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En Carhué, junto a las vías ferroviarias, viene asomando el Centro Cultural La Margarita

EZEQUIEL SILVA. Inició el proyecto, que cada vez cuenta con más colaboradores.

CARHUÉ (Cambio 2000).- Un nuevo espacio para albergar la expresión cultural viene asomando en Carhué. Se llama La Margarita, y es nada más y nada menos que la garita del ferrocarril ubicada en Ramón Razquin y Roque Sáenz Peña, donde se junta en su nombre, un barrio aledaño y la función que cumpliera la edificación en sus tiempos de esplendor.

La idea surgió hace poco, porque Ezequiel Silva, o El Rulo, como lo llaman, llegó a Carhué, la ciudad de su compañera de vida, trayendo a cuestas su alma de artista y una experiencia de recuperar para la sociedad y su cultura una estación de trenes en La Plata.

Su esencia no quedó lejos, y una caminata junto a su bebé, fue el inicio del proyecto que hoy está en vías de cristalizarse. “Soy de La Plata, donde desde hace 16 años tenemos un espacio para la cultura en una estación de trenes, que fue recuperado por los vecinos; y donde en principio, me dediqué a orientar las energías para juntos, poder ir logrando el objetivo. Lo mismo que hoy estoy haciendo acá: tratar de convertir un sitio ferroviario en un espacio social y cultural para la totalidad de la comunidad”, contó a CAMBIO 2000.

Dice que por aquí las cosas fueron diferentes, porque el principio estuvo allanado por una “excelente predisposición de la gente del área de Cultura, especialmente Marcela, que nos viene dando una mano increíble, y que nos acompaña, sobre todo al momento de lograr la cesión de ese espacio en favor del Municipio, para que luego nosotros podamos poner allí nuestro trabajo e impronta”.

“En La Plata nunca tuvimos apoyo, ni una palabra de aliento, por diferentes cuestiones que hacen a la política, donde son ellos, los gobernantes de turno los que hacen, o no es nadie. Pasaron dos o tres gestiones, y en todas nos fueron adversos, aunque igualmente pudimos, transitando un camino de independencia pese a que hubiésemos querido que el Municipio nos acompañe. Lo cierto es que hoy es ya un espacio reconocido, que moviliza, y cuando no hay actividad son los mismos vecinos los que preguntan, organizan, y se ponen a disposición; es algo hermoso lo que sucede, con talleres diversos, todos autogestivos, equipo de sonido, escenario, y demás”, relató Ezequiel.

Manifestó que en la capital bonaerense vivió en la casa en la cual nació su viejo, “que es la que construyó mi abuelo cuando vino de Italia, cercana a una estación, y justamente por eso tengo un gran arraigo con la cuestión ferroviaria”.

“Y cuando llegué a Carhué, después de estar aislado, un día salí a caminar. Vivo en calle Avellaneda, casi Razquin, a media cuadra de las vías, como toda mi vida, y al salir no podía hacerlo por otro lado que no fueran las vías, crucé la estación de trenes, hoy terminal, y así llegué a la garita. Cuando la vi, ingresé, saqué fotos, y por dentro, ya me comenzó a bullir algo”, expresó.

Ezequiel contó que “con esa sensación de que debía hacer algo, me dediqué por unos días a hacer una encuesta informal entre la gente que iba conociendo, para detectar si les interesaría o no, hacer algo en ese sitio; así pude darme cuenta que la devolución que me hacían tenía que ver con que reconocían la Casa de la Cultura como lugar donde desarrollar determinadas actividades, pero que les resultaba demasiado formal o aburrida, y que la juventud, más allá de que se acerca a algún taller que allí se dicta, no siente el lugar como propio”.

«Cuando me cuentan que el anfiteatro nunca se usa, pensé que en Carhué no habría artistas, pero también descubrí que sí, que hay un montón de pibes que hacen rap, tocan rock, hay quienes pintan, bailan, escriben, y otro montón de cosas, que necesitan un canal de expresión acompañados de un movimiento popular que los impulse. Al no haberlo, puede suceder que los chicos desistan de esos sueños que tienen o decidan irse, con lo cual lo que siempre quiso, se ve disuelto”, destacó Rulo Silva.

“Con toda información a cuestas, conseguí el teléfono del Intendente y le escribí; al rato me respondió, y me pasó el contacto de la secretaria de Cultura, a quien le comenté la idea que barajaba, lo que hacía en La Plata y demás. Marcela (Mateus) me citó al rato, me escuchó, y me dijo que ella tenía algo similar en su cabeza, con lo cual la idea planteada le calzó. Ella es una persona que se involucra mucho, se compromete, y hoy por hoy ya se ha sumado la gente no sólo de su área, sino también de Turismo, Producción, Deportes, Medio Ambiente, y demás, porque sé que hay un proyecto de integración para todo esa área, con lo cual La Margarita es un proyecto chiquito que se viene a sumar a lo que se plantea para ese sector de la ciudad”, destacó.

“El espacio físico de la garita, ahora ya es una excusa, porque lo importante es la energía, y la movida que estamos generando en torno a ella; queremos que allí se centre el segundo tiempo en lo que hace a turismo, que se hagan espectáculos, muestras, ferias, talleres presenciales y virtuales, para que la gente se forme para replicar”, puso de relieve.

“Acá se hace un turismo hermoso, pero cuando se termina la hora de la playa o la chacra, salvo lo que se hace en la plaza con los eventos puntuales y tradicionales, ya no hay nada más; y quiero que ese segundo tiempo, sea La Margarita”, aseguró Ezequiel Silva, quien desde hace años, en La Plata, hace un espectáculo callejero de interpretación teatral, e hizo circo y humor en la costa durante siete años con el Dr. Cerebro.

Por último, Ezequiel Rulo Silva, apuntó que en La Margarita, cada sábado, se reúne un grupo de amigos “que está trabajando codo a codo y otros que nos apoyan de la manera que pueden; nos donan elementos para refaccionar el edificio, cortamos el pasto y tratamos de ir poniendo las cosas en orden, en una tarea que es enriquecedora. Hay que hacer bastante, pero hay muchas personas involucradas, lo que agradezco, porque es fundamental para que todos se sientan parte y podamos comenzar a andar”.

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