Estado, otra vez, se lava las manos. (Artículo de opinión para Cambio 2000)

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