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4 de agosto / Día del Panadero: Guillermo Giusti y Patricia Schmidt, cuentan historia y presente de El Pancito de mi Pueblo

CARHUÉ (Cambio 2000).- Cada 4 de agosto, en Argentina, se celebra el Día Nacional del Obrero Panadero, en conmemoración al 18 de julio de 1887, fecha en la que se fundó en Buenos Aires la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos; el primer sindicato de esa profesión del país.

La citada institución nació por iniciativa del italiano Ettore Mattei, quien se destacó como uno de los organizadores del movimiento obrero y el movimiento anarquista en Argentina. Fue la primera sociedad de resistencia y solidaridad de clase de la nación basada en los principios de la acción directa y la huelga revolucionaria.

Errico Malatesta, otro famoso anarquista italiano que residió en el país entre 1885 y 1889, redactó sus estatutos. En éstos, se resaltó la importancia que tiene la organización federal tanto lugareña como regional y territorial; y se señaló la tendencia a llegar a una Federación Regional Argentina de Trabajadores, así como también a la solidaridad internacional.

Cabe destacar que los miembros de esta sociedad anarquista fueron quienes renombraron a las masas de repostería y facturas horneadas, que en la actualidad son popularmente conocidas con nombres que hacen alusión o burla a temáticas religiosas y militares. Entre las denominaciones: sacramentos, bolas de fraile (o suspiros de monja), cañones, bombas y vigilantes.

El 4 de agosto fue reconocido oficialmente como Día Nacional del Panadero por el Congreso Nacional argentino en 1957. Desde entonces, la conmemoración de esta fecha es un clásico en la sociedad.

El Pancito de mi Pueblo

PANADEROS. Patricia Schmidt y Guillermo Giusti, propietarios de El Pancito de mi Pueblo.

De ese modo se cuenta el origen de la efeméride; y luego cada panadero tendrá su propia historia vinculada al ejercicio de la actividad, como la tienen Guillermo Giusti y Patricia Schmidt, quienes dan vida a El Pancito de mi Pueblo.

Fue en realidad Guillermo el que incursionó primero en el rubro, desempeñándose como empleado en Las Tanitas, “el establecimiento de Silvio Cabral; y de allí, después de un tiempo fui a trabajar con Raúl Romano, que en ese entonces era propietario de la panadería Las Delicias. Esos fueron los antecedentes que me llevaron a que junto a mis padres, un buen día decidiéramos generar un emprendimiento propio”.

“Establecidos en calle Colón entre Razquin y Pedro Gallo, pasando por dos locales distintos pero aledaños, comenzamos a elaborar sólo los pancitos, y de ahí la denominación de El Pancito”, contó.

“Pasado un tiempo, nos trasladamos a la calle Moreno, entre Yrigoyen y Pueyrredón, donde estuvimos por el lapso de seis años, hasta que junto a Patricia nos surge la inquietud de iniciar un camino propio”, dijo.

“En ese momento llegó un nuevo traslado al espacio que ocupamos actualmente, en Rivadavia N° 150, porque se nos dio la posibilidad de adquirir el inmueble; y después de dialogarlo y consensuarlo en familia, acordamos que mis padres se dedicarían a atender la demanda de los distintos comercios de Carhué, abocándose al reparto del pan, y nosotros permaneceríamos en el local con nuestro objetivo de ampliar la gama de productos”, agregó Guillermo Giusti.

“En noviembre se cumplirán 4 años desde que abrimos juntos El Pancito de mi Pueblo, y fieles a la idea que nos trazamos en el momento en que resolvimos emprender, comenzamos con la producción de mini facturas, que es lo que nos distingue y fue novedad, porque si bien en su momento, en la que fuera la panadería Epecuén las elaboraban, luego el producto quedó algo en el olvido, y nosotros lo reeditamos”, recordó Patricia Schmidt.

“El pan y las mini facturas son el eje de la oferta, pero no es lo único que elaboramos, porque con el transcurso del tiempo, el aprendizaje recogido en las panaderías en las que trabajé, la ayuda de mi padre y mucho investigar, leer y probar, fuimos anexando productos que van desde pan común, baguettes, pan de hamburguesas, de panchos, pre pizzas, alfajores, variedad de hojaldres, postres, pio nonos, hasta tortas decoradas por pedidos, entre otros”, expresaron.

Para Patricia Schmidt y Guillermo Giusti, las jornadas de trabajo son muy extensas porque no cuentan con la asistencia de ninguna otra persona; la tarea de elaboración y atención al público, están solamente en sus manos, y por eso las 6:00 AM los encuentra de pie, para trabajar hasta pasadas las 13:00, con atención al público desde las 8:00, y reabrir las puertas a las 16:30 hasta las 8:00 u 8:30 en las tardes de verano”.

“Dedicamos muchas horas diarias a la panadería, pero sabemos que es la única forma de salir adelante y crecer; y siempre estamos abiertos a sugerencias y a incursionar en otros productos que no fabricamos y son afines; por ejemplo ahora justamente, estamos elaborando un pan de papa que forma parte de la carta de Amorata Café”, manifestaron.

“Tal este caso, es la gente misma la que te ayuda a generar y a hacer cosas nuevas, cuando llega para pedirte determinado producto; y con coraje y pruebas mediante, asegurándonos de obtener la calidad buscada, elaboramos eso que nos piden”, destacaron para finalizar los propietarios de El Pancito de mi Pueblo, mencionando que “para consultas, inquietudes o pedidos, los clientes pueden comunicarse al 2936 409458, o acercarse al comercio de Rivadavia 150”. (Cambio 2000 / SS)

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