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Planeta escuela

Por Maia Franceschelli

En estos tiempos en los que resulta urgente tomar medidas para la conservación del medioambiente es imperativo contar con conciencia ecológica en la educación. La buena noticia es que, desde los años ’50, tenemos diversos modelos de educación alternativa que contemplan este punto.

Las escuelas bosque, también denominadas “bosquescuelas”, son un modelo pedagógico internacional de aprendizaje en la naturaleza, experiencia educativa destinada tanto a niños como a adultos, que se desenvuelve en entornos silvestres y naturales.

Estas escuelas surgieron a comienzos del siglo XX en España y también en Estados Unidos, impulsadas por la Facultad de Agricultura de la Universidad de Wisconsin, creándose en principio -con apoyo estatal- 3 escuelas.

En 1952 Dinamarca lleva a cabo la primera experiencia europea moderna. También cuentan con este tipo de alternativas preescolares países como Alemania y Suecia -con reconocimiento oficial por parte del Estado- y en Reino Unido siendo parte del sistema educativo público formal. Austria, Corea del Sur, Estados Unidos, Italia, Japón, Suiza y Luxemburgo cuentan con sus propias prácticas.

Sus beneficios son múltiples. Mejora la concentración, las aptitudes sociales y la creatividad; aumenta las habilidades lingüísticas, la motivación para participar y un mayor conocimiento del entorno natural e inclusive estimula el desarrollo motor. Todo esto es posible debido a que en un contexto de naturaleza, se experimentan diferentes terrenos y espacios, garantizándose el contacto directo con el medio que nos rodea.

También agudiza el equilibrio, la agilidad, la habilidad manual, la coordinación física, la sensibilidad táctil y la percepción de profundidad. En los más pequeños se ha notado una mayor capacidad para evitar lesiones, golpes en caídas, cortes o quemaduras usando herramientas. Tienen menos estrés, soportan mejor situaciones adversas, y cuentan con una mayor capacidad de atención.

Sin necesidad de irnos al viejo continente, una experiencia cercana se encuentra en Monte Hermoso, de la mano de Ronda al Sol. Es un proyecto educativo enmarcado dentro de la Ley de Educación Nacional que complementa a la enseñanza formal y a los aprendizajes no escolarizados.

Se lleva a cabo en los ambientes de playa y bosque, donde los niños se encuentran acompañados de adultos que les proveen un marco de seguridad y confianza. Sus técnicas se basan en juegos libres es decir, actividades dirigidas por sus propios protagonistas -sin interrupción ni apreciaciones por parte de los mayores- ya sea de manera individual o grupal, de acuerdo a sus motivaciones intrínsecas.

Se transita por el camino del aprendizaje auto dirigido, en un marco de respeto, amor y confianza, aceptándose las distintas y diversas singularidades. Se promueve una educación activa, impulsándose a aprender a través de la experiencia. Así también se estimula el pensamiento crítico teniendo como objetivo la toma de decisiones razonadas, transitándose por el camino de la reflexión y el análisis.

La importancia de este tipo de espacios es la formación de generaciones que se desarrollen en armonía y coexistencia respetuosa con el resto de los seres vivos y ecosistemas, para evitar que las grandes empresas y sectores poderosos continúen perjudicando al planeta a costa de incrementar sus bolsillos.

La escuela formal carece de este tipo de perspectivas que resultan necesarias para revertir la situación actual. Si lo ya experimentado nos trajo hasta acá… ¿No es momento de implementar nuevas formas? (Especial para CAMBIO 2000)

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