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Coronavirus: «Queremos volver a casa», dijo un argentino aislado hace 23 días en China

Con estas palabras sintetizó la situación que vive en Whuan, Javier Pérez, un argentino que junto a su familia esperan retornar a nuestro país.

UNA PERSONA, CADA TRES DÍAS. Esa es la autorización con la que cuentan los grupos para salir al exterior a comprar víveres.

Javier Pérez, uno de los 14 argentinos que está aislado en Wuhan desde hace 23 días junto a su esposa y dos hijos pequeños por la epidemia de coronavirus, dijo que cada uno de ellos quiere «volver a casa, a Argentina» y aclaró que si hay que hacer cuarentena la cumplirán, pero quieren «estar rodeados de la familia».

En diálogo con Télam, Javier, de 44 años, quien trabaja en una empresa automotriz alemana, detalló cómo viven los argentinos en la ciudad china que es capital de la provincia de Hubei, epicentro del virus COVID-19.

«Primero restringieron el tránsito público, después el privado y este fin de semana (como continúan sin bajar los números) avisaron que debemos quedarnos dentro de nuestras casas y que sólo puede salir una sola persona, cada tres días a hacer las compras sin auto, a pie», contó.

El hombre que vive en Wuhan hace tres años junto a su esposa y dos hijos, uno de 4 años y otro de ocho meses, contó que entre los argentinos que quedaron aislados tras cerrarse la ciudad, hay quienes viven en departamentos de 20 o 30 m2, con niños pequeños que no pueden salir. «Eso afecta mucho la salud mental», indicó.

«Vemos las noticias y no hay un horizonte de solución pronta y las fotos de cómo están los hospitales asusta», se lamentó y sostuvo que la parte mas difícil de soportar es la psicológica porque con las cuestiones del día a día se pueden arreglar.

Respecto a la posibilidad de ser repatriados, lo que la comunidad solicitó al Gobierno argentino, dijo que «el consulado no puede hacer nada; pero se fue gente del país que te imagines porque sus autoridades lo arreglaron».

«Francia, Estados Unidos, Inglaterra, España, y Alemania mandaron aviones. México hizo un convenio con Francia y Brasil mandó un avión, pero otros países sudamericanos no pudieron hacer una gestión con ellos», agregó.

En la misma línea, contó que no pueden salir en avión porque el aeropuerto esta cerrado y tampoco manejando su auto porque no se lo permiten.

«Tenemos muchas limitaciones y el consulado no nos da respuesta, no ofrecen otra cosa. No deben tener músculo diplomático para hacerlo; y mientras tanto seguimos acá y nadie tiene respuesta», se lamentó Javier,

Gloria Miao es argentina y el 18 de enero pasado llegó a Wuhan, de donde es oriundo su marido, junto a él y sus dos hijos para visitar a su suegra.

«Estamos como se puede«, dijo Gloria a Télam y detalló que su rutina diaria junto a su marido, sus hijos de 6 y un año y medio y su suegra consiste en «despertar, desayunar, esperar el almuerzo, jugar con los chicos, dormir la siesta, cenar y volver a dormir».

Al respecto, resaltó que «hoy se puso más estricta la cosa porque nos dieron un pase para salir, una persona por familia, cada tres días para comprar víveres».

«Acá estamos más complicados, porque la epidemia es diferente. Yo tengo amigos en otras provincias y no es tan complicado como acá: las restricciones son diferentes si bien salen con barbijo y hay que tener cuidado, no es como acá», agregó.

Oriundo de Formosa, Lucas Lugo, bailarín y coreógrafo que vive en la ciudad china de Shenzen, donde trabaja en el parque «Windows of the Word» que recrea las distintas maravillas del mundo, señaló que «desde que vino la orden del gobierno chino de recluirnos estamos sin trabajar y la ciudad está inmovilizada».

Lugo contó a medios locales que a pesar del coronavirus se encuentra en «buen estado de salud, a la espera». (Télam)

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