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Empatía festiva

Por Maia Franceschelli

La época de fiestas ha llegado, y de la mano de ella, el uso de pirotecnia. Varias son las provincias y los municipios que han decidido regular esta materia e incluso, prohibir su uso.  Específicamente en la provincia de Buenos Aires el año pasado, la Cámara de Senadores aprobó y giró a Diputados un proyecto de ley que busca eliminar el estruendo y que se respeten los derechos de la salud, no sólo de los seres humanos, sino también de los animales.

Esta propuesta de ley busca proteger la salud, el bienestar y la seguridad de personas y animales como así también, el medioambiente. Sin embargo, la Suprema Corte de Justicia bonaerense podría cortar esa posibilidad, luego de que declarara inconstitucional una ordenanza municipal que prohibía su uso en el Partido de General Alvarado. Es decir, este precedente podría repetirse en otras localidades, e incluso llegar a anular la misma ley provincial, en caso de que finalmente se sancione.

Desde el Sindicato del Fósforo señalaron la necesidad de avanzar en una legislación que contemple “el abanico completo de problemáticas y que dé respuestas concretas a los reclamos sobre la materia efectuados por movimientos ambientalistas, animalistas y familias que conviven con personas con trastornos del espectro autista, entre otros”.

Cabe mencionar que la Defensoría del Pueblo bonaerense les recomendó a los municipios que elaboren ordenanzas contra la fabricación, comercialización y uso de artículos de pirotecnia. Además, reclamó que se promueva una ley para que se prohíba esa práctica en todo el territorio provincial.

Hasta el momento y según lo consignado por la Defensoría del Pueblo bonaerense, son ya 35 municipios los que prohibieron esta práctica. En el distrito de Adolfo Alsina el año pasado, hubo una ordenanza que prohibía a la pirotecnia, pero fue vetada a los pocos días por el Ejecutivo.

Entre las personas, quienes más sufren este tipo de prácticas son aquellas que poseen Trastorno del Espectro Autista (TEA) y Trastorno Generalizado en el Desarrollo (TGD) debido a la alta sensibilidad auditiva y que, en consecuencia, desencadenan situaciones de vulnerabilidad extrema, donde se pueden llegar incluso a autolesionarse.

Además, según explican expertos de la UBA, hay una cuestión que no debemos pasar por alto, quienes sufren este tipo de trastornos no entienden el para qué de algunas cuestiones, y el uso de pirotecnia no es ajeno a ello. Entonces entre la hipersensibilidad, y el no comprender el para qué del ruido que generan las pirotecnias, se producen las crisis. Ancianos e infantes también son afectados y soportan con incomodidad y malestar el ruido y la contaminación acústica provocada por estos artefactos.

Tal vez quienes más lo padecen son los animales, al ser su oído mucho más sensible al ruido que el nuestro. Muchos son los que desaparecen de sus hogares asustados por el estruendo y el pánico, pues les provoca una reacción de desconcierto, aturdimiento, miedo y angustia, generándoles pérdida del sentido de la orientación. La pirotecnia afecta negativamente a todos los animales, no sólo perros y gatos.

Quizás, el sistema prohibicionista no sea una respuesta a esta problemática, sino por el contrario, éstos esquemas suelen dar lugar a que se generen mercados paralelos donde no se toman ningún tipo de recaudo. La alternativa más viable con la que contamos es la concientización. Es importante que como miembros de una sociedad logremos empatizar con el resto de los seres vivos que nos rodean y buscar alternativas que satisfagan nuestros deseos de jolgorio sin perjudicar al resto.

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