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Descendientes de Arturo Vatteone ceden por convenio al Municipio, por 99 años, el fortín y mirador El Centinela

Jacqueline Labourt estuvo en Carhué en representación de los descendientes, y fue la encargada de cumplimentar la documentación que devino en la firma del convenio. Ahora El Centinela será restaurado con fines culturales y turísticos.

ASÍ ESTÁ HOY. El fortín y mirador El Centinela será restaurado y puesto en condiciones como otro atractivo turístico e histórico del Distrito.

CARHUÉ (Cambio 2000).- Con la cesión por parte de los descendientes de Arturo Vatteone, de una parcela de una hectárea y media aledaña a la estación homónima, donde se erige el fortín y mirador El Centinela, el Municipio suma un punto más de interés cultural y turístico, ya que días pasados, en representación de la familia Vatteone, Jacqueline Labourt, cumplimentó la correspondiente documentación y procedió a la firma del convenio.

En ese sentido, el director del Museo Regional Dr. Adolfo Alsina, Lic. Gastón Partarrieu, una pieza clave para el logro de la cesión, dijo a CAMBIO 2000 que “la historia del fortín viene desde bastante tiempo atrás, porque para varias generaciones fue uno de los lugares más lindos para visitar, aunque ya muchos lo conocieron en estado de deterioro. Ese fortín fue construido por Arturo Vatteone en 1928, en su estancia La Fortuna, con el objetivo de que sea un museo y mirador para ser visitado por turistas y que la gente conozca aspectos de la fundación del pueblo”.

“Adentro armó un museo con elementos de época, sobre todo con aquellos que habían estado vinculados con el proceso de la campaña al desierto, y eso duró mientras Vatteone vivió; pero hay que tener en cuenta que falleció muy poco tiempo después de haber inaugurado ese espacio; con lo cual no pudo ver demasiado de aquello que quiso plasmar. El fortín siguió cumpliendo esa misión hasta los años 60 ó 70, con algunas cosas dentro, y luego por su estado de abandono fue vaciado, y años más tarde, como la crecida de la laguna cortó los accesos a la edificación, quedó aislado”, relató Partarrieu.

“Cuando pudimos acceder nuevamente al lugar, en 2008, volvió a ser un lugar de visita de mucha gente, y pese a su estado de deterioro, se comenzó a pensar en que sería muy bueno recuperarlo algún día. De hecho, en 2016 desde el Museo Regional nos dirigimos a las autoridades con una serie de ideas al respecto, de cosas que podrían hacerse, y algunas pudieron ir plasmándose y otras no, como la de la recuperación del fortín El Centinela, porque había cuestiones legales que resolver en ese sentido”, prosiguió.

“Luego, en 2017, recuerdo que en oportunidad de compartir un viaje con el intendente con motivo de una reunión en La Plata, le hablé de que uno de mis objetivos para 2018, era recuperar el fortín”, manifestó Partarrieu.

“Así, desde el Museo inicié el expediente manifestando esa inquietud, consignando qué se podría llegar a hacer allí y los datos que conocía relacionados a lo legal, como quién era el titular de la parcela donde se enclava, y demás. Ese expediente comenzó a transitar las esferas municipales, y llegamos al nudo de la cuestión vinculado a la propiedad; y si bien no había sucesiones, las propietarias de esa parcela de una hectárea y media, seguían siendo las hijas de Arturo Vatteone”.

“Con esa información comenzamos a analizar alternativas, y en ese punto comenzó a trabajar la buena fortuna; comencé a hablar con los descendientes que pude detectar, como Nicolás Labourt y un primo suyo que vive en Buenos Aires, quienes se manifestaron en acuerdo con la idea, pero alguien debía firmar y dar el puntapié inicial”, dijo.

“Un buen día, cuando entro a la cuenta de Facebook del Museo, aparece Jacqueline Labourt, escribiendo algo sobre el Museo, sin saber en qué andábamos con nuestras ideas; y por eso decimos que todo fue una cuestión de sincro que no podemos explicar”, aseguró Gastón Partarrieu.

A la comunidad de Carhué

JACQUELINE LABOURT. En representación de la familia Vatteone, firmó el convenio de cesión.

Por su parte, Jacqueline Labourt añadió que “ese día del cual habla Gastón, yo estaba en Facebook, en Maipú, Mendoza, donde vivo hace 20 años con mi marido, y encuentro que en Carhué había un Museo Regional, el que no conocía. Soy profesora de Geografía, recibida en la Universidad de Filosofía y Letras, y como estuve un tiempo imposibilitada de dedicarme a la actividad, invertí tiempo en recuperar aspectos de la historia familiar, tanto del lado de mamá, como del de papá, que es bastante intensa”.

