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Cinco “Mujeres que dejan huellas” expusieron en la 11ª edición del panel organizado por la Biblioteca Popular

En la actividad alusiva al Día Internacional de la Mujer, compartieron sus historias Gloria Amigo, Sara Rechimón, Julia Moreno, Mónica Casas y Clementina Crantosqui.

LAS PANELISTAS. Clementina Crantosqui, Mónica Casas, Julia Moreno, Sara Rechimon y Gloria Amigo.

CARHUÉ (Cambio 2000).- Organizado por la Biblioteca Popular Adolfo Alsina de Carhué, el viernes 8 se llevó a cabo en la Casa de la Cultura la 11ª edición del tradicional panel Historias de Mujeres, esta vez de las que dejan huellas, en el cual compartieron sus historias Gloria Amigo, Sara Rechimón, Julia Moreno, Mónica Casas y Clementina Crantosqui.

Previo al inicio de los testimonios, la presidenta de la comisión de apoyo a la Biblioteca, Fernanda Baier, brindó palabras de bienvenida, y señaló que “desde sus inicios, este panel tiene por objetivo la reivindicación de nuestras mujeres locales”.

“Las invitadas, Gloria Amigo, Sara Rechimon, Julia Moreno, Mónica Casas y Clementina Crantosqui, cada una desde su lugar, desde su labor, y el rol que cumplen dentro de la comunidad, tienen algo que decir; y las hemos elegido por la labor tan importante que desarrollan y que a veces pasa desapercibida, es anónima, o no resalta tanto”, mencionó.

“En el caso de Gloria -prosiguió Baier-, hemos pensado en ella, porque creo que todavía ejerce su oficio de peluquera en nuestra ciudad y por sus manos han pasado muchas mujeres, con sus propias historias y anécdotas”.

“Por otra parte -continuó-, Sara forma parte de un equipo de trabajo muy importante que desde hace muchos años trabaja de una manera muy profunda en nuestra sociedad, ya que forma parte del Centro de Día Mimos”.

“En el caso de Julia, quienes la conocen destacan su labor de enfermera durante muchísimos años, así como ha acompañado muchos nacimientos en nuestra ciudad durante prolongado lapso de tiempo”, resaltó.

“Asimismo, Mónica lleva 30 dedicándose a divulgar y a formar personas en el folclore pero además es reconocida en nuestra ciudad y en la región por su trabajo y el de la Peña La Fortinera, que tan bien nos representa”, subrayó.

“En tanto, quienes conocen a Clementina desde hace mucho tiempo, recuerdan su labor en Casa del Niño y cuentan cosas muy interesantes sobre esa etapa de sus vidas”, dijo la presidenta, agradeciendo al Vivero Las Palmeras por su aporte floral y al director de Cultura Nicolás López por la gentileza de ceder el espacio.

A SALA LLENA. Otra exitosa edición de «Historias de Mujeres» organizó la Biblioteca Popular Adolfo Alsina de Carhué.

Gloria Amigo

Llegado el momento de compartir las historias, la primera en hacerlo, Gloria Amigo, comenzó su relato aseverando que “venía peluquera desde la panza; de niña jugaba con los cabellos de mis hermanos, los peinaba y un día, cuando tendría 6 años, en un descuido de mi mamá les corté el pelo a todos. No quieran imaginar lo que fue el retorno a la casa”.

Más tarde, Gloria recordó que “a los 14 años una tía que vive en Necochea me invitó a pasar unos días, y allá fui por un mes; cuando vi las luces de la ciudad quedé encantada y no quería volver. Así las cosas, mi madre me dijo que si no quería volver al colegio, debía buscar un trabajo. Entonces me anoté en una academia para estudiar peluquería”.

