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Agroecología mentirosa

Por Maia Franceschelli

Días atrás en la provincia de Córdoba se realizó una protesta autoconvocada por productores -conocida como “tractorazo”- ante el descontento que les generó a un sector agropecuario el aumento de retenciones en su grano más producido y, en ese marco, solicitaron a la Mesa de Enlace medidas de fuerza.

Ante el anuncio por parte del gobierno nacional de elevar las retenciones a la soja en un 3% más, las reacciones no tardaron en hacerse eco. Más de 70 tractores y 150 camionetas circularon en rechazo del aumento del impuesto y del esquema de compensaciones que propone el Estado, el cual apunta a la distribución de esos fondos entre los pequeños productores.

En respuesta a ello, el pasado martes en Plaza de Mayo, pequeños productores agropecuarios ofrecieron todo tipo de verduras como forma de manifestar el rechazo al paro llevado a cabo por el sector mencionado y en apoyo a las medidas retributivas.

En palabras de Nahuel Lavaggi, referente de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), entidad organizadora del “verdurazo”, “mientras la Sociedad Rural Argentina y la Confederaciones Rurales Argentinas, de la Mesa de Enlace, llevan adelante un lockout patronal para paralizar la comercialización de cereales, los trabajadores y trabajadoras de la tierra realizamos un verdurazo para acercar alimentos al pueblo en Plaza de Mayo y en todo el país”.

Continuaba “lo que está en discusión no son sólo las medidas referentes a la soja, sino un modelo de país: vemos que la defensa de los privilegios de unos pocos se contrapone a la posibilidad de que haya políticas públicas para el conjunto”.

Merece ser mencionado que, en la apertura de sesiones ordinarias del corriente año, el Presidente de la Nación, señaló estar a favor de la preservación de las condiciones de vida y querer construir un país medioambientalmente sustentable.

Siguiendo esa línea afirmó que su gestión buscará “acciones de adaptación y mitigación al cambio climático, el fortalecimiento de la aplicación de la Ley de Bosques, el despliegue de un plan nacional para la erradicación de los basurales a cielo abierto, la implementación del plan de ciudades sustentables y el desarrollo de experiencias de producción agroecológica de alimentos”.

En aquel discurso comentó además las intenciones de apostar a la biotecnología -tras la modificación de la Ley de Conocimiento- para así poder generar incentivos para aumentar lo dispuesto en investigación y desarrollo, como así también en la sustentabilidad ambiental en el sector productivo.

Sin embargo… ¿Qué lectura podemos hacer al respecto? ¿Cuál es el camino a recorrer para lograr desarrollo del sector productivo cuando se dispone de mayor presupuesto para que la biotecnología trabaje en el área mencionada? ¿Será acaso continuar dándole luz verde a los transgénicos y a todo su aparato de poder operativo?

El paquete ya lo conocemos: agrotóxicos en los suelos, a los que han vuelto dependientes de su uso, como si otro tipo de agricultura no fuera posible. Corresponde señalar que esta forma de trabajar la tierra dependiente casi de modo insustituible de productos genéticamente modificados no tiene en el mercado más de 30 años. Técnicas completamente incompatibles con lo agroecológico.

Por otro lado que no escape al análisis lo muy interesado que estuvo y continuará estando el Estado -indistintamente sea el color de quienes ocupen la gran banquilla- en los negocios detrás de los desmontes, del Litio, de Vaca Muerta y todas sus semejantes, opuestos completamente con la mitigación del cambio climático.

Como lo hemos venido diciendo, es imperativo comenzar a llevar a cabo acciones tendientes a lograr una agricultura agroecológica, única opción amigable con el medioambiente y que además, y no menos importante, nos posibilite empezar a pensar en una autonomía alimentaria. (Nota de opinión para CAMBIO 2000).-

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