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Bioarmonía

Por Maia Franceschelli

El mundo de la construcción no es ajeno a los cambios que venimos transitando como sociedad. El empleo de diversos materiales ecológicos nos permite pensarnos como seres naturales y convivir con el resto de la biodiversidad que nos rodea en un contexto de mayor armonía.

El desarrollo tecnológico ha generado la evolución de las características técnicas y constructivas de los materiales en la elaboración de viviendas. Ello ha conseguido modificar las materias primas con las que se edifica e incluso vemos la aparición en el mercado de nuevos insumos.

Esto consiguió alcanzar nuevos objetivos, pero… ¿a qué costo? Con la aparición de nuevos materiales han aparecido tambiénnuevos problemas: altos costes medioambientales, radiactividad elevada, toxicidad, falta de transpiración, interferencia de campos magnéticos y eléctricos naturales, etc. El uso de éstos tiene impacto en el entorno en todas sus fases: extracción, transporte, manipulación, puesta en obra, funcionamiento, y fin de vida y desecho. 

Las consecuencias se producen sobre el medioambiente y sobre la salud de las personas y son diferentes según las características de los mismos, y la forma en que se transformen, usen y desechen. Todo ello tiene como resultado un tipo de construcción anti-ecológica, nada confortable e insana.

 La bioconstrucción, tal como explica Gernot Minke, pionero e investigador de esta técnica, significa “construir con materias primas naturales, propias del lugar, que no contaminen el ambiente, que sean abundantes y normalmente más baratos”. Son materiales predilectos de esta técnica el barro, la madera (en la medida en que resulte sustentable y accesible), el bambú y los fardos de paja.  También, los techos verdes vivos (hechos con tierra y plantas) son soluciones ideales y baratas para una casa confortable.

La bioconstrucción nos permite llevar a cabo una edificación amable con la naturaleza debido a su menor impacto ambiental, tanto en su cimentación como en su funcionamiento como vivienda.  Muchas son las alternativas que presenta este sistema ecológico y sus beneficios son múltiples:

Ahorra energía: Los sistemas de aislamientos son excelentes. Se suelen utilizar medios de energías renovables como placas de energía solar, generadores eólicos, biogás, etc.

Ahorra agua: Se utilizan dispositivos que reducen el gasto de agua o aprovechan la de la lluvia para usos como el inodoro, ducha, lavadora, riego de jardín o plantas, etc.

Ahorro económico: de las dos ventajas mencionadas anteriormente se deriva este tercer beneficio, sobre todo en el aspecto energético, con un gran ahorro en las facturas eléctricas, y en el escaso mantenimiento que precisan las casas ecológicas.

Material reciclable: Se usan materiales reciclables manteniendo más tiempo el uso de estos y disminuyendo la explotación de la naturaleza por la obtención de materias primas, así como una menor generación de residuos.

Casas más sanas: La bioconstrucción es un sistema de edificación mucho más sano tanto para los trabajadores que la levantan como para sus habitantes, ya que los materiales utilizados son mucho más inocuos que en las casas convencionales.  

Convivir en armonía con el resto de la diversidad es imperioso puesto que no estamos solos. Desde siempre aspiramos como sociedad a alcanzar los cánones establecidos por los países del viejo continente. Éstos se dirigen hace tiempo en busca de alternativas sustentables, sostenibles y amigables con el medio ambiente… quizás esta vez sí tengamos que seguir sus pasos. 

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