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Falleció una mujer en La Plata por un aborto clandestino

Sucedió en el hospital San Martín. La víctima llegó con una infección generalizada grave luego de realizarse una interrupción del embarazo en su casa. 

MERCEDES CONTRERAS, integrante de la Red de Profesionales de la Salud por el derecho a decidir.

En nuestro país desde hace casi cien años el aborto por causales es legal. O sea, si el embarazo es producto de una violación, podés abortar en cualquier hospital y si el embarazo pone en riesgo tu salud, también. Pero este derecho aún no consiguió la masividad que debería y son miles las personas con capacidad de gestar las que, al desconocerlo, terminan realizándose una interrupción del embarazo en la clandestinidad. 

Por esta razón, el domingo pasado una mujer murió por un aborto inseguro en La Plata. Había ingresado el viernes al Hospital San Martín en estado delicado luego de descompensarse en su casa de Los Hornos y falleció el domingo a la tarde. 

Esta muerte, que se suma a una larga lista, sucede en el marco de un país movilizado por el cumplimiento de la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) y la lucha por el aborto legal en todo el país. 

«Era una muerte evitable. A ella la recibió una ginecóloga y la internaron por el nivel tremendo de infección. Ella se realizó la práctica sola en su casa y vino al hospital ya con un estado muy grave desde el viernes a la noche», expresó Mercedes Contreras, integrante de la Red de Profesionales por el Derecho a Decidir y Trabajadora Social del Hospital San Martín, en donde la joven de 34 falleció. 

La víctima, que tenía ya tres hijos, ingresó al hospital con 18 semanas de gestación. «Si ella hubiera sabido que podía hacerse una ILE acá en el hospital, con las condiciones necesarias, el final hubiera sido otro», explica angustiada la especialista. 

Contreras trabaja en una de las muchas consejerías que lleva adelante la Red de profesionales de la salud por el derecho a decidir. Allí cientos de trabajadores y trabajadores sociales, médicas, médicos y psicólogues, atienden de forma anónima y cuidada a miles de personas con capacidad de gestar que quieren, necesitan o deben interrumpir su embarazo. 

«Trabajamos mucho con casos así. Se nos complica cuando el periodo de gestación es más avanzado porque ahí no es ambulatorio y hay que internar sí o sí y es cuando nos topamos con objetores de conciencia que no quieren realizar la ILE y empiezan los problemas», cuenta Contreras. (Filo News)

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