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Desafíos pendientes

Por Eliana Arias

No se trata de uno, sino de varios desafíos, que se pueden lograr con la voluntad de todos. En Carhué particularmente hay muchos por cumplir, por un lado, atendiendo a la falta de conciencia (aquellos inconscientes) a los que les interesa más que se pueda ver su cartel (en un ejemplo reciente de una empresa de alarmas) que el árbol que estaba en su vereda -un ser vivo- que le provee oxígeno y un poco de sombra que muy pronto necesitará y que ahora deja ver un precioso “gris” en las paredes. Pero sumado a esto, lo que más indigna es la ausencia de la gestión municipal, que subyace a todas las problemáticas ambientales del distrito, que atrasa más de medio siglo en política ambiental ya que no cumple por falta de regulación y no hace cumplir la ordenanza vigente de arbolado urbano por falta de idoneidad, interés y carencia de valores.

Uno de los conflictos ambientales más importantesy preocupantes es la falta de conciencia de las personas. Esto se refiere al conocimiento que se tiene del entorno y la valoración que hacemos de este; por eso es que la educación ambiental debe ser un proceso formativo mediante el cual se busca que el individuo y la comunidad tomen conciencia de las formas de interacción entre la sociedad y la naturaleza para que actúen íntegra y racionalmente con su medio lo cual sólo es posible a través de mecanismos masivos de comunicación, del ejemplo y valores que pueda enseñar la familia y de la gestión municipal en cuanto a las normas existentes.

Entre las causas de esta mala educación de las personas se encuentra el modelo capitalista que promueve una conciencia más económica que ambiental. El modelo económico predominante enfrenta el problema ecológico en dos sentidos: dando valores monetarios a los recursos y usando instrumentos para que la actividad económica no afecte el ambiente, ahí se determina que interese más el rédito económico que el respeto a la diversidad y a la naturaleza de la que todos somos parte.

Por otra parte, existe una alta ineficacia en la masificación de la información ambiental, dado que el espacio que ocupa el problema ambiental en los medios de comunicación se ha limitado a la utilización del tema de manera sensacionalista. El boom de la tendencia ambientalista a escala mundial es materia prima para espacios masivos poco comprometidos con la concientización y la educación ambiental donde los que más contaminan, son los que más invierten en pauta publicitaria.

Otra causa es la situación de pobreza que genera explotación para la supervivencia, esto es la existencia de pobreza y de bajos niveles de educación en nuestro país la cual genera un consumo intensivo de recursos naturales y no permite que la población acceda a tecnologías que sirvan para hacer un uso adecuado del entorno. Tal es caso del uso -y mal uso- de plaguicidas y fertilizantes para poder subsistir de las cosechas, trayendo desequilibrios a la fauna y la flora, destruyendo insectos benéficos, intoxicando al ganado, las especies acuáticas e incluso al hombre.

Todo esto, refiere a la dificultad de articular el conocimiento para un diagnóstico interdisciplinario de la realidad, a la falta de regulación por parte de los municipios, al alejamiento del sistema educativo del análisis y solución de los problemas ambientales y, consecuentemente, el alejamiento del mundo científico de las realidades cotidianas. Esto habla de una carencia en los valores, del egoísmo que supone un “beneficio” únicamente propio y de que las políticas y sus programas de desarrollo no toman en consideración al medio ambiente, como si no perteneciéramos a él. No se trataría de desafíos si la conciencia ambiental formara parte de la convivencia basada en el respeto a la naturaleza.

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