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Lito Sottovía reparó dos cruces del viejo cementerio que ya están colocadas en su sitio original

Ahora se encuentra restaurando esculturas que serán reinstaladas por estos días, previo a la Misa por el Día de los Muertos que probablemente el párroco local celebre en las inmediaciones de la histórica necrópolis de Carhué.

RESTAURADA. Cruz principal de hierro que estaba en el acceso al cementerio.

Como parte de una agrupación autodenominada “Los de la defensa del cementerio”, Lito Sottovía ha restaurado y reinstalado en la vieja necrópolis local, dos cruces que presentaban signos del paso del tiempo, las aguas, y quizá de manos detractoras, del mismo modo que actualmente se aboca a la refacción de imágenes que pertenecieran a ese espacio.

Sobre esa tarea, en diálogo con CAMBIO 2000 Sottovía expresó que conforma un grupo “que hace unos años nos hemos reunido espontáneamente para preservar lo que queda del viejo cementerio”.

“No somos muchos, sólo unas cuatro o cinco personas, pero sabemos que si hacemos una convocatoria masiva se sumarán muchas más, porque aún tengo archivadas las planilla de firmas que hace unos cuantos años certificamos, con el fin de avalar el pedido de no demolición de ese espacio, lo que no logramos oportunamente, ya que una decisión del gobierno de turno, por solicitud del sector vinculado al turismo, procedió igualmente a demoler bóvedas y edificaciones que emergían del Lago”, indicó.

“El tiempo pasó, sucedieron muchas cosas, y luego, con la bajante de las aguas, resolvimos preservar lo que quedó, y por fortuna, en este último tiempo hemos logrado que las actuales autoridades le den mayor importancia al sector, ya que el cementerio ha sido declarado Patrimonio de la Memoria, con todo lo que ello implica; que no se demuela nada, no se modifique lo existente, se desmalece cuando lo solicitamos, y se mantenga en condiciones y en orden lo que ha quedado”, manifestó.

“La gente no debe olvidar que ahí, en esa tierra, han quedado quienes han fundado y cimentado las bases de nuestro pueblo; los que nos antecedieron y han hecho cosas por este presente que vivimos; y les merecemos respeto”, apuntó.

“Por otra parte -destacó-, es un espacio que no causa incomodidad, por su lugar de emplazamiento, y más allá de lo que significa para los carhuenses desde el punto de vista emotivo, constituye un punto de atracción para el que nos visita. Entonces, me cuento entre los entusiastas por defenderlo, en contrapartida de aquellos que periódicamente causan desmanes en el lugar, rompiendo estructuras, desplazando cosas de sus espacios originales, sin que resulte posible individualizarlos, para explicarles de qué se trata, pedirles que no rompan más, y que se hagan cargo de reparar lo que hayan deteriorado”.

“Entonces, -añadió-, nuestra misión como grupo es tratar de que ese espacio se mantenga; y en ese orden, como el párroco local ha hecho saber acerca de la posibilidad de ofrecer la Santa Misa por el día de los Muertos en el viejo cementerio, me he abocado a restaurar una cruz de hormigón que estaba en el área central, así como otra de hierro del pórtico de acceso”.

“En ese sentido, y concretamente para restaurar la cruz de hormigón, de un peso considerable e importantes dimensiones, de más de dos metros de alto, por uno y medio de ancho, conté con la colaboración de la gente de la Secretaría de Turismo, quienes colaboraron para transportarla, porque en la caja de mi camioneta no entraba, y me la acercaron hasta el taller, donde la reparé, para después, entre seis o siete personas del Municipio, a los que me sumé, llevarla nuevamente al cementerio, donde le hicimos una base, la reinstalamos, y quedó muy bien asegurada; con lo cual sabemos que sola no se va a caer, y de suceder, es porque alguien lo provocó”, aseveró Sottovía.

“Del mismo modo -continuó Lito-, procedí con la cruz principal de hierro que estaba en el acceso al cementerio. La misma se encontraba en el lugar pero no estaba fija; y cada vez que iba la hallaba en diferentes lugares, pese a mi esfuerzo de mantenerla en las inmediaciones de su sitio original, donde la sostenía con algunos ladrillos, pero a la siguiente visita, ya no estaba. Por lo tanto, resolvimos restaurarla, pintarla, y la soldé en un mástil hecho con un caño que traje del mismo cementerio, y la amuré”.

“Con ello, ya tenemos la cruz de hormigón en su lugar original, y la tradicional de hierro, del área de acceso que conocí cuando era pibe, colocada en su sitio, acompañada por la escultura de un ángel que estaba en la zona de la antigua pileta, atrás, y actualmente me encuentro restaurando una segunda figura, a la que le faltan las manos, para colocarlo también cerca de la entrada, donde anda más gente, y quizá de esa manera, evitemos que lo rompan”.

Para finalizar, Lito Sottovía apuntó que “ojalá se pueda realizar la misa allí; que el clima lo permita, que la gente se acerque, honre a quienes nos precedieron en ese espacio, que genera sentimientos, y que debemos cuidar y respetar”.

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