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“Es un libro en el que la gente de Carhué va a encontrar historias conocidas”, dijo Leandro Vesco sobre su última obra

El escritor y periodista se refirió, en diálogo con Radio 2000 Carhué, a “Desconocida Buenos Aires: Escapadas Soñadas”, su más reciente lanzamiento editorial. Cómo fue relatar la pandemia en el interior bonaerense. El caso de Gascón como una experiencia testigo de que una población puede refundarse.

(Cambio 2000).- Leandro Vesco es escritor, periodista y presidente de la ONG “Proyecto Pulpería”, que busca ayudar a detener el éxodo en los pequeños pueblos de la provincia de Buenos Aires. Apoyarlos en sus proyectos sustentables, promover el turismo rural, las actividades culturales y todas aquellas que conserven y produzcan identidad rural.

Esa es la impronta que Vesco imprime también a sus textos periodísticos y literarios. En este sentido, en diálogo con el programa “Rebelión en la granja”, que se emite por Radio 2000 Carhué, se refirió a su más reciente lanzamiento, el libro “Desconocida Buenos Aires: escapadas soñadas”, precedido por “Historias de frontera” y “Secretos de una provincia”.

“Viene a cerrar una trilogía de libros que tienen como centro las historias de pueblos de la provincia de Buenos Aires. Un poco desentrañar un mapa que está olvidado, pero que es muy bello: el mapa de los caminos de tierra, el mapa de la periferia, de la tranquilidad, de la paz, de la soledad, el mapa que guarda la identidad pura bonaerense”, señaló.

Este libro, además de relatar historias de personajes y lugares de los pueblos bonaerenses, también incluye mapas e información complementaria sobre cómo llegar a esos sitios y qué hacer allí.

Al respecto, Leandro Vesco explicó: “Los dos anteriores estaban centrados mucho en historias y este, a pesar de que sigue la línea de historias de pueblos y de personajes, también es una guía muy específica y muy directa hacia estos lugares, con la respuesta de qué hacer, dónde comer, dónde hospedarse, dónde ir, a quién visitar, por dónde llegar, es decir, la respuesta a todas esas preguntas que por ahí nos hemos hecho en este año de encierro”.

El libro incluye también un diseño del frente de cada emprendimiento que se relata. “Vas a un pueblo, te fijás en el mapa y ves que está la fachada de tal pulpería, de tal comercio o de tal lugar”, señaló y rescató que el trabajo “tiene varias cosas que hacen a una lectura muy ágil, muy amena y también fragmentada, porque no es un libro lineal”.

“Mi idea como escritor es que se convierta en una herramienta imprescindible y una compañía para estos viajes que se vienen en estos tiempos de pandemia”, indicó.

“El libro cuenta la historia de ‘Puesta de sol’, un emprendimiento de Carhué”, adelantó el escritor y dijo que “es un libro en el que la gente de Carhué va a encontrar historias conocidas y reconocidas, de Pigüé, de Suárez, de Guaminí, de Trenque Lauquen, de Puan, de Saavedra, de Tornquist.  Para el carhuense, creo, va a ser una suerte de reencontrarse con personajes y lugares que son muy conocidos, pero también para descubrir otra provincia, la del mar, la del centro, la del norte, la del sur”.

“El libro estará llegando a Carhué en los próximos días”, dijo Leandro Vesco. Además, puede comprarse online en formato tradicional y como e-book.

– Además de los relatos, incluís mapas, incluís información. ¿Eso te lo pedían tus lectores o por qué decidís hacerlo de esa manera?

– Uno como escritor, y también mi editora, hemos estado observando cuáles son las inquietudes de los lectores. Siempre agradecieron la información de playas solitarias, de pulperías, de hospedajes apartados, pero siempre pedían un poco más de información directa, de data dura. Me tomé el trabajo de recopilar toda la información directa, de los emprendedores a los que yo hago referencia, entonces el lector, además de leer la historia, va a tener el teléfono del personaje, su e-mail, su cuenta de Instagram, es decir, va a poder leer, pero al final del capítulo va a poder pensar en conocer ese lugar, reservar una habitación o una mesa. Y también mapas, los mapas fueron un pedido histórico.

Además, yo soy un consumidor muy grande de la cartografía. Para mí el GPS no es tan preciso como uno quisiera, el mapa lo es más todavía. Por eso en este libro hay varios mapas que van dirigiendo la mirada y el rumbo hacia los destinos que yo propongo.

