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“El taller de fotografía en la Usina del Arte resultó una experiencia maravillosa”, afirmó Elizabeth Chernischuk

FOTOGRAFÍA. Los alumnos del taller y la profesora, con los respectivos certificados.

RIVERA (Cambio 2000).- Elizabet Chernischuk ha desarrollado su carrera como fotógrafa ligada principalmente a la docencia y a la investigación fotográfica. La historia de la fotografía y de cómo fue desarrollándose en cada rincón es una de sus pasiones, la historia de los Estudios de Fotografía que registraron la sociedad y los protagonistas de cada época, es una de las ramas que más le interesa.

“Me gusta toda la fotografía, como espectadora consumo fotografía y fotógrafos de diferentes estéticas y conceptos. Siempre encuentro cosas, en los clásicos y en la vanguardia. Como hacedora, me vuelco más a la fotografía como medio de expresión, como rama del arte podríamos decir. Y trato de trasladar ese perfil a los trabajos que tomo. A veces no resulta sencillo”, dijo en diálogo con este medio.

Hace algunos días culminó un curso de Fotografía en la Usina del Arte, donde 14 alumnos participaron de este taller.

“Resultó una experiencia maravillosa, muy positiva para todos. Terminamos el año con una muestra de una selección de los trabajos que se realizaron en el año, que a mi entender es lo que mejor habla de lo que fue el Taller; más allá de lo que cada uno pueda contar, el resultado de la experiencia está ahí, colgado en la galería de la Usina. También, y previo a esta muestra final, fuimos invitados por la Comisión del Centenario de Lapin, a participar de los festejos, así que fuimos un sábado a Lapin con los alumnos del Taller, fotografiamos toda la Colonia, elegimos los trabajos y montamos una muestra que formó parte de la Jornada Cultural que se realizó el fin de semana del Centenario. Fue una gran experiencia!”, resaltó Elizabeth Chernischuk, profesora del taller de Fotografía de la Usina del Arte.

Sobre este taller, el primero de estas características que se dicta en Rivera, Elizabeth manifestó su conformidad por lo realizado. “Si, mucho más que conforme. Me encontré con un espacio para trabajar, la Usina del Arte, en inmejorables condiciones, y en pleno crecimiento, eso es lo mejor; con la mejor disposición para brindar a los docentes (a todos, no sólo hablo de mi caso) las herramientas que se necesitan para el dictado de las clases. Con mucho apoyo desde la Delegación Municipal, que es un gran motor para la Usina, y una Comisión de Apoyo muy movilizada y trabajando por la institución”, expresó.

“Y por otro lado -amplió la responsable del taller- me encontré con un grupo de alumnos entusiastas y entusiasmados, o más bien a los que conseguí entusiasmar con el mundo que les mostré en el Taller, que se apasionaron con la Fotografía, que preguntaron, leyeron, demostraron curiosidad, interés, y por sobre todas las cosas apostaron a lo que dije en la primer clase: que para iniciarse en Fotografía no es imprescindible tener una cámara costosa, que la compra de la cámara podía esperar. La mayoría produjo los trabajos del año (y eso incluye los que están exhibidos en la muestra) con sus teléfonos celulares”.

Respecto a los objetivos del taller, Elizabeth comentó que “cuando me reuní con Majo (coordinadora general de la Usina) para presentarle el proyecto, lo que le dije fue que mi objetivo era dictar un curso donde, obviamente, se tratarían las cuestiones técnicas (que en fotografía son ineludibles), pero que principalmente mi idea era incentivar la relación de los interesados con la fotografía como medio para expresarse, para contar el paisaje, el día a día, para hacer retratos, en fin, lo que a cada alumno más lo movilice, y poder plasmar eso independientemente de la cámara que cada uno tenga”.

El taller de Fotografía fue anual, se dictó de abril a noviembre inclusive, con una frecuencia de una clase semanal, donde se alternaron clases teóricas con clases prácticas. Además realizaron salidas grupales para tomas en exteriores.

En referencia a la continuidad del taller, Elizabeth Chernischuk señaló que “ese es el proyecto. Comenzamos en abril de este año, con un Taller Inicial, partiendo del manejo de cámara. Está proyectado continuar en 2020 con este grupo, en un Segundo Nivel, donde podamos seguir avanzando en los contenidos técnicos pero también en los temas relacionados con iluminación y composición, y a su vez dictar nuevamente el Nivel Inicial para la gente que quiera sumarse el año próximo, que a medir por las consultas, son muchos, por suerte”.

Sus vínculos con la fotografía

En relación a sus vínculos con la fotografía, Elizabeth relató que “como espectadora, desde muy chica. Pero en 1992 se podría decir que empezó mi relación con la fotografía como pasión y como profesión. Conocí al fotógrafo y artista visual José Luis Mac Loughlin, conocí su estudio en La Plata y algo que fue determinante: lo vi trabajar en el laboratorio blanco y negro”.

Puntualizó que a partir de ahí, la fotografía fue todo. “El fue mi maestro de Fotografía, y también con José Luis llevamos adelante innumerables proyectos de trabajo, entre ellos, la realización del libro de Fotografía para el Centenario de Rivera, una obra con fotografías de su autoría, justamente en blanco y negro, para el cual realicé la producción. Y un dato que no sé si es muy conocido: nos cedieron un cuarto en el Hotel Milton donde armamos un laboratorio, trajimos ampliadora, químicos, etc. Jose Luis realizaba las tomas durante el día y a la tardecita revelábamos los rollos de ese día y copiábamos las fotografías para realizar la selección de las que irían al libro. Fue un trabajo maravilloso”, contó a manera de anécdota.

También destacó que entre los proyectos que se concretaron, crearon en 1996 la EBAF en La Plata, una Escuela de Fotografía donde formaron fotógrafos desde hace más de 20 años, con un perfil relacionado más específicamente con lo artístico, con la fotografía como medio de expresión. Y que cuenta, además con una Fotogalería para exhibir trabajos.

Además recordó otro gran proyecto como la creación del Museo de la Fotografía y el Cine David Lacki, a partir de la colección particular de José Luis, “pero que después creció enormemente con la donación de piezas (fotografías y cámaras) de particulares, que nos fueron acercando el material”.

La semana anterior se presentó un libro para el que Elizabeth realizó la fotografía. Se trata de un libro que cuenta la historia muy peculiar de un restaurante, arrocería y marisquería (Tierra de Azafranes) que nació hace diez años en la ciudad de Tandil, y se ha transformado en toda una referencia gastronómica, y que además presenta sus platos de una manera especial, con una estética especial, casi de “obra de arte”, con texturas, colores, detalles.

“Cuando me convocaron para hacer la fotografía (de los platos y del lugar), charlamos con el dueño y acordamos el concepto con el que trabajaríamos, y ahí pude volcar mi visión para reflejar las características del lugar, ese mundo”, expresó.

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