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Alberto Fernández juró como presidente de la Nación: «Vengo a convocar la unidad de toda la Argentina»

El flamante mandatario tomó posesión del cargo ante la Asamblea Legislativa y recibió los atributos de mando de manos de Mauricio Macri. En su discurso, hizo hincapié sobre la situación económica en la que recibe el país, se refirió a la deuda, y la relación con el FMI. Anunció medidas, que incluyen tanto a la economía, como a lo social, la Justicia y la seguridad.

TRASPASO DE MANDO. Mauricio Macri entregó los atributos presidenciales a Alberto Fernández.

El presidente Alberto Fernández aseguró hoy en el Congreso que convocará a la «unidad de toda la Argentina, en pos de la construcción de un nuevo contrato ciudadano social que sea fraterno y solidario; fraterno, porque ha llegado la hora de abrazar al diferente, y solidario, porque en esa emergencia social es tiempo de comenzar por los últimos para después llegar a todos».

“No quiero emplear frases gastadas ni artificiales”, dijo el flamante presidente ante la Asamblea Legislativa. Por eso, ratificó “vengo a convocar a la unidad de toda la Argentina, en pos de la construcción de un nuevo contrato ciudadano social”.

Lo definió como “un contrato social que sea fraterno y solidario”. Para enseguida explicar que será “fraterno porque ha llegado la hora de abrazar al diferente. Solidario, porque en esa emergencia social, es tiempo de comenzar por los últimos para después poder llegar a todos”, destacó Alberto Fernández

«La primera reunión será para luchar contra el hambre», dijo en otro pasaje de su discurso.

Fernández destacó que hay que priorizar una «ética de las prioridades y la emergencia», porque «sin pan la vida sólo se padece, y no hay democracia ni libertad». Por eso, anunció que “la primera reunión consistirá en el Plan de Argentina contra el hambre, para poner fin a este presente penoso».

Después, inició un análisis sobre la gestión del gobierno anterior, específicamente en el área económica y sus consecuencias. «Se han aplicado malas políticas económicas y el pueblo argentino las descalificó», dijo el presidente.

«El presupuesto debe ser propio y no dictado desde afuera» y por eso anunció que recién podrá ser posible tenerlo listo «luego de la renegociación de la deuda y de poner en práctica medidas económicas sociales y de la economía real».

En ese sentido anticipó: «No le daremos tratamiento parlamentario al Presupuesto». Por lo que dijo que va a «impulsar un conjunto de medidas económicas y sociales de distinta naturaleza que comiencen a revertir el rumbo estructural de atraso social y productivo», y agregó que convocará a distintos sectores para la «puesta en marcha de un conjunto de acuerdos básicos de solidaridad en la emergencia».

Sobre la deuda externa, Fernández realizó varias precisiones. Definió que «El gobierno anterior dejó al país en una situación de virtual default».

Fernández definió que “la macroeconomía ordenada es la condición necesaria para la creatividad de las políticas en pos del desarrollo», e indicó que, «en esa acción, vamos a proteger a los sectores más vulnerables». En ese marco, afirmó que «el gobierno que acaba de terminar su mandato dejó al país en una situación de virtual default».

«No hay pago de deuda que se pueda sostener si el país no crece», destacó ante la Asamblea Legislativa. En ese sentido, ratificó que la Argentina «tiene la voluntad de pagar la deuda» y que su gobierno «asumirá la renegociación» de esa obligación con los acreedores, porque el objetivo es «resolver el problema».

APROXIMADAMENTE UNA HORA duró el discurso del presidente Fernández.

Dijo que la administración anterior fue «imprudente e irresponsable» tomar esa «enorme deuda», incluyendo a quienes aportaron esos fondos «de gran riesgo por invertir en un modelo que fracasó históricamente».

«Nuestro compromiso es garantizar la absoluta transparencia en la obra pública», destacó en otra parte de su mensaje, para afirmar la «reactivación de obras públicas en todo el país», y que va a «garantizar la absoluta transparencia en la administración de los recursos destinados».

Luego, abordó temas de la política internacional volcada en la región. Su primera definición fue: «queremos una agenda ambiciosa, innovadora y creativa con Brasil».

Sin nombrar al presidente brasileño, Jair Bolsonaro expresó que «con la República Federativa de Brasil tenemos que construir una agenda ambiciosa, innovadora y creativa que esté respaldada por la hermandad histórica de nuestro pueblo, más allá de cualquier diferencia personal», y apostó a «robustecer el Mercosur» y la integración «plural y global» con el mundo, siempre con las «raíces en nuestros intereses nacionales».