– El libro es una invitación a la experiencia y eso te propone una manera de vincularte con los lectores desde otro lugar distinto al tradicional…

– Eso viene del origen de mi trabajo. Me tomo el trabajo de ir a los lugares. En estos tiempos que estamos viviendo, los medios tienden a la facilidad de hacer una nota por teléfono o por Zoom. El diario La Nación se apoya mucho en esta metodología que tengo y viajo a los lugares. Esto para mí es fundamental porque se intercambian las miradas, conozco el entorno, dónde vive el personaje, veo a su familia, me siento a comer, paso muchas horas con él. Esto de la manera más estándar no sería ideal para mí.

Para mí ir a los lugares, el esfuerzo en buscar la historia es fundamental. Y eso después se ve en la nota, porque hay mucha vida en cada nota que yo hago y también los lectores de mis libros saben de esta metodología y hay una relación muy directa con ellos. Muchos tienen mi WhatsApp. Yo empecé entrevistando personajes, pero me fui con amigos, entonces mi teléfono es una mesa de contactos de toda esta Desconocida Buenos Aires y yo recibo los mensajes, trato de asesorar, no tengo problema en recibir llamadas o e-mails. Eso para mí es un trabajo al que uno le pone la vida y el cuerpo.

“En los primeros viajes, fue muy fuerte ver las rutas vacías”

LEANDRO VESCO. El escritor, periodista y presidente de la ONG “Proyecto Pulpería”, habló con Radio 2000.

– ¿Cómo fue la experiencia moviéndote por distintos lugares para hacer tu trabajo durante la pandemia?

– A mí me tocó cubrir para el diario La Nación la pandemia en el interior de la Provincia, tierra adentro, así que a partir de mayo ya empecé a viajar. Solamente estuve parado en abril, que no daba para salir, porque no había mucho humor y había confusión.

En los primeros viajes fue muy fuerte ver las rutas vacías, ver cómo los distintos municipios modificaban un poco la cuarentena, como cada intendente le daba su toque personal. Entonces había municipios en la misma fase pero vos pasabas el límite distrital y te encontrabas con otras normas, otros protocolos.

Nosotros como trabajadores de prensa teníamos las puertas abiertas y me tocó ver una de las experiencias más tristes, cuando los intendentes comenzaron a amurallar los pueblos con tanques de latas, con piedras, con tierra. Hoy muchas de esas murallas de tierra se han naturalizado y hay yuyos, pastos, árboles creciendo. Pero algunos pueblos siguen teniendo las puertas cerradas y para mí esto fue lo más desacertado que hubo.

En parte, creo que fue porque no hubo una presencia fuerte de la gobernación, entonces hubo mucha libertad de los intendentes, y me lo contaban los pobladores que tenían que estar encerrados en sus pueblos. Muchos hicieron sus propios caminos y esos caminos alternativos siguen siendo hoy lo único que está permitido, pero son peligrosos porque no están demarcados. Eso fue lo más llamativo que me tocó ver.

A partir de agosto y septiembre las fronteras volvieron a abrirse nuevamente y la gente tuvo esa necesidad de comunicarse. En muchos de los pueblos la vida continuó. Los chicos siguieron en las plazas, la gente siguió compartiendo las cosas y me tocó ver estos claroscuros, lo positivo, lo negativo… Pero fueron viajes muy fuertes en lo profesional y en lo emotivo.

– ¿Sentís que con el libro “Escapadas soñadas” condensás un sueño de muchas personas en esta pandemia, que tiene que ver con la idea de escapar de una realidad que muchas veces es abrumante? ¿Fue buscada esa conexión entre el libro y este momento?

– Lo que me decía la gente era eso de escaparse del encierro, de su casa, de esa cuarentena, de ver un poco el cielo, un amanecer o un atardecer y de empezar a soñar con ese viaje iniciático, con esa huida. Entonces el libro remite absolutamente al tiempo que estamos viviendo y las rutas que voy sugiriendo tienen que ver con eso. Son lugares alejados, hospedajes que están en el campo, donde tenés arroyos de agua cristalina o aldeas marítimas con pocos pobladores donde te sentís dueño del mar argentino.

También con recuperar ceremonias, la charla, un aperitivo en una pulpería… es decir, cada pequeño capítulo y cada recomendación remite absolutamente a los tiempos que vivimos y para mí como autor y como promotor del turismo rural es fundamental que podamos sumar a la recuperación de este nicho, el turismo rural, que es el único que ha crecido todos los años y es fundamental que lo cuidemos, lo promovamos, porque si uno necesita escaparse de la ciudad, irse a lugares tranquilos y apartados, el turismo rural es la posibilidad más real.

