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Fenómenos extremos

Por Eliana Arias (*)

Los efectos del cambio climático conducen a un escenario de aumento general de la severidad de las sequías tanto meteorológicas como hidrológicas, debido a los efectos combinados de la reducción de las precipitaciones y el incremento de la evapotranspiración.

Con respecto a nuestra región, se han registrado profundos cambios en los agrosistemas. La expansión de la agricultura hacia ambientes más frágiles, o marginales, trajo aparejada un incremento de las emergencias agropecuarias, especialmente en las nuevas áreas productivas, las cuales se ven expuestas a fenómenos extremos vinculados al cambio climático y al cambio en el uso del suelo.

En algunas oportunidades y ante situaciones extremas, el gobierno es el encargado de declarar la emergencia mediante la Ley Nacional Nº 26.509 de “Emergencia y/o Desastre Agropecuario” en el área afectada. Esta Ley tiene como objetivo hacer frente a los daños causados por factores climáticos, meteorológicos y físicos, mediante algún instrumento impositivo o financiero.

Uno de los problemas más graves que se ha identificado, es la falta de coincidencia entre organismos públicos y privados sobre los miles o millones de hectáreas afectadas, la cuantificación de los daños y la permanencia de los fenómenos meteorológicos.

Como fenómenos opuestos nos encontramos en periodos que van desde lluvias recurrentes a las sequías prolongadas, se considera que es un fenómeno lento, que afecta a grandes regiones, y muy complejo en lo que a la evaluación de su severidad se refiere (Mavi y Tupper, 2004). En general, se habla de sequía cuando se produce una disminución natural de la precipitación en un período de tiempo extendido de al menos una estación respecto al aporte normal, de esta manera la sequía hidrológica se produce cuando durante un periodo de tiempo, se observa un déficit de agua superficial y subterránea, afectando a la demanda de agua para propósitos específicos. Por sequía agrícola, se entiende aquélla que se origina cuando la humedad en el suelo no alcanza a cubrir las necesidades de los cultivos en un período particular. Se trata de un concepto complejo, que incluye factores meteorológicos, agrícolas, ambientales y antropogénicos asociados al uso del suelo y además, es el primer factor que afecta a la productividad agrícola.

Con respecto a las lluvias, un estudio reciente marco una duplicación en la concentración de Dióxido de Carbono en la atmósfera lo que incrementó la precipitación en todo el mundo: el aire es más caliente y más húmedo en los trópicos haciendo que, en contraposición con otros lugares, las sequías se atenuaron por más tiempo. Los registros marcan que, en 100 años de lluvias, los últimos 40 han sido los más húmedos y la frecuencia de eventos de lluvias extremas también ha crecido en los últimos años.

Posiblemente luego de este periodo de precipitaciones, nos encontremos ante un periodo de sequías. Nuevamente nos encontramos ante episodios o fenómenos naturales que se agravan gracias al cambio climático. Una vez más la deforestación es el problema que atenúa las consecuencias, menor cantidad de agua puede ser retenida, por lo que la deforestación, unida con las precipitaciones intensas, da como resultado que más cantidad de agua y barro escurra hacia las zonas bajas, produciendo en algunos casos, inundaciones fenomenales.

En este caso, entender los fenómenos climáticos en un contexto de largo plazo es necesario para tomar conciencia y para que eventualmente los encargados de políticas sociales puedan tomar decisiones acordes a un nuevo escenario climático y ambiental.

(*) Exclusivo para Cambio 2000

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