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Alberto Fernández impulsará una «querella criminal» por el endeudamiento de Macri

El Presidente dijo que dio instrucciones para que se investigue «quiénes fueron los autores de la mayor administración fraudulenta y malversación de caudales públicos de la historia», en alusión a la toma de deuda entre 2015 y 2019.

«UNA DEUDA TOMADA POR UN GOBIERNO IRRESPONSABLE», calificó el presidente en su discurso.

Alberto Fernández anunció que impulsará una «querella criminal» para identificar a los autores y participes del endeudamiento asumido durante el gobierno de Mauricio Macri, por unos US$55.000 millones, al que calificó como «la mayor administración fraudulenta y la mayor malversación de caudales que nuestra memoria registra”.

Así lo anuncio el presidente Alberto Fernández, durante su discurso de Apertura del 139 período de Sesiones Ordinarias del Congreso.

«Para que pongamos fin a las aventuras de hipotecar al país, es necesario que endeudarse no sea gratis y que los responsables rindan cuentas de sus actos y dejen de circular impunes dando clases de economía en el país y en el mundo», expresó Fernández al promediar su extenso discurso.

Por eso, continuó «he instruido a las autoridades pertinentes para que formalmente inicien querella criminal tendiente a determinar quienes han sido los autores y partícipes de la mayor administración fraudulenta y de la mayor malversación de caudales que nuestra memoria registra», anunció el mandatario.

«Ya en 2018 la Argentina fue sumergida en una nueva y profunda crisis en la balanza de pagos, en una grave recesión, en una caída de los niveles de actividad y de los ingresos reales y en un aumento notorio del desempleo, la pobreza y la indigencia. Como si esto fuera poco, cuando el país perdió el acceso al financiamiento internacional, el Gobierno anterior solicitó el préstamo más grande de la historia del Fondo Monetario Internacional», dijo el Presidente.

«Los U$S 44.000 millones de dólares recibidos por Argentina se esfumaron antes que asumamos nuestras funciones en diciembre de 2019», recalcó luego.

«A una Argentina en absoluto default, el Fondo Monetario Internacional le adjudicó un préstamo de 55.000 millones de dólares. De esa cifra se desembolsaron 44.000 millones de dólares que solo sirvieron para facilitar la salida del mercado financiero argentino de capitales especulativos con la absoluta anuencia de las autoridades de entonces», resumió el jefe del Estado.

«Una deuda tomada por un gobierno irresponsable que obtuvo un crédito otorgado en su favor por motivos absolutamente políticos, merece una revisión y un tratamiento adecuado a la hora de su renegociación», agregó.

En lo que respecta a las conversaciones en curso para alcanzar un nuevo programa de financiamiento, Fernández dijo: «Seguiremos nuestras negociaciones con total conciencia y con la firmeza que siempre hemos demostrado. No queremos apresurarnos. Apuro por acordar tienen los pícaros de siempre».

«Nuestro gobierno el único apuro que tiene es el de poner de pie a la producción y al trabajo para poder mejorar la situación de millones de familias argentinas que han quedado sumidas en el pozo de la pobreza», agregó el Presidente.

Precios y salarios

Fernández sostuvo el «diálogo va a contribuir en el proceso de desinflación» y, en ese marco, ponderó las mesas puestas en marcha con sindicalistas y empresarios sobre precios y salarios.

«Cada sector debe estar dispuesto a contribuir. Nadie se salva solo. Es central coordinar esfuerzos para que el salario le gane a la inflación», dijo.

En esta línea, resaltó que «durante 2020 se redujo en 18 puntos la inflación que heredamos en 2019»,y destacó que el Estado recuperó «la capacidades de fiscalización que habían mermado durante la gestión que nos precedió».

Tras ponderar la Ley de Abastecimiento para garantizar que «los alimentos y artículos esenciales estén en la mesa de los argentinos», Fernández cuestionó a los sectores que «amasan fortunas especulando con los precios», por lo que ratificó el objetivo de «hacer que los salarios crezcan y los precios se estabilicen».

También abogó por «una economía ética» de desarrollo social y territorial en función de un «equilibrio» que lleve prosperidad a todas las regiones del país, y no sólo al centro. Y mencionó un plan de diez medidas a futuro que incluyen la continuidad del plan Gas y el desarrollo de fuentes de energía hídrica y solar. (Télam)

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