También recuperás los silencios. Quienes vivimos en ciudades grandes y hemos estado muy encerrados sabemos que el silencio es un bien escaso en las ciudades, entonces recuperarlo en ambientes rurales es muy importante.

Yo he escrito varias veces sobre el Lago Epecuén, los atardeceres, Carhué mismo, y para mí Adolfo Alsina tiene una geografía que es muy importante y que beneficia en caminos que son muy atractivos, ir a las Ruinas, pasar por el matadero, ir a la Playa Eco Sustentable, ir a Vatteone, ir a Leubucó, a Villa Maza, a San Miguel, Gascón o Rivera… son lugares muy atractivos para la gente de la ciudad y mucha gente elige estos lugares porque lo tienen todo, hay buena comida, la gente es muy predispuesta y los paisajes son espectaculares.

– ¿Hay en este último libro alguna historia de Carhué o Adolfo Alsina?

– Sí, yo remito al trabajo de Gastón Partarrieu que para mí es una de las personas que más conoce la historia de Epecuén. Hay una historia de un loft de un parador que está en Carhué y yo apoyo mucho esto de poder hospedarse en Carhué como base de una escapada que puede incluir Pigüé, Suárez, Puan. A mí me parece que es un lugar para estar ahí un tiempo largo. Remito siempre a la experiencia de comer trufas en Espartillar también y la hotelería en Carhué es muy importante, tienen las termas con sus aguas milagrosas y un ritmo de vida ideal para desenchufarse.

– ¿Tuviste la experiencia de hacer presentaciones virtuales o con protocolos de tu libro? ¿Cómo te resultó esa experiencia?

– Yo nunca perdí el contacto con la gente en la cuarentena. La virtualidad es muy importante, pero es una herramienta muy limitada. Creo que nos ayudó mucho en los primeros tiempos de la cuarentena, pero sin dudas con todos los cuidados, es momento de pensar en un reencuentro, un volver a vernos y compartir. Entonces las presentaciones del libro van a ser todas presenciales y empezaron en la terraza del Museo Quinquela Martín, en el barrio de La Boca, en Capital.

Cómo la gente necesita el reencuentro, es que teníamos solamente 60 lugares asignados por el protocolo y en quince minutos se agotaron. Fue una cosa que me asombró porque la gente que finalmente se anotó fueron casi 250 personas, así que creo que es un momento de reencuentro.

Los libros anteriores los presentamos 50 veces, un récord, giras interminables, pero siempre muy lindas esas presentaciones, porque se encontraban los protagonistas de las historias, los amigos, los lectores y después siempre había alguna comida para compartir, baile o guitarreada. Y seguramente algunas cosas no podremos hacer este verano pero sí seguro lo vamos a presentar en todo el interior. Estoy en este momento definiendo la gira, que va a ser extensiva hasta junio de 2021. Por las redes sociales se van a enterar. Lo virtual lo usamos mucho, pero en un momento te empieza a agotar y querés reencontrarte. Este libro lo va a permitir.

– ¿Cómo nace en vos la inquietud por este tipo de historias y qué fuiste encontrando cuando las transitaste?

– Yo creo que el origen es familiar. Mi papá era geólogo en Entre Ríos, entonces viajaba mucho por el campo, visitando parajes, estancias. Los geólogos, igual que los ingenieros agrónomos, terminaban su día en una pulpería o en un almacén de ramos generales tomando una cerveza fresca o algún aperitivo. Y yo ahí con mi gaseosa. Yo lo esperaba y me gustaba mucho esa ceremonia, ese entorno. De ahí seguramente venga el lazo.

Sin dudas sus personajes me han enseñado mucho, personajes como don Pablo Novak, que es un amigo, Pedro Meier o el último pulpero que está en el Río Colorado, en Patagones, o los cuatro pobladores que hay en La Chiquita, un balneario en Villarino. Toda esa gente solitaria, que ha elegido permanecer en su lugar en el mundo resistiendo, siendo un arquetipo de resistencia, los admiro muchísimo. Me han hecho un mejor escritor, un mejor periodista y una mejor persona, ojalá. Uno encuentra mucha identidad pura, muy pura.

– ¿Cómo es volver a la ciudad después de todos estos viajes?