«Seguimos apostando a una América Latina unida», definió Alberto Fernández. seguimos apostando a una América Latina unida» en un «mundo complejo, donde han crecido los movimientos autoritarios y golpes de Estado», y aseguró que «en cualquier escenario la Argentina levantará alto sus principios, basados en la paz y la defensa de los derechos humanos”.

También destacó la figura del papa Francisco: hoy que se jerarquizará el área ambiental como ministerio «inspirados en nuestro papa Francisco». A la vez que reafirmó la aplicación del acuerdo de París, «promoviendo el desarrollo integral y sostenible», porque «los desprotegidos son los que más sufren los efectos del cambio climático», expresó ante la Asamblea Legislativa.

Sobre el premanente reclamo argentino por las Malvinas e islas del Atlántico sur dijo: «no hay más lugar para colonialismos en el Siglo XXI», y anunció que convocará a un consejo donde tengan participación «todas las fuerzas políticas, la provincia de Tierra del Fuego, representantes del mundo académico y de los ex combatientes» para el «diseño de las estrategias» a fin de llevar adelante «el reclamo, más allá de los calendarios electorales».

Habló de una profunda revisión a la agencia de inteligencia AFI, para utilizar parte de sus fondos en la lucha contra la pobreza. Fernández expresó: «He decidido que sea intervenida la Agencia Federal de Inteligencia. Dispondré la derogación del decreto 656 del 2016, que significó consagrar el secreto para los Fondos Reservados por parte de los Agentes de inteligencia del Estado. Dichos fondos reservados serán designados para financiar el Plan contra el Hambre en Argentina, lo mismo haremos con el resto de los fondos reservados.»

También destacó el valor de los derechos humanos. «Han crecido en la región movimientos autoritarios, han habido golpes de Estado y al mismo tiempo crecen reclamos ciudadanos contra el neoliberalismo. Argentina levantará alto sus principios de paz, democracia y plena vigencia de los derechos humanos».

Sobre el Poder Judicial señaló: «Sin una justicia independiente no hay república ni democracia. Hemos visto persecuciones indebidas y persecuciones arbitrarias. Por eso vengo a manifestar un contundente Nunca mas a una justicia contaminada por servicios de inteligencia contaminada por operadores judiciales, procedimientos oscuros y linchamientos mediáticos».

En materia de política de seguridad ante los cambios de gobierno afirmó que «debemos escapar de la lógica del gatillo fácil y de justificar las muertes por la espalda», al anunciar que enviará al Parlamento un proyecto para «evitar los péndulos peligrosos» sobre una política de seguridad ante los cambios de gobierno.

Alberto Fernández anunció que se redefinirá el sistema de la publicidad estatal. Habló de «reorientar» la pauta oficial, con el objetivo de «publicar en los medios herramientas pedagógicas» y «mejorar la calidad educativa», al tiempo que informó que «no habrá más pauta» para programas individuales.

REGRESO DEL PERONISMO. Alberto Fernández y Cristina Kirchner marcan el regreso del peronismo a la Casa Rosada.

Después, ya en el tramo final de su primer mensaje como presidente de la Nación, realizó varios agradecimientos personales, en los que se emocionó. Comenzó reconociendo la «visión estratégica de mi querida amiga Cristina Fernández», y a Néstor Kichner que le «permitió participar de su proyecto político”. Al mismo tiempo que recordó a sus padres y tuvo una mención especial para el jurista Esteban Righi.

También destacó como prioridad que «Ni una Menos debe ser una bandera de toda la sociedad y de todos los poderes de la República», y que «es el deber del Estado reducir drásticamente la violencia hacia las mujeres hasta su total erradicación»

Su parte final del discurso estuvo orientado a reseñar los principales objetivos en la presidencia de la República: “Quisiera que seamos recordados por haber podido superar el hambre, por haber sido capaces de superar la lógica perversa de una economía alrededor de la codicia y la especulación, y haber reconstruido un acuerdo estratégico para el desarrollo».

Por último, ante la Asamblea Legislativa, el jefe del Estado pidió un compromiso permanente a los ciudadanos: «Quiero ser el presidente del diálogo y convocarlos a que si alguna vez sienten que me desvío del compromiso asumido salgan a la calle y me lo recuerden». (A24)

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