“Así fui haciendo los estudios de genealogía, y quise ver quién había sido Arturo Dalmacio Vatteone, un abogado y político que había sido senador provincial, intendente de Magdala, que había desarrollado un loteo en el interior bonaerense y llevado allí un tren y demás”, señaló.

“Pero en esa búsqueda, cuando preguntaba al respecto, nadie quería contar demasiado porque parece que los secretos de familia eran muchos. Me iban dando datos a cuentagotas, y no podía avanzar como me hubiese gustado, quizá fue porque nuestra familia sufrió la pérdida o quiebre de la empresa agropecuaria La Fortuna, allá por 1982 o 1983 con la 1050 de Martínez de Hoz; no lo sé”.

“Lo cierto es que en 2013, junto a mi papá, Arturo Rodolfo Labourt Vatteone, que tiene 83 años, estuve en Carhué para hacer una gestión administrativa; nos alojamos en un hotel, y durante nuestra estadía, nos pareció que acá nadie recordaba nada de Vatteone, o no sabían de él”.

“Pasado el tiempo, -continuó Jacqueline Labourt-, encuentro la cuenta de Facebook del Museo Regional de Adolfo Alsina, y le dije a papá que era una pena no haber sabido que estaba; entonces, comenté algo, y al día siguiente aparece Gastón, diciéndome que quería comentarme algo con respecto al fortín”.

“Dentro mío sentí algo muy movilizante, y enseguida pensé en cómo hacía para demostrarle al asesor legal del Municipio que yo era descendiente y que podía validar mi firma, porque por lo general, nadie se quiere meter en lo comunitario. Gastón me envió fotos del lugar, descubrí el rostro de mi hermano Santiago en algunas de ellas, andando a caballo, y junto a ello me envió datos de algunas partidas. Así descubrimos que donde estaba el fortín era una parcela de una hectárea y media a nombre de Alicia Catalina Vatteone Terrarosa y Haydeé Rosa Vatteone Terrarosa”, expresó.

“Así las cosas, tomé mi libreta de casamiento, donde se inscribe que mi papá es mi papá; una carta que tengo en mi poder, donde mi abuela, Alicia Vatteone, le dice a mi padre, Arturo Rodolfo Labourt, que le entrega estas líneas que empiezan diciendo que son ‘…por si alguien duda de lo que aconteció con mi padre, tú puedas afirmar la verdad…’”.

“Con todo esto me presenté ante el asesor letrado (Juan) Monti, habiendo logrado además que mis hermanos me dijeran que hiciera lo que sintiera, porque este era un tema mío. Aporté lo que tenía, y esa documentación fue muy bien tratada en este municipio. Así se lo manifesté al intendente Hirtz, remarcándole además que no todos se ocupan de lo comunitario como lo han hecho en este lugar”, remarcó la descendiente.

“Así surgió esta cesión, por la que estoy aquí, me subí a un colectivo un sábado, en Maipú, Mendoza, para ir a Buenos Aires, donde reside papá, y el domingo subí a otro para venir a Carhué. Me reuní con las autoridades y firmamos el comodato a 99 años; por eso esa hectárea y media con el mirador, enclavado en la naturaleza a la vera de Epecuén, fue entregado a la comunidad de Carhué de la cual yo formo parte, porque aquí están mis raíces”, enfatizó Labourt.

“Esto es totalmente sincrónico, y ocurrió en el momento exacto; de mi lado aparté todos los obstáculos vinculares o familiares que me pudieran decir no a involucrarme en este proyecto, pero todo se dio como lo pensé. La idea era como cerrar algo de la historia familiar, y sanar; y cuando el fortín se reinaugure, vendré con papá, que es un hombre muy hermoso”, destacó para finalizar Jacqueline Labourt.

Por último, Gastón Partarrieu, cerró diciendo que “solucionamos el primer paso, que era nada más y nada menos que la cuestión legal; ahora viene la etapa de trabajar sobre cómo refaccionamos y ponemos en marcha eso; en el proyecto de ordenanza que se elaboró, hablamos de llevarlo a lo que fue originalmente el edificio. No obstante, tenemos 99 años por delante para evaluar qué armaremos alrededor y cómo lo haremos. Lo más difícil, ya está saneado, ahora viene lo más relajado, o lo que nos permite soñar y planificar; ideas hay muchas, pero lo seguro es que será parte de los circuitos que se ofrecen a nivel histórico y turístico”.

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