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“Ese campeonato es uno de los recuerdos más lindos que me quedó del fútbol”, destacó Juan Carlos Medina

“Cepillo”, integrante de la dupla técnica del San Martín campeón del año 2000 junto a Gustavo Actis, también recordó en RADIO 2000 el título ganado en la final ante Racing, a 20 años de esa conquista.

CARHUÉ (Cambio 2000).- Pasaron ya 20 años de aquel 17 de diciembre en el que San Martín, en su casa, le ganó a Racing 2 a 0 en la final del certamen de la Liga Regional de Fútbol de Coronel Suárez. Y cómo sucediera con Gustavo Actis, por el programa CRUZANDO EL PUENTE, por RADIO 2000, entrevistamos a Juan Carlos “Cepillo” Medina, el otro integrante de la dupla técnica del equipo que dio la vuelta olímpica.

“Ese campeonato es uno de los recuerdos más lindos que me quedó del fútbol, más allá de todo lo que viví como jugador”, soltó enseguida el entonces técnico del Santo carhuense campeón del año 2000.

“Soy un agradecido al fútbol, porque pese a haber hecho trayectoria como jugador, con Gustavo, siendo amigos, terminamos haciendo realidad el sueño de cualquier futbolista, que es ser técnico del equipo donde estuvimos toda la vida”, resaltó “Cepi” Medina.

“Ninguno de los dos cambiamos de club, estuvimos siempre en San Martín, y tras ser jugadores tuvimos esa oportunidad que se dio por accidente, ya que el técnico que había venido se tuvo que ir a mitad de año, en el ‘99, cuando debimos hacernos cargo del equipo, aún sin otra experiencia más que la de haber jugado”, agregó.

Medina contó que “la historia arrancó en 1999, cuando nos pusimos a trabajar para el club; nos hicimos cargo de la parte de fútbol, porque esa disciplina necesitaba un envión anímico; entonces armamos un grupo con los jugadores, entre los cuales estaban Horacio Fino, Julio mi hermano, Fati Vidal, por citar algunos de los tantos que éramos; y por decisión de todos, trajimos un técnico que estaba trabajando en Liniers de Bahía Blanca, Horacio Robledo; y a mitad de año por mal funcionamiento futbolístico, a lo que se sumaron fallas en la parte social o de grupo, se tuvo que alejar del club. Pero ya estábamos a mitad de año, entonces, Terno (Héctor) Giménez y Fermín Laspiur, que eran directivos, nos dan la oportunidad y la confianza, por la experiencia que habíamos tenido como jugadores, lo que para nosotros era un peso en cierto sentido, pero a la vez un desafío que decidimos aceptar”.

“Eran tiempos difíciles, porque después del año ‘95, en que San Martín había salido campeón por última vez, la comisión del momento entregó la institución con un desfasaje tremendo de plata, y la gente se tuvo que bancar los años ‘96, ‘97 y ‘98 con un desastre en el fútbol mayor”, dijo.

“En ese tiempo, estaba Marcelo Arbe haciendo un trabajo que era bueno, pero terminando el ‘98 se manda una macana en un partido final en la cancha de Racing, con lo cual lo suspenden por dos años, y ahí viene donde nosotros tenemos que recurrir a un técnico de afuera, y a hacer el trabajo que implicaba levantar el fútbol y darle otra imagen a San Martín, en Primera y Reserva, dentro de la Liga, porque en inferiores en esa década, siempre anduvo muy bien”, destacó.

El ofrecimiento para dirigir

«CEPILLO» MEDINA, EN SU ROL DE DT, EN EL AÑO 2000. Recordó cómo llegaron a la conducción técnica y «tiró» palitos para la dirigencia que celebró el centenario del club.

Cepillo Medina contó que “teníamos que recaudar y levantar al club, por eso entre las doce personas que integraban la comisión y los siete u ocho que armamos la subcomisión, nos pusimos a trabajar, pero cuando nos ofrecen la posibilidad de dirigir, no sabíamos qué hacer”.

“En esa ocasión nos juntamos a charlar, y entendimos que teníamos que meterle para adelante; yo le dije que eran 4 o 5 meses, tras los cuales veríamos qué hacíamos. A los chicos los conocíamos a todos, porque eran del club, y habían venido Fuster y Salinardi, de Bolívar. Con ellos, en el segundo semestre del ‘99 hicimos un lindo trabajo; y una de las condiciones que pusimos ante la comisión directiva era que no se interpusieran entre nosotros y los jugadores, porque lo que hacíamos era para mejorar el fútbol”.

“Así, con toda la confianza de los directivos, con el Terno a la cabeza y el acompañamiento de todos, cuando terminamos el año, que fue positivo, nos ofrecieron dirigir al año siguiente”, memoró “Cepillo” Medina.

