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Condenan a 22 años de cárcel a un hombre que abusó de su hijastra en Coronel Suárez

El caso salió a la luz luego de que la pequeña pudiera, pese a las amenazas del imputado, contarle a su madre lo que sucedía cuando quedaba a su cuidado.

La pequeña logró vencer el temor que le generaba las amenazas del imputado y contarle a su madre lo que sucedía a diario cuando quedaba a su cuidado.

Su madre trabajaba todas las noches. Un día la acompañó a tomar el colectivo y cuando subía los escalones del micro se aferró a una de sus piernas y llorando le pidió por favor que no se fuera.

La desesperación y el temor de esa nena estaban justificados, ya que esas horas de ausencia eran aprovechadas por su padrastro para abusarla sexualmente.

Las amenazas lograron hacerla callar, aunque luego de que salieran a la luz algunas situaciones similares sufridas por su hermana mayor, pudo romper el silencio y contar sus padecimientos.

El hombre -a quien no se identifica para preservar a la chica- fue detenido en 2019 y recientemente los jueces del Tribunal en lo Criminal Nº 2, Mercedes Rico, Claudia Fortunatti y Eugenio Casas, lo condenaron a la pena de 22 años de prisión.

Para los magistrados quedó probado que entre 2010 y 2014, el imputado sometió sexualmente a la víctima de manera reiterada, aprovechando que se encontraba al cuidado de la misma en una vivienda de la ciudad de Coronel Suárez.

Los hechos comenzaron cuando la pequeña tenía 7 años y se extendieron hasta los 12, consistiendo en manoseos y otra serie de prácticas sexuales a las que era obligada.

Crudo relato

La chica declaró ante los jueces acompañada por una psicóloga del Centro de Asistencia a la Víctima y relató los abusos que sufrió.

Al respecto, la magistrada Rico consideró al testimonio como “cabal, conciso, llano y sin fisuras”.

Indicó que le resultó “absolutamente veraz” y “acorde en su contenido a las testimoniales que lo sucedieron, así como al resto de los elementos de prueba incorporados por su lectura”.

Describió que su madre trabajaba en horario nocturno y que junto a sus hermanos quedaban al cuidado del imputado, quien se había mudado con ellos luego de salir de prisión.

Dijo que dormía junto a su hermano, pero que el sujeto la buscaba y llevaba a su cama, donde diariamente la sometía.

Manifestó lo que allí sucedía y también que era amenazada con matar a uno de sus familiares si hablaba sobre los abusos.

Refirió que si se resistía era golpeada y que el procesado la espiaba mientras se bañaba.

Indicó que en varias ocasiones sufrió dolores y problemas para orinar, pero que la llevaban al hospital (la acompañaba el acusado) y los médicos de la guardia le indicaban algunos medicamentos para infecciones urinarias.

Explicó que su hermana contó que el imputado “también le hacía cosas” (esos hechos prescribieron y no fueron juzgados), por lo que un tiempo después se animó y le dijo a su madre lo que pasaba.

También comentó las consecuencias que le trajeron a su vida las dramáticas experiencias que debió atravesar.

Admitió que se presentaron con su hermana para rectificar las declaraciones que habían realizado inicialmente, pero dijo que lo hizo por el temor que le infundía el imputado.

Más testimonios

La hermana de la joven declaró y mencionó que el sujeto la besó en la boca en varias oportunidades, además solía observarla cuando se vestía o bañaba.

Comentó que en determinado momento advirtió que estas situaciones cesaron y que luego de un tiempo notó que su padrastro había elegido una nueva víctima.

Detalló que al cumplir 17 años observó esa situación, por lo que decidió contarle a su madre y también se animó a hablar su hermana.

La progenitora de las chicas dijo que trabajaba mucho y que el acusado quedaba al cuidado de sus hijas.

Explicó la forma en que tomó conocimiento de lo sucedido y contó que enfrentó al sospechoso, aunque este decidió retirarse de la casa, incluso dejando sus pertenencias en el lugar.

También refirió que “no me daba cuenta que al monstruo lo tenía adentro de mi casa”.

El cuadro probatorio analizado por los jueces quedó completo con el testimonio de otros familiares de la víctima y de profesionales que la evaluaron, entre ellos una asistente social de la comuna suarense y una psicóloga.

Análisis

Al momento de determinar la responsabilidad del imputado, los jueces valoraron la declaración de la víctima, a la que consideraron como “creíble y sólida”.

La doctora Rico indicó en el fallo que al referirse a los hechos, la chica “lo hizo de una manera llana, concreta y clara, con una descripción de la situación y las circunstancias que la rodearon para esa época absolutamente coherente con el resto de las pruebas reunidas”.

Sobre el descargo realizado por el acusado, quien rechazó las imputaciones, sostuvo que se trató “un vano intento de mejorar su suerte procesal”.

La defensa del detenido hizo hincapié durante el debate en la declaración del médico de policía, quien mencionó no haber hallado lesiones genitales al revisar a la víctima.

Aunque los jueces señalaron que el mismo profesional describió que esta ausencia podía estar motivada por el paso del tiempo desde el momento de los abusos hasta su develación.

También indicó que algunas prácticas sexuales no dejan huellas que permitan detectarlas.

Por todo ello, entendieron probada la responsabilidad del sujeto en los abusos investigados y lo sentenciaron a la pena de prisión efectiva. (La Nueva./La Nueva Radio Suárez)

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