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Los míos, los tuyos, los nuestros

Por Lautaro Peñaflor Zangara

Si hace seis meses alguien hubiese planteado las fórmulas presidenciales que competirán en las elecciones venideras, le habríamos dicho que estaba fuera de sus cabales.

Pero los tiempos políticos se aceleraron y el ajedrez electoral se reacomodó. La primera en sorprender fue Cristina Kirchner al decidir que no se postularía a la presidencia, sino que acompañaría como vice la fórmula de Alberto Fernández, atrayendo a Sergio Massa.

Le siguió Mauricio Macri, al anunciar que lo secundaría Miguel Ángel Pichetto. Roberto Lavagna, firme en su decisión de representar “la tercera vía”, sumó a Juan Manuel Urtubey.

En resumidas cuentas, Cristina Fernández es compañera de lista de alguien que fue muy crítico con ella y, juntos, sumaron a Sergio Massa quien en 2013 rompió con la entonces Presidenta. En ese momento aún era su aliado Miguel Ángel Pichetto que hoy se postula junto a Mauricio Macri, a quien criticó ferozmente antes; y Lavagna -ex ministro de Néstor Kirchner- apareció hace pocos meses buscando consolidarse junto al Gobernador de Salta, por etapas elogioso tanto con Cristina como con Macri.

Los míos, los tuyos y los nuestros. Desandemos sus caminos.

Alberto Fernández fue Jefe de Gabinete entre 2003 y 2008. Su partida fue antes de la mitad del primer mandato de Cristina. Alejado, se volvió crítico y fustigó, por ejemplo, contra el relato épico, el cepo cambiario y los eventos que desencadenaron la Tragedia de Once.

Aporta a los votos de Cristina una dosis de moderación y capacidad de ordenamiento interno ante la mentada “unidad” entre justicialistas. Asimismo, la extrae de la primera plana en una campaña que intentará ponerla como eje.

En 2013 se sumó al espacio liderado por Sergio Massa, de quien se alejó para volver a reunirse semanas atrás. El tigrense es la principal figura que no se acoplaría a una fórmula encabezada por Cristina, pero sí accedió a “la unidad” detrás de Alberto. Fue Jefe de Gabinete y titular de la ANSeS kirchnerista y, más acá en el tiempo, votó leyes vitales para el macrismo.

Roberto Lavagna fue Ministro de Economía de Duhalde y Kirchner, y es un cuadro más técnico que político. Se candidateó a la presidencia en 2007, sin suerte. Es fuente de consulta permanente en materia económica. En su armado, lo acompañan algunos ex aliados de Sergio Massa desencantados con su acercamiento al kirchnerismo, como Graciela Camaño y Margarita Stolbizer.

Miguel Ángel Pichetto, por su parte, cuenta con una larga vida como negociador en las sombras desde el Congreso. De buena llegada a gobernadores, es Jefe del Bloque de Senadores justicialistas desde hace 17 años, incluidos los 12 años de gobiernos de Néstor y Cristina.

Los principales pasos de su ascenso los dio en Río Negro, donde fue candidato a gobernador en dos ocasiones, sin éxito. ¿Qué aporta, si no cuenta con votos ni territorio?

Principalmente dos cosas: ofrece cierta “amplitud” que solicitaban los socios del PRO siendo una figura peronista con capacidad de negociación; y es portador de un discurso duro que la coalición de gobierno merodea, pero no profundiza.

En tal sentido, deslizó opiniones respecto a la comunidad judía, a las personas migrantes y a las mujeres, que son repudiables pero que pueden atraer como sucedió con Jair Bolsonaro en Brasil. Incluso su nombre sonó como el “Bolsonaro argentino”.

A semanas de las PASO, no surgieron nuevos nombres ni se dará un recambio generacional. Podemos ver un reordenamiento de figuras preexistentes. Sea quien sea el nuevo Presidente, habrá ex o actuales kirchneristas gobernando.

Las preguntas que surgen son cuánta adhesión serán capaces de generar y cuál es el nivel de daño que pueden ocasionarle a la credibilidad de la política estas alianzas, que parecen atadas con alambre. (Especial para Cambio 2000)

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