“El 2000 teníamos armado el grupo, al que se incorporan Raúl Sánchez y Amílcar Balercia, a los que Racing no lo tenía muy en cuenta, porque Raúl tenía que operarse y no estaba bien, y Amílcar tampoco era considerado. También se unió Gustavo Ramborger que había hecho todas las inferiores en Racing de Avellaneda y ese año se había venido para Carhué, y esas fueron las tres incorporaciones”, destacó.

“Fue un desafío hermoso, -remarcó-, y dejando de lado el tema de la final con Racing, haber ganado el campeonato, cualquiera hubiese sido el rival, para mí el recuerdo hubiera sido el mismo”.

“Tengo muchos amigos en Racing, y por ahí puede pensarse que el título fue especial porque le ganamos a Racing. Y no es así, ganamos el campeonato, lo que no es fácil, porque por la forma en que se diagraman los torneos, después de haber hecho una campaña hermosa, se le da la posibilidad de una clasificación a equipos que entran por una ventana, y terminan obteniéndolo, porque ganan 6 partidos consecutivos y son campeones, mientras que el que ganó veinte, sale segundo. Eso le pasó a San Martín con Boca de Suárez, aunque también sea meritorio lo de Boca”, señaló.

El certamen de la consagración

En esa primera parte del campeonato, en el 2000, San Martín realizó una campaña brillante, ganó bien el Clasificatorio. Después hubo muchas lesiones, expulsiones en la Liguilla, donde Racing sorprendió adjudicándose ese tramo del torneo, también con un buen equipo.

Al respecto, “Cepillo” Medina señaló que “hay veces que el equipo que gana la primera fase, como ya tiene el pase a la final, de acuerdo a la modalidad del campeonato, tiene la posibilidad que 3 o 4 fechas antes, puedas ir eligiendo los jugadores, limpiando las tarjetas, y el que viene para clasificar llega exigido para ganarlo, como le pasó a Racing, que debió arriesgar mucho más”.

“Al primer torneo nosotros lo ganamos 3 fechas antes; después sí vino el relajamiento y las lesiones, pero todo es manejable, porque sabés que a la final, la jugás sí o sí”, dijo.

“Racing, de la mano de Corchete Alonso, hizo un trabajo bárbaro y lo llevó a jugar la última instancia, aunque por ahí, porque perdió la final con San Martín, no se lo recuerda como debiera ser; pero en realidad perdió la final en la Liga de Suárez donde en ese momento creo que había 18 equipos, y él llevó adelante un trabajo bárbaro, aunque siempre sea el campeón el que se lleve los laureles”, resaltó el entonces DT Santo, en dupla con Gustavo Actis.

“Al campeonato de la Liga de Suárez es dificilísimo ganarlo; hay que manejar muchas cosas; hay gente a la que le parece que porque gastás mucha plata vas a ganar el campeonato; y no es así, es consecuencia del trabajo, quizá de dos o tres años consecutivos; porque gastar plata para armar un equipazo, no te asegura que vas a ganar una final”, subrayó.

“Tengo grabado en las retinas aquel día de la final”

“Aún hoy tengo grabado en las retinas aquel día de la final, fue hermoso, porque fui el técnico de ese San Martín en el cual nací y me crié. Jugar con Racing sirvió en el momento para estimular a los jugadores; sufrimos percances que supimos resolver y tuvimos que tomar decisiones que si te va bien, está todo bárbaro, pero si te va mal, te crucifican”, recordó Juan Carlos Medina.

“Antes de la segunda final tuvimos un problema con un jugador, que estaba traicionándonos a nosotros y a la camiseta, y tuve que tomar la determinación de alejarlo, porque soy de San Martin y sentí que era lo mejor. En la vida personal, cada uno puede hacer lo que quiera, pero en la institución no; nos criamos de esa manera y eso es lo que le inculcábamos a los jugadores. Nos vimos traicionados, tomamos la decisión y nos salió bien, pero también nos podía haber pasado perder, y después esa decisión me hubiera marcado para toda la vida”, expresó.

“Tengo muchas anécdotas de ese tiempo; cosas que por ahí hacía medio en privado, en el grupo, como jugar fútbol tenis armando el mejor equipo y ganar; así se generaba esa pica necesaria, y con la confianza que nos teníamos, me trataban de tramposo. A mí no me gusta perder ni a la bolita, pero lo usaba como una estrategia para llevar el grupo adelante”, señaló.

Contó que “había un jugador que era el más piola: Fati Vidal, por lo tanto, cuando tenía que retar a otro que por ahí podía agarrar las cosas para otro lado, lo retaba a Fati, mandándole el mensaje al que estaba sentado al lado, que era el real destinatario. Fati agachaba la cabeza y no te contestaba nada, era un tipo espectacular”.