“Siempre fui una persona de suerte, una iluminada, porque mientras estudiaba había tres italianas que me convocaron a trabajar en su salón, ya que veían en mí a alguien que le gustaba hacer color. En Necochea estuve unos 7 años, hasta que mi mamá me llama y me dice que en Carhué se alquilaba una peluquería completa, y era hora que me viniera. Así volví y trabajé muchísimo, dupliqué la gente que se atendía en el lugar, pero pasado un año, la dueña me informa que quería volver, lo que no me contrarió demasiado”, señaló.

“De ese modo -prosiguió-, con mi hermana Olga, que es mi clon y siempre me acompaña, nos fuimos a comprar los elementos para instalar una peluquería. Me alquilé un garaje en la calle Mitre al 700 y entre mis hermanos y amigos lo modernizamos; comencé a trabajar, estuve 7 años ahí, hasta que se vendió la casa; y luego me trasladé a Mitre al 800, donde estuve 40 años”.

Entre otros pasajes de su historia, Gloria Amigo destacó que “soy una agradecida de la peluquería porque yo le di mucho, pero la peluquería me dio mucho a mí. En la peluquería fui muy feliz, me divertí, hice muchas amistades, y lo agradezco”.

CINCO HISTORIAS. Cada una de las panelistas contó su experiencia en su profesión u oficio.

Sara Rechimon

Al momento de compartir su historia, Sara Rechimón, muy emocionada, recordó en principio su niñez. “Perdí a mis papás a los 10 años y me tuve que poner a trabajar, me fui al campo, donde estuve hasta los 19. En ese momento, el Vasco Lobato y Ester me ofrecieron venir a vivir a su casa, mientras podía trabajar afuera. Eso hice y ellos fueron mi familia, María Ester es como mi hermana, la quiero un montón, su familia me integró, lo que para mí es significativo, y algo de lo más lindo que me pasó en la vida; y con ellos estuve hasta que me casé a los 27 años”, comentó Sara, quien además mencionó que tiene “una una hija hermosa, que es del corazón”.

Más adelante, sobre cómo se integra al Centro de Día, Sara apuntó que “en 2001 Teresa Pérez me invitó a participar en la comisión del Centro de Día y no lo dudé porque yo tenía una hermana discapacitada, y decía que como otros hacían algo por mi hermana, yo podía hacer por otros chicos”

“Empecé a trabajar con el proyecto de poder hacer el Centro de Día, y el 21 de enero del 2002 inauguramos la casa del centro, donde empecé a trabajar en la comisión, después, ad honorem en el propio centro y luego con un plan de la municipalidad; más tarde las chicas me integraron, estuve en blanco, y hace 17 años que me desempeño como auxiliar, aparte de seguir en la comisión”.

“Trabajar allí me llena la vida; es una experiencia muy linda, desde la que luchamos mucho para lograr el edificio nuevo, que se inauguró el 21 de enero pasado, aunque nos faltan algunas cosas para inaugurarlo y poder cambiarnos”, dijo.

Julia Moreno

Julia Moreno, o Tita, como muchos la conocen, tiene 83 años, y repasó su historia de vida diciendo que “mi primer trabajo fue de sirvienta; y en ese rol llegué a la casa de una partera que había en nuestra ciudad; quien al tiempo de trabajar en su casa, me preguntó si quería ser su ayudante; a lo que accedí”.

“Al poco tiempo -continuó su relato-, me avisaron que era posible anotarse en el hospital para trabajar de enfermera. Me anoté, ingresé; luego me llegó el nombramiento, fui a Bahía Blanca a capacitarme y rendir; para comenzar a atender partos en el hospital; también lo hacía en domicilios”.

La histórica enfermera resumió que ha “ayudado a traer muchísimos chicos al mundo, lo que me gratifica, y con lo cual me siento muy agradecida”.

Mónica Casas

“Yo también venía bailando desde la panza”, dijo Mónica Casas dando comienzo a su historia. La bailarina y profesora de folklore, directora de la Peña La Fortinera, contó que a “los seis años empecé a bailar en familia, aprendiendo y mirando a los mayores”.

