Edición On Line
Año XI- N° 620 - 10-11-17
Carhué - Argentina
CAMBIO AMBIENTAL
Default ambiental
Por Eliana Arias
Aunque sin negociadores pidiendo reestructuración y sin fondos buitres mostrando sus garras, la deuda más grande del mundo es sin dudas la ambiental y ya fue defaulteada. Hasta hace dos meses, la población mundial consumió todos los recursos que es capaz de generar el planeta en un año y a partir de hoy estamos viviendo “de prestado” con la madre naturaleza.
Según H. Thibaud, Director de Argentina Ambiental, si se comienza a hablar de la Ley de Bosques, nos encontramos que esta norma nacional pone límites a la deforestación en los territorios provinciales, pero algunas de ellas no la respetan, violentando la voluntad popular en supuestos beneficios locales que a la larga perjudicarán a todos los habitantes de la Argentina. Actualmente dicha violación pareciera liderada por la Provincia de Salta que no controla las superficies de bosques nativos sujetos a la tala indiscriminada, que autorizan estos procesos destructivos para incrementar una agricultura sojera que en esos terrenos producirá seguramente una degradación de los suelos en un futuro no tan lejano.
Según un informe de Greenpeace, desde 2007 (año en que se sancionó la Ley de Bosques) se perdieron en la Argentina 2,4 millones de hectáreas, de las cuales más de 750 mil estaban en zonas protegidas. Los desmontes, a un ritmo que equivale a 15 canchas de fútbol por hora, se concentraron en cuatro provincias: Santiago del Estero, Salta, Formosa y Chaco y fueron provocados por el avance de la frontera agropecuaria (soja transgénica y ganadería intensiva) y los incendios. La pérdida de masa forestal no sólo incrementa las emisiones de GEI, sino que deteriora los suelos y los torna fácilmente inundables.
También se puede citar a la Ley de Glaciares, constituye otro de los casos donde tampoco las provincias cumplen con esta ley que pone límites a las empresas mineras. Estos temas han sido enunciados por el Senado de la Nación, en varias oportunidades, con una preocupación extrema, pero sin una decisión política justa.
Este conjunto de incumplimientos nos permite definir que el Default Ambiental de la Argentina, es una política de estado, que recordando un poco en la década anterior demostró su desidia en estos temas cuando vetó la primera Ley de Glaciares votada por ambas cámaras por unanimidad. Ante la insistencia legislativa el ejecutivo no se animó a vetarla nuevamente, pero siguió el camino del incumplimiento de la norma. Este Default Ambiental no está en el conocimiento público pero seguramente sí, en unos años más, serán las consecuencias ambientales las que llenarán los espacios en los medios. Esperemos que esto cambie…
En este balance, cuando la medición se hace per cápita, la Argentina cae al puesto 17 por la elevada huella ecológica (o consumo de recursos ambientales) que tiene el promedio de sus habitantes. Hoy se necesitan 3.1 hectáreas de recursos naturales para cubrir las necesidades de consumo de cada argentino, según cálculos de GFP; un promedio que se acerca cada vez más al de los países de mayor huella ambiental per cápita. Si continúa a este ritmo la degradación del ambiente, Argentina podría perder en los próximos años el superávit ambiental que (gracias a su extensión territorial y reducida población), aún conserva.
Problemas como la desforestación, la pérdida de biodiversidad y la generación creciente de residuos, sumados a una matriz energética que aún depende en más de un 80% de los combustibles fósiles (principales generadores de gases de efecto invernadero, GEI, que impulsan el cambio climático), están acelerando el deterioro ambiental en el país. Lo preocupante es que se avanza en la construcción de centrales termoeléctricas configurando así una preocupante situación y un retraso a nivel del uso de la energía.

Publicado el 10-11-17