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Enrique Moro habla de su rol como presidente de ASAGIR, la importancia mundial del girasol argentino, y de su lucha por lograr un seguro agrícola federal

CARHUÉ (Cambio 2000).- Enrique Moro es una personalidad destacada en el medio por su extensa trayectoria dentro de las organizaciones del ámbito agropecuario; ha sido presidente de la Sociedad Rural de Adolfo Alsina, coordinador de la Comisión Distrital enmarcada en la Ley de Desarrollo del Sudoeste Bonaerense e integrante de AAPRESID, desde donde llega a ASAGIR, la Asociación Argentina de Girasol que hoy lo encuentra como presidente, inscribiéndose de ese modo como uno de los pocos dirigentes agropecuarios del Distrito que llegan a la órbita nacional.

En diálogo con CAMBIO 2000, Enrique Moro habló de su actual rol dentro de ASAGIR, de la importancia mundial que cobra actualmente el girasol argentino, y de los temas que lo convocan especialmente, como el logro de una seguro agropecuario federal; pero en principio, hizo referencia a su vocación por trabajar integrando diferentes asociaciones.

“Cuando me preguntan por qué toda mi vida he estado ligado a instituciones, digo que es porque soy una persona convencida de que así debe ser; y cada uno tiene que hacer su aporte a la sociedad, porque es una manera de retroalimentarnos. Cada persona lo hará de la forma que quiere y puede; unos lo harán desde la cooperadora de la escuela a la que va su hijo, y otros desde una institución más grande. Eso no importa; lo trascendente radica en que es una manera de retroalimentarnos como sociedad, despojándonos de toda mirada egoísta”, dijo.

“Y si nuestros antecesores no hubieran hecho lo que hicieron, no podríamos gozar de tantas cosas que tenemos; por lo tanto, a ese mundo de engranajes hay que seguir haciéndolo funcionar para las generaciones que vienen”, opinó.

“En la actualidad el cultivo está en ebullición”

Haciendo foco luego en qué es ASAGIR, Moro explicó que “Argentina tiene 4 cadenas: la del trigo, que se llama ArgenTrigo; Maizar, que es la del maíz; el mundo soja es ACSoja; y la del girasol es ASAGIR, que a su vez tiene cinco eslabones: uno es la producción, que lo constituyen los productores agropecuarios; otro es el sector del comercio, donde están las bolsas de cereales, las cámaras, y todo el mundo relacionado a la comercialización; ciencia y tecnología, integrado por las universidades, el INTA, el Conicet y demás; el eslabón de la industria, conformado por quienes terminan procesando todo lo que se produjo, abasteciendo el mercado interno y exportando todo lo que sobra; y el otro eslabón es lo que hace a insumos”.

“Entre esos cinco eslabones, algunos tenemos una comunidad de contacto permanente, como producción y ciencia y tecnología porque trabajamos mucho juntos. Pero entre producción e industria tenemos intereses absolutamente contrapuestos; el productor quiere vender al mayor precio posible, y no es lo que desea el industrial. Pero aun así, nos sentamos a dialogar, trabajamos, discutimos por nuestras diferentes posiciones, y todos sabemos en favor de qué vamos, que es el girasol”, expresó.

“En nuestra región, el girasol es muy fuerte, aunque como todo, ha tenido altibajos; cuando yo era chico, en mi casa ya se sembraba girasol. La soja ni siquiera existía; después vino la época y el mundo soja, que se comió todo. Pero el girasol es un cultivo tan noble y rústico que se adapta a muchas eventualidades, y en el Norte de nuestro Distrito, por el suelo profundo, se adapta un poco mejor, porque por la profundidad de su raíz absorbe humedad de las napas; pero también va en zonas de suelos más escasos de profundidad por su resistencia a la sequía mayor que la de otros cultivos”, dijo.

Destacó enseguida que “aun cuando la soja era moda, el girasol seguía existiendo. En la zona núcleo, donde prácticamente había desaparecido, en este momento vuelve. Argentina, en la historia, tuvo un momento sobre finales de los ‘80 y principio de los ’90, en que llegó a ser el primer productor del mundo; después la pasaron otros países y llegó a estar cuarta. No obstante, ya antes de la pandemia, el girasol comenzó a ser requerido en el mundo porque los consumidores, especialmente los de mayor poder adquisitivo, le veían ventajas desde el punto de vista ecológico, ya que no tiene transformaciones genéticas ni nada por estilo, como ocurre con el maíz y la soja”.