– Ahora obviamente es una rutina para mí, pero no dejo de experimentar al regreso. Hace cuatro días regresé del último viaje, que estuve por playas solitarias. Cuando cruzo la General Paz y me interno en esa matrix que es la ciudad de Buenos Aires obviamente nunca dejo de sentir eso que yo deseo que es la soledad, la tranquilidad y comienzo a extrañar eso que dejé atrás. El ritmo lento, los personajes, la sobremesa, las charlas. Acá en la ciudad todo es diferente, es muy veloz, efímero y hay muchas cosas sin corazón, lo opuesto a los viajes. Es una remembranza inmediata de volver a la tranquilidad.

“Gascón fue pionero en cuanto a la repoblación y el cambio de vida que plantea mucha gente hoy en el país”

EL ESCRITOR Y SU NUEVO LIBRO, DESCONOCIDA BUENOS AIRES. “Estoy definiendo la gira, que va a ser extensiva hasta junio de 2021”, dijo.

“Proyecto Pulpería”, la ONG de la que Leandro Vesco es presidente, nació en 2007. “El espíritu es un poco lo mismo que vengo haciendo en periodismo y en literatura: rescatar la vida rural, preservarla, conservar y cuidar la identidad bonaerense. También poner foco en las escuelas rurales y las pulperías, que son para mí centros de cultura. Ahí se traslada la cultura y la identidad de una población. En los últimos años hemos trabajado en campañas de repoblación que han sido dos y han sido exitosas”, expresó.

Una de esas campañas fue realizada, precisamente, en Esteban Agustín Gascón. “Gascón tiene un espacio muy grande en mis sentimientos porque allí encontré yo mucha felicidad, gente muy valiosa y ojalá no pierda ese espíritu porque fue pionero en cuanto a la repoblación y el cambio de vida que plantea mucha gente hoy en el país”, enfatizó el escritor.

Y añadió: “La de Gascón fue la más grande que hicimos, junto con Gregorio Aberásturi, vecino de Carhué nacido en Gascón. Fue una experiencia muy importante porque se viralizó en todo el país y significó cómo una población puede refundarse con ideas muy simples y muy claras, sin el aparato político, centrando las ideas en los pobladores, dándole muchos espacios en la toma de decisiones”.

“También estuvimos en El Faro, en Coronel Dorrego. Ahí también logramos sumar más pobladores que ahora viven de huertas orgánicas, de criar pollos orgánicos, hacer conservas, trabajar la tierra. Son dos experiencias muy gratificantes pero llevan mucho tiempo y mucho trabajo”, puso de relieve.

No obstante, el periodista advirtió que “en un momento nos dimos cuenta que era el Estado el que tenía que intervenir en un programa importante de repoblación. Han pasado los gobiernos y, a pesar de que hemos presentado proyectos, no se interesaron en algún programa de repoblación. Ahora estamos juntando fuerzas. A partir de marzo o abril volveremos a una nueva etapa. En Gascón hay algunos terrenos que vamos a ofrecer para que la gente que quiera cambiar de vida lo pueda hacer, con construcción natural, poniendo el ojo en la naturaleza y el cuidado de ella”.

– ¿Notaste, a raíz de la pandemia, que hay más interés en cambiar de estilo de vida?

– Sí, totalmente. Esto uno lo puede mensurar a través de las notas que hago en La Nación. Cada vez que tocamos el tema de pueblos que quieren recibir gente se vuelven muy virales y recorren el país. La gente quiere cambiar de vida. Yo siempre les aconsejo que piensen mucho, que vayan a los pueblos antes de tomar una decisión.

Esto nos lo decían los mismos pobladores de Gascón, los que fueron a vivir después del conurbano. Ellos primero empezaron a visitar el pueblo, porque primero hay que sentir el lugar, hacerse amigo de la gente y ver si uno es realmente capaz de vivir en el entorno rural. Pero si están las ganas y está la necesidad, hay que hacerlo. La vida rural es más genuina, más humana, con más sangre y más corazón. Es difícil pero es posible. (Cambio 2000 / LPZ)

Presentaciones

Leandro Vesco viene realizando la presentación de su libro en la región. El 23 de enero lo hizo en Villa Ventana, el 25 en Colonia San Martín, el 26 en Pigüé, el 28 en Coronel Suárez, el 29 en Coronel Pringles y el 30 en Necochea.

“En febrero, en tanto, lo presentaré en la zona de Tandil, Bahía Blanca, Villarino y Patagones y después me voy para el norte. Tengo muchas ganas de ir a Carhué, pero aún no tengo previsto cuando”, dijo Vesco a este medio. “Tengo que coincidir Carhué con Trenque Lauquen, Guaminí y Daireaux. Calculo que de acá a dos meses”, expresó.

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