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La Biblioteca Popular Dr. Adolfo Alsina propone la experiencia de un taller de escritura “no tan ociosa”

Dará inicio el 23 de junio, con cuatro encuentros, a cargo de la profesora Mara Uría. La inscripción para adolescentes y adultos, a un valor accesible, está abierta.

CaARHUÉ (Cambio 2000).- Desde la Biblioteca Popular Dr. Adolfo Alsina de Carhué, se propone para los jueves 23 y 30 de junio, y 7 y 14 de julio, un taller abierto de escritura “no tan ociosa”, a cargo de la profesora Mara Uría.

Los interesados pueden inscribirse en la sede la Biblioteca (sita en San Martín y Pellegrini), a un valor muy accesible, para compartir una particular experiencia de lecto-escritura.

“La idea surgió el año pasado, ya que la Biblioteca Popular Adolfo Alsina tenía ganas desde hacía mucho tiempo de organizar un taller de escritura, y por lo tanto me convocaron para hacer un primer encuentro al que llamamos taller de escritura ociosa, porque tenía que ver con el espíritu de la propuesta, de entender el ocio como un tiempo inútil, para hacer cosas inútiles, teniendo en cuenta la mirada de la utilidad que se tiene hoy en día, ya que no es un lugar donde nos encontramos a producir dinero, o ideas brillantes, sino como un momento de pausa para leer y escribir, pero sin tener en cuenta la posibilidad de publicar o volvernos famosos”, contó Mara Uría a CAMBIO 2000.

“En 2021 hicimos el taller con unas ocho personas, en cuatro encuentros de dos horas de duración cada uno. Ahora queremos repetir este taller, al que vamos a llamar de escritura no tan ociosa, porque en la primera edición surgieron algunas inquietudes, ya que todo el mundo escribe porque la alfabetización nos atraviesa, pero por ahí, la persona se siente algo subestimada o sola en esto de no tener quién te lea, quien te haga un andamiaje o una devolución, más allá del me gustó o no me gustó. Por lo tanto, y también con la idea de mejorar, este año resolvimos incorporar algunas cuestiones técnicas, sin caer en clases magistrales de ortografía y demás”, remarcó.

“Una de las primeras cosas que abordamos en estos talleres es que se lee escribiendo y se escribe leyendo, que son cuestiones enlazadas”, dijo.

Mara Uría añadió enseguida que “para participar en esta actividad no hay límite de edad; el año pasado vivimos una buena experiencia con personas de 15 a más de 60, y todo funcionó muy bien. Cuando hacíamos la lectura de las producciones, se volvía enriquecedor ver cómo un mismo texto se resignificaba en una experiencia de 16 años, en una de 40 ó 60; por lo tanto, no hay restricciones de edad, y sólo decimos que no es para niños, porque en ese caso deberíamos trabajar con otros materiales de lectura y trabajo”.

Informó luego que “el taller se va a desarrollar a lo largo de cuatro encuentros, que serán los jueves 23 y 30 de junio, y 7 y 14 de julio, en la sede de la Biblioteca, ubicada en San Martín y Pellegrini; y lo del lugar era uno de los desafíos más interesantes junto a la idea de que el taller no fuera virtual, porque una de las premisas consiste en resignificar el espacio de la Biblioteca como el sitio donde no solamente voy a retirar un libro, sino el lugar donde puedo buscar-me, escribir, leer y leer al otro”.

El horario en que tendrá lugar el taller será de 18:00 a 20:00, “porque tratamos de buscar un momento accesible, sobre todo para que aquel que trabaja, sobre todo en relación de dependencia, pueda llegar. Ese horario no se extenderá mucho más, y lo digo porque ya nos sucedió el año pasado, que nos quedábamos con ganas de seguir otro rato”.

“Se generan cuestiones interesantes”

“La idea es trabajar durante los encuentros presenciales, pero en esta edición plantearé que entre encuentro y encuentro sucedan algunas lecturas, ya que el taller estará centrado en ejes; y si tomamos un tema, como ejemplo la infancia, vamos a leer algún recorte, un poema, un cuento breve o fragmento de una novela que aborden la temática desde distintos lugares y épocas, y a partir de eso, trabajar en la propia escritura, entendida como borrador, porque ese es uno de los grandes problemas de quienes se sienten apenas escribientes o escribas y no escritores”, manifestó.

