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Valeria Fioramonti, una mujer comprometida y apasionada por servir, que cumple el triple rol de madre, bombero y policía

MAMÁ BOMBERO. Valeria, acompañada por Joaquín y Santino, en una de sus funciones de servicio.

CARHUÉ (Cambio 2000) Valeria Fioramonti no es una mamá cualquiera; es una mamá que corre tras sus metas, cristaliza sueños, y puede acercarse a las personas con su servicio, de una manera muy humana. Desde hace 13 años, ella es policía, y desde 2017 integra el cuerpo activo de bomberos voluntarios de Carhué, pero como sabe mucho de amor, también es parte fundamental de la familia que ha formado junto a su esposo Rubén Darío Carreño.

Valeria cuenta una larga historia de vocación teñida por el sentimiento de servir al prójimo, que nunca deja de palpitar; y cualquiera que la ve, advierte en ella una mujer con una fortaleza admirable, dispuesta a aprender de los momentos difíciles ante los cuales la coloca la vida a través de sus vocaciones; pero también se deshace en ternura cuando pone la mirada sobre sus hijos Joaquín, de 11 años, y Santino de 3.

De esta manera, Valeria combina el ejercicio de su profesión policial con la de bombero voluntario y madre. No le teme a los cambios, sino que por el contrario, está lista para los retos. Ella se reinventa todo el tiempo y no conoce su propio límite cuando de estar a disposición de los demás se trata, mientras va desplegando en toda su magnitud esos sueños que abriga desde niña.

Como quien no entiende de imposibles, intenta explicar con palabras la pasión que siente desde pequeña por ayudar a los demás. “No recuerdo cuando comencé a soñar con ser bombero, pero sé que era muy chiquita; y cuando supe que estaba abierta la inscripción, allí fui. El servicio es un sello que me marca, lo sé; y me gusta el color rojo, porque justamente simboliza la pasión de brindarme que me caracteriza”, expresa.

“Ser bombero no es para cualquiera, porque en el toque de sirena, con la adrenalina que sentís fluir en el cuerpo, tomás la decisión de dejar todo para correr a ayudar al prójimo. En ese todo están tus hijos, y se siente dolor por el reclamo de ellos, e incertidumbre por desconocer a qué te vas a enfrentar. Joaquín ya entiende cuál es mi misión, pero el pequeño pide por mí cada vez que me voy”, dice.

“Cuando suena la sirena y estoy en servicio en policía, se me presenta la angustia de saber que no podré estar allí donde nos necesitan, pero afortunadamente, desde el cuartel entienden esa cuestión y me respetan; de todos modos, a veces igual puedo participar desde el lado de policía”, asegura.“Siento que soy muy comprometida, y a veces no sé cómo lo logro, pero trato de cumplir con todo, con bomberos, con policía, con la casa, con mis hijos tanto en lo cotidiano de la dinámica familiar como acompañándolos en sus actividades. A veces ando a mil, pero estoy muy orgullosa de poder hacer lo que a mí me gusta; así me siento feliz, y eternamente agradecida de formar parte de policía, de bomberos, y tener mi familia, que es lo más importante, y mi apoyo indiscutido en esta multiplicidad que soy”, subraya Valeria

 “Mucha gente me pregunta cómo hago para lograrlo, y si tengo que ponerlo en palabras, debo decir que no lo sé; simplemente afirmo que es lo que me gusta, lo que me moviliza, y si bien a veces debo resignar momentos para compartir con mi familia y mis amigos; sé que me entienden, ya que además del tiempo en que estoy trabajando o en bomberos, también debo capacitarme, hacer prácticas y demás, con lo cual es escaso el margen que me resta; pero todo implica un sacrificio, que por supuesto, estoy dispuesta a hacer”, resalta.

“En una sociedad en la cual la mayoría de las veces todo tiene que tener rédito, es una gratificación poder ser útiles con lo que hacemos. Estar al servicio del otro habla bien de lo que somos como seres humanos, y para poder cumplir con ello, es condición poder contar con ese apoyo que recibo de los que más quiero; y no hablo sólo de mi esposo e hijos, sino también de mi madre y el resto de la familia, que son puntales en mi desarrollo y crecimiento”, afirma Valeria Fioramonti.

“En las dos actividades fuera de mi hogar que ejerzo en pos de ayudar al prójimo, recibimos la correspondiente capacitación para cuidar nuestra integridad; no obstante, eso no quita que en determinado momento pueda sucedernos algo; pero esta cuestión no me frena; de todas maneras soy consciente de que eventualmente, no sé cómo ni cuándo, puedo convertirme en víctima. Por eso jamás me voy de casa sin darles un beso a mis hijos; una nunca sabe qué puede llegar a pasar, aunque también extremo precauciones y me cuido mucho, teniendo presente que los seres que tanto amo, me están esperando”, pone de relieve.

Por último, la madre/bombero/policía, destaca que “me daría mucho gusto que mis hijos siguieran por la senda del servicio que les he trazado; sería muy bueno que eligieran ser bomberos el día de mañana; y a pesar de que a sus cortas edades no pueden descifrar en su real magnitud qué es lo que me llama, se que están orgullosos de mí; y si volviese a nacer, volvería a ser bombero, policía, y madre de Joaquín y Santino”, concluye Valeria Fioramonti, deseando un feliz día a todas las madres, en especial a la suya, y a sus pares de policía y bomberos, “que son todas mujeres fuertes, luchadoras y grandiosas”. (Foto de portada: En su rol de Policía, Valeria con sus pequeños hijos).

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