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Argentina 2020: ¿Qué estado necesitamos los argentinos?

Por María Dolores Casas (*)

Las nuevas medidas que tomó el gobierno a través de un DNU, sobre el congelamiento de los alquileres por 180 días, me retrotrae a otras épocas de Decretos de Necesidad y Urgencia, y que a modo de protección intelectual prefiero no recordarlas. Pero, son de “NECESIDAD Y URGENCIA”, y por ello lo traigo a consideración para que, como parte de esta humanidad, como sociedad, como argentinos, y ante este desastre sanitario a nivel mundial, deberíamos replantearnos cuál es el verdadero rol del Estado, y permitirnos como ciudadanos hacer este ejercicio de memoria y preguntarnos, ¿Que es el Estado?, y también ¿Cuál es el Estado que merecemos como parte de esta humanidad?

Durante mucho tiempo hemos protagonizado acalorados debates sobre del papel del Estado, y su relación con la sociedad civil. Los medios de comunicación, los espacios legislativos, las organizaciones sociales, culturales, en fin, la calle ha sido caja de resonancia y conflicto acerca del Estado, su incumbencia, su responsabilidad, sus tensiones, y a través de estos debates aparecieron las más diversas respuestas. Desde si debe regular la tasa de interés, si debe controlar la actividad bancaria, si debe o no contribuir a plasmar una redistribución progresiva del ingreso y garantizar la aplicación de derechos de los sectores más humildes, es decir, un estado que garantice y priorice la vida, la salud, la educación, o un Estado que se organice al servicio de la acumulación del capital en favor de los sectores más concentrados de la economía. Y aquí se nos presenta el principal debate, que entendemos por ESTADO o bien ¿Qué es el Estado?

Analizar las características principales del Estado, sus orígenes, sus posibles formas y su función social, nos lleva a pensarlo desde una perspectiva política como dimensión central de la vida de nuestras sociedades. Por otro lado, también es necesario tener en cuenta que a lo largo de la historia el concepto de Estado se ha ido adecuando según la evolución de la propia sociedad.

El surgimiento del Estado Moderno se explica por la expansión del capitalismo, por ello la noción de “Estado Moderno o Estado Capitalista”. Este Estado capitalista tiene diferentes formas históricas que se corresponden con los ciclos de acumulación capitalista a nivel mundial y que a su vez se dividen en diferentes fases.

Dentro de esas fases se distinguen disímiles visiones, que confluyen en dos grandes paradigmas, las que apuntan a la afirmación del orden capitalista existente tratando de explicarlo o justificarlo y las que con diferentes posturas lo impugnan tratando de construir otra alternativa.

Mabel Thwaites Rey, en una publicación de la Universidad de Mar del Plata, sostiene que “El Estado es una relación social, así como el capital es una relación social”. Además, que la naturaleza de esta relación tiene un rasgo que la caracteriza que es la dominación, el Estado es la relación básica de dominación que existe en una sociedad, la que separa a los dominantes de los dominados.

El modo en que se manifiesta esta relación entre dominantes y dominados se remite a las diferentes formas históricas de Estado, que no obedecen a lógicas autónomas y abstractas de circulación de poder, sino que se fundan en las relaciones sociales de producción. El trabajador está desposeído de los medios de producción material, los capitalistas desposeen la fuerza física, la coacción es el Estado, que debe garantizar esta relación.

Sería bueno hacer uso de la memoria en el rol que cumple el estado en 2005, por ejemplo, y en 2017. En ambas, estamos ante la presencia de un estado que garantiza las relaciones sociales de dominación capitalista. Pero es necesario entender la relación capitalista como una categoría histórica y no solo como una categoría lógica, además agregar que la forma histórica del estado capitalista ha evolucionado o se ha ido transformando al compás de los modelos de acumulación y en la estructura social. Por lo tanto, podemos hablar de dos formas históricas de estado capitalista, la etapa del Estado Liberal, o el Estado interventor o benefactor Keynesiano.

Hagamos el ejercicio, año 2005, estamos ante un estado interventor o benefactor, donde el tratamiento del pago de la deuda redundó en beneficios de políticas públicas inclusivas. El salir del default y a la vez poder pagar la deuda que tenía nuestro país con el FMI le dio autonomía al Estado para llevar a cabo su proyecto de gobierno inclusivo, donde se consiguieron derechos en salud, educación, trabajo digno, asistencia a la niñez, a la ancianidad, apoyo al sector industrial y productivo, a la ciencia y tecnología, por mencionar algunos.

A diferencia año 2017, el volver a emitir deuda por 100 años, donde los intereses que se pagan son los más caros del América Latina, el estado liberal, permite con total libertad las apetencias de los mercados de capitales, lo que redunda en un total empobrecimiento de la población, que es lo que caracteriza a estos modelos económicos, enriqueciendo al sector financiero especulativo.

En términos económicos, ninguno de los argumentos que ha dado el gobierno, caso 2017,  tiene la fuerza necesaria para sostener el relato, en términos políticos, se corresponde por supuesto, con las políticas neoliberales que siempre favorecen al sector más poderoso, y probadamente nefasto si lo analizamos desde lo social, ya que nos lleva inexorablemente a la exclusión y a la pobreza repitiendo la historia como por ejemplo la de la década del ‘90, que conocemos bien a qué nos llevó ese modelo imperante.

Hoy salen a la luz, ante esta terrible emergencia sanitaria, en qué situación estaba el Estado argentino, con un modelo imperante neoliberal, y además qué grande es el esfuerzo que debe hacer este Estado en nuestros días, para garantizarnos el más valioso y primer Derecho Humano, el derecho a la vida.

Con esto, y a la luz de los acontecimientos mundiales, más que claro queda cuál es el Estado que nos merecemos como humanidad, como sociedad, como argentinos.

Repito las palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, al referirse a las medidas que se toman ante esta pandemia; y que nos separa de las visiones mercantilistas de algunos Estados a los cuales nos queríamos parecer: “Una economía que cae siempre se levanta, pero una vida que termina no se levanta más”.

             (*) Concejal Frente de Todos Adolfo Alsina

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