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El médico anestesista carhuense Matías Rivas tuvo Covid-19 y lo transitó asintomático

“Acorde al estado de situación, por más que cuidemos el detalle de la indumentaria y las máscaras, el virus está en todos lados, y puede alcanzarnos”, expresó el profesional, que se desempeña en el Hospital Presidente Perón de Avellaneda, y también hace guardias en Lanús.

MATÍAS RIVAS. El médico carhuense, con el equipo de trabajo en época de Covid-19.

CARHUÉ (Cambio 2000).- El carhuense Matías Rivas es médico anestesiólogo, se desempeña en el Hospital Presidente Perón de Avellaneda, también hace guardias en el hospital de Lanús, y contrajo Covid-19, transitándolo de modo asintomático. Acerca de su experiencia tanto a nivel profesional como personal, en el marco de lo que plantea el virus, el médico compartió aspectos de lo que transcurre en su día a día con CAMBIO 2000.

“Mi especialidad es la más riesgosa en lo que hace a contagios, porque como el virus se transmite por vía respiratoria, cada vez que tenemos que intubar un paciente, la posibilidad que tiene éste de aerosolizar durante la maniobra, es muy alta; tanto como la de contagio, y por eso utilizamos los equipos de protección que se han visto por todos lados”, expresó.

“Ese equipo consta de mameluco, doble par de guantes, doble par de cofias, un barbijo de alta eficacia, de los N95 o las máscaras con filtro, una mascarilla tipo pantalla y botas; pero no obstante esas medidas de protección, una vez por mes, desde la Asociación de Anestesistas, nos hacen un testeo de anticuerpos en un laboratorio de Capital; y obviamente, me lo hice un día por la mañana, y aproximadamente a las 14:00 de ese día me envían el resultado, donde sale que tenía anticuerpos positivos”, dijo el profesional.

“Transité la enfermedad asintomático; y poniéndome a pensar, surgió que sí había tenido un leve dolor de espalda durante dos o tres días, pero como corro con asiduidad, lo relacioné con un dolor muscular propio del entrenamiento. De todos modos, cuando me hice el dosaje de anticuerpos pensé que podía ser que me diera positivo porque tal vez ese dolor era un síntoma, y de hecho, hace un par de semanas lo agregaron como uno de ellos”, señaló.

“Desde que ingresamos al hospital cada día, usamos los equipos, y cuando hago anestesia uso uno 3M que me compré cuando inició el problema; tomo todos los recaudos porque uso cotidianamente el laringoscopio, estoy sobre la boca del paciente, buscando las cuerdas vocales para pasar en medio de ellas el tubo; por eso es que también se inventaron las cámaras o aerosol box para poner dentro al paciente, y nosotros podemos asistirlo metiendo sólo los brazos quedando por fuera, pero hay pacientes que son difíciles para intubar, y con esos dispositivos en el medio, se hace más complicado el trabajo. Asimismo, si hay que intubar en la guardia o el terapia, hay que hacerlo rápido, en la emergencia, y no es posible contar con esos dispositivos”, precisó.

“Pero acorde al estado de situación, por más que cuidemos el detalle de la indumentaria y las máscaras, el virus está en todos lados, y puede alcanzarnos, porque de hecho está en la calle; entonces, la posibilidad de contagio en una gran ciudad, está dentro de un hospital y en cualquier parte”, destacó el Dr. Matías Rivas.

Control estricto de fronteras y aislamiento

MATÍAS Y UNA COMPAÑERA, PREPARADOS PARA AFRONTAR EL DÍA DE TRABAJO. El médico carhuense se desempeña en hospitales de Avellaneda y Lanús.

“En Carhué, en cambio, se da la realidad de que no hay circulación viral, entonces, las medidas que hay que hacer efectivas son básicamente dos: el control de fronteras y el control estricto del aislamiento por 14 días de las personas que ingresaron y sus convivientes. Adoptándolas, si uno sabe que alguna de las personas que ingresó está infectada, a lo sumo, va a contagiar a su familia o entorno, pero no va a desparramar el virus por el pueblo. Con eso bastaría para que en caso de la existencia de algún caso, el mismo quede focalizado dentro de una casa”, manifestó.

“Para eso se necesita un control estricto y efectivo de las fronteras, que se suma al control de cada uno de manera individual, siendo responsables, haciendo la cuarentena cuando se sale de las localidades por un motivo impostergable; y si se cumple con eso, se podría hacer una vida totalmente normal. Esto no es fácil, pero depende de la responsabilidad de cada uno”, subrayó.

