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El mundo tiende a una dieta universal: en la mayoría de los países se consumen los mismos productos según la ONU

Un estudio en base a datos de la FAO, el organismo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, demostró que los hábitos de consumo alimenticio de la población mundial se han ido estandarizado en el último siglo.

TUBÉRCULOS. El informe destaca la «dependencia» de los mismos en América Latina.

Un estudio en base a datos de la FAO, el organismo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, demostró que los hábitos de consumo alimenticio de la población mundial se han ido estandarizado en el último siglo. En otras palabras, se tiende a una dieta universal, dado que en todo el mundo se come de manera muy parecida.

La investigación de científicos estadounidenses y británicos analizó los consumos de 18 grandes grupos de alimentos en 173 países entre 1961 y 2013. Los resultados se publicaron en la revista Nature. 

James Bentham, uno de los responsables del trabajo, precisó que hay “una convergencia parcial en la dieta global”. Para el investigador de la Universidad de Kent, la dieta universal se caracteriza por un consumo mayor de alimentos de origen animal, como carne, leche y huevos, pero también hay un “un creciente consumo de vegetales”.

Las mayores similitudes se dan al comparar América del Norte, Europa y Asia. Los chinos multiplicaron por ocho el consumo de carne, mientras que en el África subsahariana se come tan poco y tan mal como hace medio siglo, durante el proceso de descolonización. En el estudio se identificaron cuatro combinaciones predominantes de grupos de alimentos que explican casi el 90 por ciento de las provisiones: origen animal y azúcar; vegetales; raíces y frutas con almidón; y mariscos y cultivos oleaginosos.

“Corea del Sur, China y Taiwán experimentaron los mayores cambios en el suministro de alimentos en las últimas cinco décadas, y los alimentos de origen animal y el azúcar, las verduras y los mariscos y los cultivos oleaginosos se convirtieron en componentes más abundantes del suministro de alimentos. En contraste, en muchos países occidentales el suministro de alimentos de origen animal y azúcares disminuyó”, apunta el trabajo.

Los cambios detectados “condujeron a una convergencia global parcial en el suministro nacional de alimentos de origen animal y azúcar, y una divergencia en los de vegetales y de mariscos y cultivos oleaginosos”.

El caso chino es el más llamativo al comparar los consumos en los cuatro grupos. Si en 1961 había 2% de carne en la dieta, en 2013 pasó al 16. Y los cereales, que representaban el 57%, bajaron al 47. Los chinos pasaron de la desnutrición a la sobrenutrición. Mientras, en Estados Unidos, bajó un 20% la ingesta de carne, si bien sigue siendo una sociedad predominantemente carnívora.

Los investigadores señalaron que “el último medio siglo ha sido testigo de crecimiento económico, urbanización, avances en tecnologías para la agricultura y la producción de alimentos, procesamiento y almacenamiento de alimentos, y una industria alimentaria cada vez más poderosa y globalizada, todo lo cual ha llevado a cambios profundos en los sistemas alimentarios nacionales y regionales”.

Si bien el África negra es donde no ha habido grandes modificaciones, también se destaca la dependencia de cereales en Asia y de tubérculos en América Latina. “En los países occidentales de altos ingresos, los mayores cambios tuvieron lugar en seis países del sur de Europa (Chipre, Portugal, Grecia, España, Malta e Italia), y en algunos países de habla inglesa de altos ingresos (por ejemplo, Australia y Canadá)”, detalla el informe. Al mismo tiempo, nombra a la Argentina entre los países “con los cambios más pequeños en su suministro de alimentos”, a la par de Malí, Chad y Senegal, en África, y Bangladesh, en Asia. (Página 12)

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