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¿Cambios retóricos?

Por Lautaro Peñaflor Zangara

La crisis desatada en el gobierno nacional a raíz del resultado electoral continúa siendo punto de análisis desde múltiples ópticas. Es que, además de renovar el gabinete, los nuevos nombres también implican un reordenamiento de las prioridades y un posible giro discursivo.

De hecho, Juan Manzur representa el ascenso del peronismo tradicional en la estructura de una coalición compleja y, particularmente, de los gobernadores con poder territorial. Además, retóricamente implica un discurso menos progresista, incluso, que el del mismo Presidente.

Es que el gobernador tucumano no es conocido, precisamente, por ejercer la función pública desde la perspectiva de género. Como señalamos la semana pasada, se referencia con el Opus Dei y hay, al menos, dos casos públicos que así lo demuestran: la historia de Belén, presa por abortar, y el renombrado hecho de una niña en su provincia que fue víctima de una violación y obligada a gestar con tan solo 11 años.

No se trata de observaciones que surgen sólo desde el periodismo. En los últimos días se plasmaron también con la renuncia de Cecilia Merchán a su cargo en el Ministerio de Mujeres de la Nación: había denunciado penalmente en 2019 a quien ahora sería su Jefe por el último caso mencionado.

No hizo esa presentación ante la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Ciudad de Buenos Aires en soledad: entre otras denunciantes se contaba Elizabeth Gómez Alcorta, titular de la cartera de Mujeres, Géneros y Diversidad y jefa de Merchán hasta este jueves.

Diferente fue la respuesta de Gómez Alcorta, quien recibió a Juan Manzur. Precisamente, desde los sectores afines al gobierno -incluso feministas- se encargaron de lavar la cara de la flamante incorporación, argumentando que en la Tucumán de Manzur la IVE viene aplicándose sin mayores complicaciones y que diputados y diputadas que le responden votaron a favor en diciembre del año pasado.

También invitan a mirar la gestión actual de gobierno en términos de reconocimientos de derechos. Mencionan la sanción de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, el DNI con la opción para quienes se autoperciben personas no binarias y el cupo laboral trans. Claramente son aspectos destacables, pero esto no obsta que la impronta que se busca sea otra. Además podemos notar una concesión en este argumento: hemos conseguido algunas cosas valorables pero de aquí en adelante ya no será así.

Asimismo, la composición del gabinete lejos está de ser paritaria. Con la partida de Sabina Frederic la nómina ministerial queda integrada sólo con dos mujeres: Gómez Alcorta y Vizzotti, con el agregado de que las ministras que se han ido han sido reemplazadas por varones.

Esta situación, no desconocida por el gobierno, fue respondida con el anuncio de que se avanzaría en un decreto para garantizar la paridad en cargos ejecutivos de aquí en adelante. ¿No sería más expeditivo simplemente llevarlo a la práctica? ¿No es algo de esta excesiva burocratización y simbolismo lo que se critica a la actual gestión?

En este punto debemos preguntarnos si el intento de recuperar votos peronistas tradicionales implicará el relegamiento de una agenda marcada por la perspectiva de género, con mayor o menor eficacia, y la apropiación de las consignas que la marea verde construyó en los últimos años. De esta manera, las distintas posturas dentro del Ministerio de Mujeres plasman algo de esa discusión: qué sucederá con el acompañamiento político al gobierno que se dio hasta el momento.

Los feminismos -y pido la licencia para describir mi aproximación exógena a un movimiento histórico que respeto y hasta acompaño pero que como cisvarón no integro- se han construido frente a los poderes. Cada conquista implicó luchas, peleas y hasta rebeliones. Quizás sea más difícil de lo que se creyó (incluso contradictorio) construir feminismo desde el Estado. (Nota de opinión para CAMBIO 2000)

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