“Por esa y otras causas vinculadas a sucesos en el mundo, el girasol volvió a cobrar importancia. El principal motivo que traccionó la producción del aceite de girasol, fue la demanda de China, que se dio no porque se consuma mucho más aceite que antes, sino porque reemplazó a los aceites de palma y otros; y debido al tamaño que tiene ese país, la demanda es significativa”, resaltó.

Moro agregó que después “tuvimos la particularidad de que la guerra de Ucrania y Rusia puso en juego a los dos mayores actores. Entre ambos países producían más del 70% del aceite del mundo, y Argentina estaba tercero. Es como una ironía del destino que justo los dos mayores jugadores entraran en guerra. Ucrania tenía, y va a tener cuando finalice la guerra, la particularidad de que producía igual que Argentina, pero el consumo es más exigente en cuanto a la conservación y tratamiento del producto”.

“Para exportar, Argentina tiene tasas de algunos herbicidas que son objetados por algunos países de Europa; y Ucrania es mucho más prolijo en ese sentido. Además, lo tienen a la vuelta de la esquina, por lo tanto el principal proveedor de girasol para Europa, era Ucrania. Al ocurrir esta cuestión del conflicto, el mercado, especialmente el europeo, al ver las góndolas del aceite de girasol vacías, encuentra dos problemas: primero, ver quién lo reemplaza; y segundo: reconocer el error de tener monoproveedor. Por lo tanto sale al mundo, a nuestro país en primer término, buscando hacer convenios con otros proveedores, para tener varios; y hoy Argentina está en ese lugar. De ahí es que en la actualidad el cultivo está en ebullición, porque mientras dure el conflicto, seremos quienes lo aportemos”, subrayó el presidente de ASAGIR.

El Congreso Internacional de Girasol, en Argentina

LA VIGENCIA DEL CULTIVO. «En la actualidad el cultivo está en ebullición, porque mientras dure el conflicto, seremos quienes lo aportemos», señaló Moro sobre el Girasol, al referirse a la guerra Rusia-Ucrania.

Informó luego que “el año que viene, a fines de marzo, los días 29, 30 y 31, se hace en Argentina el Congreso Internacional de Girasol, que se celebra cada cuatro años; y están todos los cañones apuntando acá, porque los consumidores como China, India y demás, también están sufriendo las consecuencias de la falta de provisión”.

“Esa situación toma a Argentina desprevenida, porque venía con una producción acorde al nicho que estaba atendiendo, y de buenas a primera se multiplica la demanda por varias veces, y la biología no es como otras cosas: producir la semilla lleva dos años, luego el productor tiene que tomar la decisión de sembrar y eso lo hace en base al precio, que tiene que ser racional; y todo ese proceso lleva tiempo. Aunque si miramos para atrás dos o tres años, vemos que la producción se duplicó; pero tendríamos que multiplicarla por dos o tres veces más, lo que va llevar un tiempo prolongado”.

Su trabajo sobre riesgo agropecuario

En referencia a uno de los temas puntuales en los que viene trabajando hace años, aun desde cuando estaba al frente de la Comisión Distrital, y después desde AAPRESID, como es lograr una ley de seguro de riesgo agropecuario, Enrique Moro mencionó que “ahora está entrando en el Congreso un proyecto de seguro multiriesgo para todo el Sudoeste, y esperamos tener suerte. Actualmente, como presidente de ASAGIR, tengo un lugar en el Consejo Agroindustrial Argentino, desde donde se ha elaborado la propuesta de beneficios fiscales que se está tratando por estos días, y por detrás viene la del seguro”.

“Ya en los años que coordinaba la Comisión Distrital que hoy preside Ariel Marino, y que dejé cuando me aboqué a la actual actividad, teníamos en agenda el tema de los seguros; o sea que llevo a cuestas un trabajo de años. Recuerdo que en ese orden, ya en 2008 hubo un proyecto del INTA, pero en nuestro país, las cosas van quedando en el camino”, dijo.

“Ahora mi pelea sigue desde otro lugar, con la diferencia que tengo más acceso a las autoridades y demás, pero siempre estoy en la misma lucha de conseguir un seguro para Argentina, donde es ridículo que no lo haya, como sí sucede en todos los países agrícolas del mundo”, aseguró.

Amplió al respecto que “esta es una cuestión que sí o sí requiere la participación del Estado, porque para regiones débiles como las nuestras, el acuerdo entre las compañías de seguros y el productor, se hace inaccesible. Por esa causa, debe estar el Estado”.

