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Con poco para celebrar en su día, los martilleros locales también notan el parate económico

El 11 de octubre se celebró el Día del Martillero y Corredor Público, fecha que conmemora la fundación de la Federación Argentina de Entidades de Martilleros y Corredores Inmobiliarios, en el año 1943.

La fecha fue propicia para homenajear a los referentes de la profesión que desarrollan su tarea en el medio, en medio de una crisis económica que viene pegando fuerte y de la que los martilleros no están exentos.

“Situación preocupante”

En ese marco, la martillera y corredora pública Liliana Mondino aseguró que “la corrida cambiaria que comenzó en agosto de este año, ha golpeado muy fuertemente al mercado inmobiliario a nivel nacional, y por supuesto en nuestra ciudad no somos ajenos a esta problemática”.

“La situación es preocupante, -dijo luego-, y si bien se concretan algunas ventas, en general se da en los casos en que el comprador tiene el dinero disponible y se decide por la inversión ya que sabe que aún sigue siendo el ladrillo la mejor opción. Pero el resto de la gente se paraliza. Nadie se anima a cerrar una operación en dólares hoy, con la incertidumbre del valor que tendrá el día del pago del saldo, en el momento de la escrituración. Tampoco hay por el momento líneas de créditos accesibles para encarar una compra de inmueble”.

Para finalizar, y en lo atinente a alquileres, Liliana Mondino precisó que “en mi caso ha mermado un poco la demanda; noto que se hace muy difícil afrontar el pago mensual y las tarifas de los servicios, sobre todo. Pero esto no es ninguna novedad, todos notamos el parate general que hay en el pueblo”.

“Espero que en poco tiempo se calme este sacudón económico y surjan reglas claras; que se active la economía en nuestro país, y por ende, se vea reflejado en el mercado inmobiliario”, deseó.

“El mercado está estancado”

MIRIAM CASTALDI. “Ha sido un año muy difícil”.

Por su parte, la martillera Miriam Castaldi, no dudó en coincidir que en este momento, “el mercado está estancado, porque los créditos no se están dando, aunque esperamos que se acomoden. La gente que sí ha accedido encuentra que sus préstamos UVA se han extendido de veinte a treinta años, ya que las cuotas no pueden exceder el 25% de sus haberes, y eso frena que haya nuevos solicitantes”.

“De todos modos -prosiguió-, tenemos la expectativa de poder seguir, aunque los precios de los inmuebles, que ya estaban dolarizados, quedan fuera del mercado. A su vez, quien vende, si no tiene qué comprar se toma su tiempo para analizar del destino de los fondos”.

“Tampoco en Carhué se ha producido esto de poner un dólar inmobiliario, como ha ocurrido en Buenos Aires con algunas operaciones, que se han concretado con un dólar a $ 32; pero en lo particular, no he tenido la posibilidad de intervenir en una transacción de esa naturaleza”, dijo.

“Entiendo que debemos ser pacientes, esperar que todo se acomode, y analizar luego qué sucede, porque en realidad, en nuestra ciudad había muchas propiedades para la venta”, apuntó Miriam Castaldi.

“Este ha sido un año muy difícil para todos los rubros, pero a nosotros nos tocó muy fuertemente, y más aún cuando veníamos de un período bueno, de operaciones que se daban a través de los créditos”, concluyó.

 

“Reflejo de la realidad económica”

NICOLÁS GIANFERRO. «El bajón con respecto a años anteriores es muy notorio»   

En tanto, Nicolás Gianferro, puntualizó que “en el mercado inmobiliario se ve reflejado claramente lo que indica la realidad económica del país en general. Se pueden ver muy pocas operaciones, sobre todo en montos chicos”.

“Lo que ha pasado es que las tasas de interés de los créditos bancarios se proyectan en la actividad llevándola al estancamiento, y no solo se da en el mercado inmobiliario, sino también en el sector automotriz, por ejemplo; pero son etapas que debemos saber superar. Seguramente va a llegar el momento en que encontremos la salida; pero la mano está fea”.