“Hicimos un grupo bárbaro, más allá de haber sido compañeros de muchos de los jugadores que estaban, éramos amigos, entonces era mucho más fácil tomar decisiones y resolver. Yo era medio calentón dentro del vestuario y Gustavo me tenía que frenar un poco. Había cosas que no me bancaba y por ahí me costaba menos a mí decirlo, porque se cerraba la puerta y las cosas que pasaban adentro quedaban ahí; teníamos chicos, a pesar de la corta carrera en el fútbol, con mucha personalidad, que se la bancaban, era una mezcla de chicos y grandes, de experimentados como Raúl y Amílcar, excelentes personas, de quienes tengo el mejor de los recuerdos; y con ellos, tuvimos la suerte de jugar el primer Argentino”, puso de relieve.

“En el Centenario se olvidaron de nosotros”

“Después de aquel logro, hubo directivos que no tuvieron en cuenta el trabajo que hicimos, pero son directivos que pasan, mientras que las instituciones quedan”, opinó.

“En el 2010 se hizo un festejo por el aniversario del Club, en el que no fuimos reconocidos. Así como se cuentan las buenas, también hay que contar las malas, y la comisión que estaba en esa ocasión, se olvidó de nosotros; y a mí no me pesa decirlo porque soy más de San Martin que más de uno de los que estuvo en esa comisión del aniversario”, destacó.

“Ganamos un campeonato en el 2000 contra Racing, levantamos la institución y el fútbol; en el 2001 jugamos el primer Argentino, que antes era el regional; trajimos dos jugadores que vinieron gratis representando a San Martín; hicimos un trabajo bárbaro; terminamos con superávit en la liga y económicamente saneamos varios aspectos. Tiempo después vino un aniversario y se condecoraron los de la comisión, resaltando el trabajo de ellos. Se interesaron en sus propias figuras, no en San Martín. En el evento ni siquiera se acordaron de darnos un pergamino a mí y a Gustavo, o a los jugadores que salieron campeones en el 2000”, apuntó “Cepillo” Medina.

Al respecto, consultado por la celebración de los campeonatos del año ‘95 y 2000, que quedó pendiente por la pandemia, el ex jugador y DT dijo: “Se había programado para hacer algo en abril o mayo, para recordar tanto el campeonato del 95 como el de 2000, pero el tema de la pandemia nos frenó. De todos modos, esto que relaté tampoco me interesa, porque por suerte tengo el reconocimiento de la gente tanto de Carhué, como de Pigüé, o Suárez, periodistas que el día de hoy me recuerdan, y hablamos, ya que después seguí con Fútbol del Recuerdo, los veteranos, trabajando para San Martín en silencio, porque estuve 10 años allí”.

“Hay gente que por ahí se acerca porque tiene el hijo jugando y después que se va el hijo, se aleja, así como hay gente que tenga o no hijos jugando, trabaja para el club, deja horas en él, y hay que destacar la labor de ellos porque eso es lo que lleva la institución adelante”, puntualizó.

“Yo no me puedo meter, pero el trabajo que hizo Alberto Jiménez en Racing, no sé si algún técnico en algún lado lo ha hecho; fueron seis años consecutivos saliendo campeón; un fenómeno el Catalán, pero no sé si es reconocido como merece”, destacó.

“Y volviendo a lo personal, debo decir que de chicos estábamos a 20 cuadras de la cancha de San Martín, frente a la de Sarmiento, donde jugábamos todos los días, pero íbamos a entrenar a San Martín. Mi viejo se hacía 20 cuadras caminando o en bicicleta, con nosotros que éramos chiquitos, porque a él, el club lo marcó a fuego. Un día dije que si iban a recordar a mi viejo, que lo hicieran en vida, así sea con un pergamino, pero que lo tenga él en la mano; lo hicieron, o sea que todo depende de los directivos”, sostuvo.

“Veo que el Catalán debería estar un poco más reconocido en Racing; personalmente, aun  jugando en contra, conocí a una gran persona que los llevó a ganar seis campeonatos consecutivos, lo que parece prácticamente imposible, pero él lo logró. Fueron los últimos 3 años de la Liga de Carhué y los 3 primeros de Liga de Suárez, donde cuando entramos, medio que nos discriminaron a ambos clubes. Nos quisieron humillar, pero se encontraron con que nosotros teníamos una escuela, no digo táctica, pero sí técnica, ya que en la Liga Carhuense, nosotros íbamos a jugar en canchas que eran un desastre. A esa escuela fuimos nosotros y ellos se sorprendieron, porque Racing metió los 3 primeros campeonatos y al cuarto lo ganó San Martín; quedaron todos en Carhué”, puso de relieve “Cepillo”.

“Y con las inferiores sigue pasando hoy en día; entonces, debe haber algo acá, donde el fútbol es más popular que en otros lados”, dijo para finalizar Juan Carlos “Cepi” Medina. (Foto de portada: Gustavo Actis y Juan Carlos Medina. Los técnicos campeones del 2000, celebrando el título del Santo en 2019 / Cambio 2000)

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