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¿Especulación o calidad democrática?

Por Lautaro Peñaflor Zangara

El 2019 se presenta como un año marcado especialmente por las distintas elecciones municipales, provinciales y nacionales.

Con todo lo que implica activar la maquinaria democrática y los lugares de poder que se disputan, la agenda estará tomada por las diferentes contiendas electorales. Uno de los temas que se está comenzando a discutir es un posible desdoblamiento de las elecciones provinciales.

Esto significa realizar la votación para elegir el gobernador de la Provincia de Buenos Aires en una fecha diferente a la que se elige el Presidente de la Nación, contrariamente a lo que sucede desde hace mucho tiempo que es, precisamente, que ambas coincidan.

La iniciativa genera críticas de intendentes. El motivo principal de la idea está relacionado con el llamado “arrastre”: la posibilidad de que la figura que se postula a Presidente -que comparte boleta con quien se candidatea a Gobernador- pueda acarrear o no votos, considerando que, en líneas generales, el corte de boleta no es muy utilizado.

Para algunos jefes comunales o postulantes a tal cargo -y también para algunos candidatos a la gobernación- ese efecto significa una base de votantes. En el caso de la oposición, se especula con que una candidatura de Cristina Fernández pueda beneficiarles.

Si analizamos al oficialismo, Mauricio Macri -quien iría por la reelección- tiene indicadores menos favorables que María Eugenia Vidal, quien también reelegiría. De concretarse la estrategia, sumaría un problema a sus opositores y no se vería personalmente perjudicada.

Los fundamentos oficiales del proyecto aluden a que los comicios provinciales suelen quedar subsumidos a la votación nacional, perdiendo visibilidad y -por tanto- capacidad de discusión de las diferentes alternativas, lo cual es indiscutiblemente cierto.

Técnicamente es posible, pues convocar a tal acto es una facultad del gobernador. Implicaría modificar al menos dos leyes: la 5109 que establece que el llamado debe realizarse entre 30 y 120 días antes que termine el mandato; y la 14086 que instala las PASO en la provincia. Una versión dice que estudian la posibilidad, incluso, de suspender por única vez la primaria provincial.

Si bien es difícil, porque se necesitan dos tercios de los votos de ambas cámaras de la legislatura provincial, no es imposible considerando que estamos ante un gobierno hábil a la hora de negociar adhesión legislativa.

El punto más complicado, quizás, sería que Macri resigne un posible “arrastre al revés”, es decir, de Vidal a él. A la hora de estudiar la propuesta seguramente habrá sondeos de opinión, característicos de este gobierno, que tendrán peso en la decisión.

¿Es especulativo? Quizás, pero tampoco sería la primera vez que sucede. Los oficialismos utilizan todas las oportunidades que da el sistema para diseñar una ingeniería electoral favorecedora. Sin ir más lejos la instalación de las PASO tuvo algo de eso: es cierto que mejoran el proceso de decisión colectiva, pero también que, para el entonces oficialismo alineado atrás de Cristina Fernández, no representó un problema y sí lo fue para una oposición que no terminó de acomodarse.

Un desdoblamiento contribuiría a incrementar la calidad democrática: mientras más debate haya en cada instancia, más conocimiento ciudadano existirá y, por lo tanto, más conscientes serán los votos. En un sistema que establece la obligatoriedad del sufragio, generar este tipo de herramientas es muy provechoso para llegar masivamente a la ciudadanía. Sucedería lo contrario si se decide la suspensión o la eliminación de las PASO: implicaría un retroceso, a cuyo análisis ya le hemos dedicado espacio anteriormente.

El año electoral está en marcha y sólo resta esperar para que cada sector termine de mover sus piezas.

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