El martillero y corredor público añadió más tarde que “el bajón con respecto a años anteriores es muy notorio, en la época de ProCreAr, se vendían terrenos, se generaba trabajo, quienes intervenían en los mismos generaban los ingresos que a su vez les permitían inversiones, y así la cadena se alimentaba. Hubo mucho auge en la construcción, y nada de ello se da hoy, aunque sí los UVA con tasas que no resultan convenientes para la mayoría”.

Sobre lo vinculado a alquileres, Gianferro expresó que “éstos siguen vigentes, pero los sueldos quedaron muy atrás con respecto a los valores, y la gente no puede hacerles frente. Es sabido que el propietario quiere hacer valer su inmueble, pero en general, en el caso de mis clientes, entienden la situación imperante y no piden cifras exorbitantes. Por eso digo que en ese sentido, el propietario tomó conciencia, aunque pueda haber algún caso excepcional, que te lleva a hacer de mediador entre el dueño, que pone en tus manos un capital importante, y el inquilino que no dispone de un ingreso acorde a la situación”.

“Creo que por lo que resta de este año y parte del año próximo, vamos a seguir complicados, a la espera de que se estabilice la moneda y las tasas de interés que permitan la vuelta al crédito. Si eso no sucede, vamos a estar más complicados; pero también siento que cuando se toca fondo, no queda más que aguardar que venga algo mejor; entonces, es cuestión de esperar”, concluyó Nicolás Gianferro.

“No podemos ir en contra de la realidad”

En concordancia con los conceptos vertidos por sus pares, la martillera Olga Sierra señaló que el mercado inmobiliario “está muy paralizado, en consonancia con lo que se está viviendo a nivel país, que frena un poquito lo que es inversión; y por ello entiendo que atravesamos una etapa en la que se debe esperar a que la gente resuelva cómo y en qué invertir”.

“No podemos ir en contra de la realidad que se nos presenta; el tema de créditos está muy paralizado, y todos sabemos que el poder adquisitivo de la gente de trabajo es escaso, y por lo tanto, acceder a un préstamo es imposible. Entonces, hay que ser pacientes, porque seguramente vendrán tiempos mejores, como ya ha sucedido, porque se ha dado que el mercado inmobiliario tenga picos de gran demanda, otros estables, así como los bajos, tal se está dando en la actualidad”.

“De todos modos, la gente que puede, igual invierte, y quienes mantienen su interés por alguna operación está esperando, y hace sus consultas mientras aguarda que el dólar se estabilice”, precisó la martillera Olga Sierra.

“No se avizora una solución inmediata”

“Hace tres meses teníamos un dólar a $ 20, y hoy lo tenemos a $ 40; con lo cual, el panorama inmobiliario se muestra muy complicado”, aseveró el martillero Guillermo Fontana, añadiendo que “justamente, hace poco dialogamos con un colega acerca de lo que cuesta hacerle entender a la gente que algo que valía hace poco dos millones, hoy sale cuatro millones, mientras los ingresos no han aumentado en la misma proporción”.

“El que vende pide esos U$S que pedía hace un tiempo atrás, pero no hay quien pueda afrontarlo; entonces, es todo muy complicado. Junto a ello, el acceso al crédito es casi nulo, porque para calificar se hacen necesarios ingresos muy altos”, sostuvo.

“A simple vista, y a nivel país, esta situación no avizora una solución inmediata; nos hablaron de seis meses, luego de un año, después de dos, pero no pasa nada, y vivimos un tiempo alarmante, y la salida no se ve. Hoy el dólar está totalmente inestable, el que puede se refugia en esa moneda, pero no hace inversión”, subrayó Guillermo Fontana.

“Pero esta situación de paralización se replica en todas los rubros y actividades, incluso en lo que tiene que ver con alimentos e indumentaria; creo que es el peor panorama de los últimos 20 años; y ojalá de estos podamos salir fortalecidos y que en breve lapso hablemos de esta etapa como de un recuerdo, de algo que quedó en el pasado, pero a simple vista, lamentablemente no lo veo fácil”, indicó.

“Tampoco registramos movimiento en lo que es terrenos, porque tampoco hay créditos para la construcción; pero todo pasa por los montos de los sueldos, que no son los que piden los bancos, a lo que hay que sumarle las tasas de interés y el costo de vida en general”, destacó Guillermo Fontana.

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