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El virus humano

Por Maia Franceschelli

El mundo tal cual venía funcionando -a merced del hombre- ha tenido que frenar. El virus que deambula por todo el planeta nos demuestra la fragilidad a la que puede someternos, volviéndonos así inevitablemente más terrenales.

Insólita, entonces, será la conmemoración por el Día Mundial del Clima, el 26 de marzo, al encontrarse gran parte de la población mundial de seres humanos, sin desarrollar las diarias actividades que tanto contaminan a la tierra.

En tal sentido, la desaceleración del ritmo económico en el mundo ha impactado positivamente para el medioambiente. Los países mayormente afectados, y en consecuencia quienes están tomando las medidas más drásticas para intentar contener la situación, son a su vez quienes están registrando mayores niveles de reducción en la contaminación.

El primer país en disminuir sus tasas fue China, donde se ha visto una baja en la concentración de dióxido de nitrógeno, uno de los contaminantes más frecuentes en zonas urbanas, como así también menos consumo de petróleo, carbón y acero, lo cual ayuda mucho a mitigar el efecto invernadero.

Otro ejemplo es Italia, que en febrero se convirtió en el primer foco de infección fuera de Asia.  Según el servicio europeo Copernicus, en el norte del país “hay una tendencia a la reducción gradual de las concentraciones de dióxido de nitrógeno de aproximadamente 10% por semana”. Esto es particularmente visible en 11 ciudades. Visible también se han tornado las famosas aguas de los canales venecianos.

Podemos esperar una tendencia similar por estas latitudes, y en todas aquellas donde el hombre se ha visto reducido a quedarse en casa. ¡Enhorabuena! Pero ¿qué esperar luego, cuando volvamos a la normal cotidianidad? Ya que a pesar de estos signos de recuperación, la reanudación de las actividades económicas e industriales será feroz.

¿Procederemos de igual manera cuando podamos nuevamente habitar sin restricciones el planeta? ¿Continuaremos colocándonos en la postura antropocéntrica -que lejos está de ser un designio natural- para proseguir con este modo destructivo de acción?

De acuerdo a declaraciones del Secretario General -António Guterres- de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ambos problemas -el coronavirus y el medioambiental- son muy graves y los dos necesitan que la sociedad responda de manera contundente.

Sin embargo, el líder de la ONU, hace una acotación: una cosa es una enfermedad que todos esperamos vaya a ser temporal y que tenga un impacto temporal, y otra cosa es el cambio climático que ha existido durante muchos años, que permanecerá con nosotros durante décadas y que requiere de una atención constante.

Atravesando efectivamente un encierro que, a pesar de tener ya un lapso establecido, probablemente se pueda extender, es imprescindible aprovechar este tiempo para replantearnos si el modo de vida que llevamos a cabo es necesario y cuanto menos oportuno.

La naturaleza es sabia, nos estuvo dando señales todo este tiempo, y ahora ya nos está eliminando. Somos la única especie que, en su afán de saberse superior, está destruyendo todo a su paso.

Ojalá que los resabios que deje esta pandemia sirvan para que, de una vez por todas, cambiemos. (Artículo de opinión para CAMBIO 2000)

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