Luego repasó su vida rememorando sus época en el Hogar de Vatteone, lo que marcó positivamente su vida; recordó a las hermanas, y sus presentaciones en cada oportunidad que le fuera posible, como actos escolares y demás, porque como aseguró, “eso se trae en la sangre”.

Más adelante habló de su “niñez humilde pero feliz y llena de amor en el campo, junto a mis padres, que se sacrificaban, pero yo ayudaba a mis hermanos, los vestía, y demás, pero también los ponía arriba de la mesa a bailar, como si fuera un escenario, así como les recitaba la misa, y los hacía participar”.

Más adelante, Mónica Casas habló de su casamiento, y de su ingreso a la formación en el baile folclórico de la mano de su tía Etelvina Cejas, quien actualmente reside en Merlo, y es profesora de folklore. También tuvo palabras para sus cinco hijos, que “son maravillosos, y a los que siempre les digo que deben valorar la unión que tuvimos entre los padres, y el amor que le pudimos dar en casa”.

Asimismo, Mónica hizo un repaso de sus tiempos como profesora, de su capacitación, y de cómo fue formando a generaciones de carhuenses en la danza folklórica, incluso a sus hijos, que también bailan, y sigue haciéndolo aún hoy. Recordó permanentemente a los suyos, especialmente a su esposo Pilila Gallardo, a quien evocó emocionada, “porque justamente hoy sería su cumpleaños”.

Clementina Crantosqui

Por último Clementina Crantosqui compartió pasajes de su vida y su acción en la Casa del Niño, donde trabajó “varios años felices”, e ingresó en 1973.

Clementina señala que “la función que cumplía en la Casa del Niño era ayudar a las familias más humildes a que su vida de hogar sea más liviana; y allí estuve, y pese a que no soy docente, puse el corazón y mi voluntad”.

En ese tiempo, en la institución cuya directora era Blanca Maimone, su misión “era cuidar a los más chiquitos que concurrían al jardín; mi objetivo era protegerlos y ayudarlos en lo que fuera necesario”.

En otro tramo de su historia, Clementina también compartió con el auditorio el tiempo en que con las compañeras de trabajo hacían las muñecas de tela, los perritos de lana; “y como los varones querían cochecitos y camiones, hacían los chasis con cajas de dulce de membrillo y las rueditas con tapas de frascos”.

“Cada día que pasaba era una nueva alegría; era un placer trabajar allí, donde las horas pasaban muy rápido”, dijo para definir la actividad de aquel tiempo.

Más adelante, hizo su relato de los duros días de la inundación de 1985, cuando hubo que desalojar el edificio de calle Colón porque a causa de la subida de las napas, sufrió deterioros, y llevó a la gente que desempeñaba tareas en el lugar a sufrir un duro trance, y a deambular luego con pocas cosas a cuestas, a recorrer diferentes espacios en la ciudad, lo que obligó a las autoridades municipales a tomar la decisión de reducir la matrícula; y provocó que Clementina fuera reubicada dentro del plantel municipal.

“La que desempeñé allí fue una tarea tan hermosa; y no me desprendí nunca de esos chicos, que hoy son hombres y mujeres grandes que siempre se acuerdan de mí, me lo transmiten con expresiones de cariño. Fui muy feliz en Casa del Niño; quise mucho mi trabajo y guardo el respeto por todo eso que hicimos, junto a mis buenos compañeros de tareas”, concluyó Clementina.            

Cabe destacar que tras los testimonios de la panelistas y el intercambio con el público, hizo su presentación el grupo musical La Colmena, que interpretó Ote, Samba Malató, Pajarillo, Vidala, Baiao, D.L.G, Sariri, Karallanta, Que he sacado, Zapata (estreno), Mal Bicho, La Culebra y Si no Cantara.

LA COLMENA. Las chicas brindaron un gran show al final del evento.

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