“Estamos ante un virus que no dura en el aire, entonces, también se puede complementar el cuidado manteniendo los famosos dos metros de distancia entre persona y persona, con el lavado correcto de manos, y el uso de tapaboca o barbijo; eso sería lo óptimo o lo que hay que hacer, y evitar lo que es encuentros en lugares cerrados, porque se han hecho muchos estudios que indican que las actividades de riesgo son las de lugares cerrados, donde no hay posibilidad de ventilación, a veces hay aire acondicionado, que dispersa el virus y hace que se mantenga más tiempo en el aire; por lo tanto, habría que evitar las reuniones en espacios sin ventilación”, recordó el profesional.

Luego apuntó que en los centros de salud “hemos notado que se han dado contagios masivos por servicios; donde en general se enferma uno y contagia al resto, lo que es lógico, porque por ejemplo en el hospital donde estoy, se hicieron las cosas mal desde que arrancó la pandemia; ya que desde la dirección se pidió que vaya a trabajar todo el personal, cuando en otros, lo que se hizo fue dividir los profesionales por grupos. De ese modo, cada grupo, trabaja durante 14 días, toma otros 14 para aislamiento, y siempre hay a disposición la mitad de los profesionales, sin el riesgo de que si se contagia uno, éste contagie al resto, y deje un servicio completo sin personas sanas”.

“Esta medida -continuó- se adoptó por ejemplo en el Italiano; pero en Avellaneda, en el servicio de cirugía se contagiaron casi todos los residentes al mismo tiempo; y en anestesia, una colega que estaba de guardia un miércoles, se contagió, así como los residentes de guardia; el viernes, la primera empezó con los síntomas, porque desde hacía dos días estaba asintomática; cuando los testearon, los otros dos también dieron positivo”.

“Mi compañero de guardia de los lunes, actualmente está con Covid, mientras que otro de los chicos dio con anticuerpos positivos, como yo, y también lo transitó asintomático, como una de las chicas. O sea que en nuestro servicio, comprobamos que los más jóvenes, lo hemos pasado asintomáticos, o con síntomas mínimos, pero la gente más grande, de alrededor de 60 años, han tenido síntomas pero lo han superado bastante bien. De los médicos no ha fallecido ninguno, pero sí un enfermero de unidad coronaria”, relató.

“Habría que cambiar la estrategia”

MATÍAS RIVAS. «No se ve una estrategia activa de búsqueda de casos», dijo.

“En el Presidente Perón hay tres terapias, una intensiva, que se dejó espacialmente para Covid, una terapia intermedia y la unidad coronaria; la intensiva está colmada, la intermedia había tenido pacientes positivos, con lo cual dejó de ser libre del virus; entonces, sucede lo que me pasó hace unos días que tuve que llevar un paciente recién intervenido a la unidad coronaria, donde había sólo dos camas ocupadas, o sea que se está derivando allí a los pacientes comprometidos sin ser positivos”, describió el Dr. Matías Rivas.

“De lo que es la Provincia, Avellaneda es el lugar donde hubo o hay más casos por habitante; como otros, son sitios donde resulta difícil que la gente cumpla con las medidas requeridas; en el Conurbano todo es dificultoso a la hora de hablar de protección, hay mucho trabajo informal, aglomeraciones, la gente vive en condiciones de hacinamiento, está en la calle, y por ejemplo Villa Azul, que fue un caso emblemático de contagios en el marco de esta pandemia, es justamente en Avellaneda”, puso de relieve el médico carhuense.

“Se vive una situación muy diferente a la que puede verse en un distrito del interior como Adolfo Alsina o en la ciudad de Buenos Aires; y la gran diferencia radica en la problemática socio cultural que prevalece en un lugar por sobre el otro”, acotó.

Para finalizar, Matías Rivas destacó que en lo personal considera que “hay un mal manejo de la pandemia por parte de las autoridades; no se ve una estrategia activa de búsqueda de casos, y lo único que se pide es que la gente se quede en su casa; pero la ciudadanía ya no puede hacerlo más cuando ha pasado tanto tiempo de cuarentena, y cada vez hay más casos, muertes u ocupación de camas en terapia”.

“Entonces -agregó-, para esta altura habría que cambiar la estrategia, y evaluar salir a las calles a testear, encontrar los positivos, sus contactos y evitar que éstos anden por la vida contagiando, siendo asintomáticos, como por ejemplo fue mi caso, de los que tantos existen, porque los números indican que un 70 u 80% de los pacientes, son asintomáticos, o sea que de diez, hay siete que andan dispersando el virus por donde quiera que van”. (Cambio 2000 / S. S.)

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