“Vamos a escribir durante el taller, -destacó Mara Uría-, porque solemos decir que nunca hay tiempo para hacerlo, y a veces tenemos la fantasía de que para escribir, debemos estar delante de un fuego, mirando nevar, en silencio y con una copa de vino; pero como dicen los escritores que leemos, se escribe en el no tiempo, cuando los demás duermen o cuando estamos solos; por lo tanto, escribir en el taller es importante, para reafirmar esto de que la escritura es reescritura, porque podemos revisar, arreglar y demás, que es donde entra la parte más formal de la propuesta, que consiste en ver qué significa revisar y editar desde el contenido, y también desde dónde escribo”, señaló.

“Eso -prosiguió-, nos permitirá abordar cuestiones vinculadas a la puntuación o la gramática, para darnos cuenta de las tendencias que tenemos al escribir, que a veces puede ser el hecho de no usar muy bien el punto y la coma, que no es una cuestión caprichosa; tienen una función semántica, y como dice Cortázar, ‘es una puerta giratoria al pensamiento’”.

La profesora destacó que “lo bueno de estos talleres es que la persona se da cuenta que escribir implica un montón de cuestiones: leer, exponerse o desnudarse, y tomar decisiones que tienen un respaldo teórico, lo que es una buena noticia ya que indica que todos podemos escribir bien, no desde la mirada estética, sino al menos desde lo técnico”.

Dijo después que “a este tipo de talleres los he trabajado desde la lengua inglesa, aunque en un momento me planteé por qué no hacerlo en la lengua madre, y aquí estamos. Pero si alguien tiene la expectativa de que a partir de ahí se va a convertir en Clarice Lispector o en un Hemingway, les digo que no. Esto es como una reivindicación de que todos los seres humanos, a diferencia de las otras especies, podemos escribir, y que no solo es una cuestión de talento o de algo que nace naturalmente, sino que es por un trabajo de lectura y de coraje, que luego te vuelve, porque compartiendo con el otro, la experiencia es más enriquecedora”.

“El momento de la escritura es individual, porque no suelo proponer ejercicios colectivos, pero cuando hay que leer lo que escribimos, y el otro te da una devolución inmediata, se generan cuestiones interesantes; y como la idea es decir siempre lo que nos nutre y no lo que castiga o denigra, surgen buenas cosas. Así, a veces nos damos cuenta de que lo que decimos no es lo que realmente queremos decir; o entendemos cómo recibe el otro ese mensaje, sólo por el hecho de tener otra biografía”.

Quienes deseen ser parte del taller, cuya inscripción se ha fijado a un precio muy accesible, diferenciado para quien es socio y quien no, “deben dirigirse a la Biblioteca Popular Adolfo Alsina, donde los recibirá la bibliotecaria Stella, y los inscribirá. A los encuentros hay que llevar sólo lápiz o lapicera y papel, porque es valiosa la cuestión de la corporalidad de la escritura o del garabato, ya que ponen en juego otras cuestiones, incluso el divertido ‘no entiendo lo que puse’, que implica la pregunta ¿no entendés porque la letra no es clara, o es porque juegan otras cuestiones?”.

Para terminar, y con relación a los géneros, Mara Uría informó que “no es la prioridad el discursivo, porque a veces, lo que quiero comunicar tiene aire de poema o es descriptivo; no hay un juicio de valor en cuanto a la comparación y el contraste, porque el mensaje del taller es escritura en movimiento. Nos ha pasado que en un primer momento hay quienes no quieren leer lo que producen, y eso se permite, porque la escritura se retoma y al encuentro siguiente se comparte. Las cosas no son forzadas”. (Cambio 2000)

Foto de portada: Mara Uría, profesora que tendrá a su cargo el dictado del taller de escritura en la Biblioteca Popular.

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