“Contar con un seguro tiene influencias sociales de arraigo, porque cuando se producen eventos de sequía o inundaciones, que aquí conocemos, sobre todo las personas mayores porque han ocurrido varias veces, en mayor o menor medida, siempre van quedando productores en el camino. Y aquel productor que deja la actividad, en general no tiene habilidades o herramientas para dedicarse a otra cosa, porque muchas veces, la empresa agropecuaria proviene de lo familiar, y las personas tienen historia agropecuaria”, manifestó Enrique Moro.

“Por lo tanto, esa familia, de alguna manera pasa a ser asistida por el Estado, y peor aún si van al conurbano de cualquier ciudad grande. De ese modo, una familia que estaba arraigada en un campo por varias generaciones, deja el mismo y pasa a ser sostenida por el Estado en otro lugar, en una situación horrible que a veces se sostiene a través de distintas generaciones; y esta es una cuestión muy tenida en cuenta por los países que destinan fondos para los seguros”, destacó.

“La desigualdad la puede corregir un seguro”

ENRIQUE MORO. Presidente de ASAGIR.

“Una de las tremendas desigualdades que tenemos en Argentina, también es producto de esto. Cuando miramos la pirámide agropecuaria en nuestro país, tenemos una tremenda proporción de hectáreas en pocas manos; y una gran cantidad de productores con pocas hectáreas. Parte de esa desigualdad la puede corregir un seguro, que es una red de contención, donde se trata de dar estabilidad a los más débiles”, puntualizó Enrique Moro.

“Y por eso -remarcó-, es que Argentina bate todos los récords: lo hace en siembra directa; en desigualdad social y en tamaño de productores; en porcentaje de campos alquilados, ya que el 70% de la producción viene de campos arrendados, y demás. Son todos récords; unos muy deseables y otros no; y una herramienta que podría dar un poco de regularidad, son los seguros”.

“Pero sucede que la participación del Estado requiere dos cosas que Argentina no tiene: por un lado, conocimientos; y por el otro, recursos. Los recursos sobrarían, porque poniendo un puntito de lo que se recauda por retenciones, alcanza y sobra, pero se utiliza para otra cosa, en muchos casos, lamentablemente en beneficio de la política. Pero el seguro es una necesidad de larga data que viene relegado, y como cada autoridad parece que accede a un período de gobierno nada más que para apagar incendios, en lugar de pensar en políticas a largo plazo, hay cuestiones que se patean de gobierno en gobierno, y nunca se concretan”, puso de relieve el referente agropecuario.

Comentó más tarde que “en este momento, el proyecto que está avanzado parlamentariamente es el vinculado a lo impositivo, y creo que saldrá este mismo año. Eso constituiría un beneficio importante, pero no llegará a todos los productores; sólo a quien pueda hacer una inversión por la cual tendrá la ventaja impositiva de desgravar. No todos pueden adquirir un tractor o una herramienta equis en determinado tiempo, pero de todas maneras, entre nada y esto, lo preferimos porque suma”.

“En cambio, -enfatizó-, la ley se seguros sí podría llegar a todos, ya que está  pensada en términos federales para incluir a todo el país con sus distintas economías regionales y especificidades en producción, acorde a regiones y demás, pero viene un poco más atrasada”.

“En principio porque hay legisladores que no entienden siquiera de qué estamos hablando, y luego, cuando vislumbran desde economía que tarde o temprano tendrán que destinar fondos, se frena todo. Pero ningún funcionario dice que no. Al contrario, si leemos las noticias, hay legisladores que mencionan el proyecto por todos lados, pero de ahí a que se aboquen a que la ley salga, hay un trecho”, señaló Moro.

“Trabajo en este tema desde hace unos 20 años, y todos los gobiernos que pasaron vieron el proyecto como algo maravilloso. En su momento incluso vino una partida del Banco Mundial de unos U$S 15 millones para desarrollar un seguro a título de prueba; y se gastaron algo de 2 millones aproximadamente allá por el 2018 ó 2019, y después se paralizó todo; vino un cambio de gobierno y luego la pandemia, por lo tanto, el Banco Mundial no envió más plata”.

Para terminar, Enrique Moro señaló que “el día 4 de agosto se hizo una jornada nacional; y en el cierre de la misma destaqué que en el mundo privado, tenemos la oportunidad de juntar los eslabones de esta cadena, que son tan contrapuestos, y sin embargo podemos funcionar. Tenemos una buena convivencia, con un Norte muy claro hacia el cual nos dirigirnos, que es la defensa de un cultivo. E hice así una analogía con lo que uno ve de la políticas y de los sucesivos gobiernos, donde todo es desencuentro, crítica, peleas, acuerdos no deseables, e intereses personales, que significan una contraposición tan fuerte que no tiene sentido”. (Cambio 2000)

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