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Indiana Guereño y la liberación de Cristina Vázquez

La misionera había sido acusada de asesinato y fue motivo del documental “Fragmentos de una amiga desconocida”, trabajo fílmico en el que intervino la abogada carhuense, quien además se abocó a la liberación desde su rol de presidente de la Asociación Pensamiento Penal. Cristina estuvo 11 años presa por un crimen que no cometió. En diálogo con este medio, la profesional carhuense se refirió al caso.

FELICIDAD. Indiana Guereño y Cristina Vázquez, celebraron el fallo de la Corte Suprema.

CARHUÉ (Cambio 2000).- Tras permanecer 11 años presa por un crimen que no cometió, el pasado 27 de diciembre quedó en libertad Cristina Vázquez, cuya historia fue conocida en nuestro medio a través del documental “Fragmentos de una amiga desconocida”, del cual formó parte la abogada carhuense Indiana Guereño, quien en su condición de presidente de la Asociación Pensamiento Penal, trabajó por lograr la liberación de Vázquez, que había sido condenada a prisión perpetua, a pesar de que no existían pruebas en su contra.

Después de la tarea de Guereño y la Asociación que lidera, en diciembre pasado, Cristina Vázquez, de 37 años, fue notificada formalmente de la resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, con lo cual quedó absuelta del crimen de Ersélida Dávalos, cometido en 2001 en Posadas, Misiones.

Respecto al resonante caso, y sobre cómo se involucra en el mismo, Indiana Guereño había explicado a CAMBIO 2000 que “las amigas de Cristina, en el año 2014, llegaron con el caso a la Asociación Pensamiento Penal, que es una organización no gubernamental a la cual pertenezco, y cuando leímos acerca del mismo, no pudimos creer lo que estaba sucediendo con esta joven, porque no sólo no había ninguna prueba en su contra, sino que el caso ya tenía sentencia firme, con lo cual no había ningún recurso al cual apelar, ya que su defensa se había olvidado de presentar el último recurso posible ante la Corte, en tanto ella estaba en Misiones esperando una sentencia que nunca iba a llegar”.

“Desde la Asociación estudiamos el caso en profundidad, e hicimos todo lo posible para que la Corte Suprema lea el expediente en el convencimiento de que cuando esto sucediera, tendrían que absolverla y liberarla, porque no había una sola prueba en su contra. Eso finalmente sucedió, y el día en que la liberaron, me trasladé a Misiones, a compartir con ella el momento. Viajé 14 horas en ómnibus, porque no había vuelo, y pude estar cuatro horas con ella y su familia, para regresar inmediatamente a Buenos Aires. Pero quería abrazarla, estar allí después de tantos años de lucha, esfuerzo, y poner la cabeza y el cuerpo”, contó Indiana Guereño a este medio.

“No podíamos parar de llorar, porque eso reflejó un montón de abrazos, de gente que trabajó por ella, por la cantidad de madrugadas dedicadas al tema”, aseguró.

CRISTINA Y SU MAMÁ, TERERÉ EN MANO. La misionera está feliz, tras recuperar la libertad.

“A Cristina la acusaban de haber asesinado a una vecina, en un hecho violento, de un golpe en la cabeza; y quien haya sido dejó un montón de rastros y huellas que no coinciden en absoluto con Cristina Vázquez, sencillamente porque ella, esa noche, estaba a 8 kilómetros del lugar”, puntualizó.

“La protagonista de este caso, en el momento en que suceden los hechos, en 2001, tenía 19 años. Ahí da inicio una pesadilla judicial que es lo que la película retrató: la historia de una mujer de un barrio muy humilde de Posadas, en situación de vulnerabilidad, que si bien contó con el apoyo de su familia, que puso hasta lo que no tenía para defenderla, no pudo demostrar su inocencia. No obstante, tal como luego nos lo contó, Cristina siempre esperaba, primero estaba esperanzada en el estudio de ADN; creía que ahí sería liberada. Esto no sucedió, y siguió atada hasta el presente a esta causa, sólo por rumores y chismes de barrio, porque en ese momento, la policía salió a preguntar a ver quién había salido esa noche”, expresó la abogada carguense.

“Finalmente, -destacó-, en octubre, por el trabajo de la Asociación Pensamiento Penal, la Corte reabrió el caso y dictó un nuevo fallo en poco más de un mes, con claridad y contundencia. Ese fallo indica que la sentencia era grave e injusta; un término que el Máximo Tribunal del país nunca usa. Y ello nos lleva a confirmar que para que diga eso, los errores contenidos en la causa, eran gravísimos”.

“Cristina atravesó durísimos momentos, e incluso, en un momento, me dijo que dejáramos todo, que estaba cansada, y que iba a cumplir toda la pena, que era perpetua. Recuerdo que ese día me enojé mucho, y le juré que como que me llamaba Indiana Guereño, íbamos a lograr el objetivo. Y así fue”, resaltó.

“Ahora Cristina está tratando de readaptarse a la vida que tiene por delante; ahora decide cuándo comer, cuándo asearse, y demás aspectos que hacen a la cotidianeidad de alguien que puede tener poder de decisión. No le está resultando fácil. Lo que vivió la marcó, fue fuerte; y los primeros días, ni siquiera salía a comprar si no era acompañada”, manifestó.

“Ella está transitando este proceso con muchísima emoción y feliz, pero a la vez con expectativa de lo que vendrá. Tiene 37 años, pero siente que está en un volver a nacer”, destacó por último la presidenta de la Asociación Pensamiento Penal agradeciendo a su familia y amigas “por el apoyo y el aguante, en este trabajo que es militancia pura”.

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